Envidia, pereza y otras virtudes –F. L. Mirones

Se habla poco hoy en día de los llamados SIETE PECADOS CAPITALES, y tengo la intuición de que el motivo es que parecen ¡tan cercanos, tan frecuentes! que nos causan incomodidad.

Por Fernando López-Mirones

  Se habla poco hoy en día de los llamados SIETE PECADOS CAPITALES, y tengo la intuición de que el motivo es que parecen ¡tan cercanos, tan frecuentes! que nos causan incomodidad.

Los siete pecados capitales son ira, envidia, gula, avaricia, pereza, soberbia y lujuria.

No soy ningún sacerdote ni moralista, simplemente me gusta reflexionar en alto con ustedes las cosas que me digo a mí mismo, sin afán de pontificar, pero si de abrir melones interesantes, o que al menos a mí me lo parecen.

Quien más y quien menos nos creemos buenos; se suele pensar algo bastante superficial que se resume en una frase muy simple “no robo ni mato a nadie”; pero si repasamos con un poco más de cuidado, quizá descubramos que demasiado a menudo cometemos, por acción u omisión, muchos de esos pecados capitales.
   Me interesa en especial eso de la “omisión”, porque cunde la percepción de que no hacer algo no puede ser malo “yo no hice nada”, cuando a menudo es ese precisamente el problema.

Lo hemos visto muy claro en la plandemia ¿cuántos no hicieron nada para no meterse en líos a pesar de ver que se estaba maltratando a los negacionistas a su alrededor por tener razón? Creo que fueron millones.
   Mucha gente cree que quedarse quieto ante una injusticia es una virtud de prudencia.

Luego tenemos la envidia “¿envidia de qué?”, suelen contestar indignados los que la sienten; frase a la que añaden algún insulto al envidiado; se les escapa que la envidia no suele atenazarnos por lo que tiene la otra persona, si no por lo que es. Hay ricos que envidian a su jardinero porque lo ven feliz. Hay muchos que envidian a un compañero porque es honesto, o a un amigo porque disfruta una paz que ellos no alcanzan a pesar de tener una casa más bonita. La envidia es como el turista o el ser idiota, los que lo son nunca lo saben. Los turistas que inundan los lugares son los demás, nosotros somos “viajeros”. Los tontos siempre encuentran a otro que lo es más, y el envidioso no se reconoce como tal, simplemente no soporta a la otra persona y busca justificarlo esgrimiendo que es un tal o es un cual; pero son excusas para que su envidia parezca juicio objetivo.
   La envidia es como el miedo, todos la sentimos alguna vez porque es espontánea, no depende de una decisión voluntaria; lo que sí es importante en ambos casos es cómo reaccionamos deliberadamente al detectarla. Sabido es que valiente no es quien no siente miedo sino quien lo supera; con la envidia es igual, cuando la vemos aparecer, depende de nosotros desactivarla, es un trabajo activo en contra de nuestros propios sentimientos doblegarla; justo hoy que los sentimientos y las emociones parecen sagradas, “es lo que sentí”, dicen muchos para justificar haber caído en otro pecado capital interesante, la lujuria.

La lujuria se ha disfrazado de amor, de libertad, y está blanqueada. Sobre todo en los más jóvenes es un problemón de primer orden, se ha puesto de moda llamarla “conexión”; no querido, eso que llamas conexión se llamó siempre calentón, y a las damas y caballeros se los educaba para controlarla, no para dejarla fluir. Es fuente de problemas inacabables. Muchos todavía no han descubierto la satisfacción de levantarse al día siguiente con la paz de lo que no hizo anoche.

Pero cuidado, viene el pecado capital más peligroso de todos, porque pasa inadvertido, la pereza. Es tan frecuente que ya no se considera nada malo, es frecuente escuchar “¡qué pereza me da!” sin rubor alguno. No me imagino a nadie diciendo “¡qué lujuria me produce!” o “¡qué soberbia me causa!”.
   Los más peligrosos capitales son los que reconocemos acusándonos de ellos sin vergüenza; frases frecuentes son “¡qué envidia!” ( y añaden “de la buena”), “¡qué pereza!” o “es gula”… sonriendo.
   La pereza es interesantísima, uno de los pecados capitales favoritos del mal, porque la pereza mueve el mundo, el NOM la usa frecuentemente. A la gente la pereza no le parece nada malo, está justificada porque nos creemos muy ocupados siempre y hay que dejar de hacer algo.

Da pereza no pagar con tarjeta, da pereza discutir por no llevar mascarilla, dan pereza los profesores del colegio de los niños, da pereza que te riñan por no hacer algo, da pereza que sepan que eres negacionista… mejor disimular.
Lo malo es que lo que solemos dejar de hacer, es precisamente aquello que nos interesa por otras causas. Da pereza ir al funeral de la madre de un amigo pero no a su barbacoa de cumpleaños. Da pereza consolar a un amigo con problemas pero no irse de cañas con otro que es muy interesante para nosotros. Da pereza hacer un favor que no nos ensalce. Da pereza ir a misa salvo que después haya un banquete porque es una boda. Da pereza ayudar a alguien que está sufriendo acoso pero no al jefe.

Creo que la pereza y la envidia son los pecados capitales más peligrosos con diferencia. Y no, la envidia no es española, esta frase me indigna, es pura leyenda negra; la envidia es humana y universal, lean a Shakespeare o al autor extranjero que prefieran. Decir esa frase delante de tus hijos es un desastre para la hispanidad que nace en su interior. Si cedemos a las falacias de que la puntualidad es británica, la elegancia italiana, la sofisticación francesa, el rigor en el trabajo alemán y la justicia social escandinava, pero nos reservamos para nosotros la envidia ¿qué estamos haciéndole a nuestra autoestima? Oigo esa frase constantemente de padres delante de su hijos pequeños, que crecerán confundiendo hablar inglés con avergonzarse de su cultura nativa, la cual, por ende, es la de más noble historia en el mundo. Esas frases nacieron de la envidia que siempre nos tuvieron todas esas naciones. Que no nos dé pereza evitarlas.

Lo más español, y por ende hispano, es la alegría, la generosidad, la lealtad, la familia, el amor por lo extranjero y lo diferente (xenofilia), el carácter, la personalidad, la fuerza en las causas, la intensa sensación de vivir.

Los pecados capitales deberían sacarse más a colación, pero no nos interesan porque los cometemos prácticamente a diario. Nos es más rentable psicológicamente creernos grandes personas por no asesinar a nadie.


Un aullido.

Fernando López-Mirones

Les insto que continúen evitando los siete pecados capitales

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

12 de enero de 2014

Mi muy querida bienamada hija, sino fuera por Mí, Jesucristo, desde donde hablo al mundo en este momento, muchas almas nunca entrarían por las Puertas del Paraíso.

Muchísimas almas ingratas no obedecen ya más Mis Leyes, y por lo tanto, crean sus propias interpretaciones, las cuales encuentro repulsivas. Las Reglas concernientes a la Verdad fueron dadas -como un Regalo a la humanidad– como un medio para permitir al hombre ganarse el derecho para la salvación. ¿No saben que no pueden vivir con su versión de las Leyes de Dios y luego esperar entrar en el Paraíso?

La arrogancia del hombre ha sobrepasado el espíritu de humildad. El hombre ya no sirve a Dios de la forma que se le ordenó hacer. En vez de hacerlo, ha creado, de su propia imaginación, una visión de lo que él cree que es el Cielo. Hoy, ningún siervo Mío –esos designados para estar a Mi servicio– ni siquiera mencionan la existencia del Infierno. La mera mención de la palabra “Infierno”, incomoda a Mis siervos consagrados, porque temen al ridículo que tendrían que afrontar de una sociedad secular, la cual ha sido engañada. El infierno es la casa de tantísimas pobres almas y cuanto me duele ver almas desprevenidas, sumergirse en el abismo del terror, en el momento en que ellos toman su último aliento.

Los hijos de Dios deben ser prevenidos ahora de la urgencia para rezar por las almas que están ciegas a la Verdad. Muy pronto, el Infierno será declarado formalmente como un lugar que no existe. A las almas se les dirá que todos los hijos de Dios, siempre que vivan razonablemente y lleven vidas decorosas –sin importar si creen en Dios, o no – se les dará la Vida Eterna. Pero esto será una mentira. No hay retorno del Infierno.

Es para la Eternidad.

Muchas almas que externamente me rechazan, tanto en privado como públicamente, se pudrirán en el Infierno. Su amargo pesar se hará peor por el terrible y doloroso sufrimiento y por el odio de Satanás. Una vez en el Infierno, Satanás se les revelará a ellos en todas sus perversas y viles formas, y su odio por ellos los llenará cada segundo. La repugnancia de ellos hacia él, en sí, –la misma bestia a la que ellos rindieron honores durante sus vidas en la Tierra– será la causa de muchos de sus sufrimientos. Pero, será su separación de Mí y el dolor de la oscuridad que experimentarán, lo que les causará la mayor angustia.

Cualquier hombre que les diga, en Mi Nombre, que el Infierno no existe, no tiene ningún interés en ayudarles a salvar su alma. Cuando ustedes estén convencidos de que el Infierno no existe, entonces aceptan equivocadamente que el pecado es irrelevante.

No me pueden servir si creen que el pecado no existe. No pueden vivir una vida Gloriosa por la Eternidad en Mi Reino, si no me piden perdón por sus pecados. Este es el núcleo de la nueva –pronto a ser introducida– doctrina, a la que serán forzados a tragar. Aquí es cuando ustedes serán engañados para desatender la preparación de sus almas para el Gran Día del Señor, cuando Yo venga a reclamarlos como Míos.

Les digo esto para advertirles –no para asustarlos. Les ruego que acepten el pecado como parte de sus vidas, pero les insto que continúen evitando los siete pecados capitales, porque cuando lo hagan, estarán bajo Mi Favor. Deben siempre confesar sus pecados. Háganlo diariamente. Hablen Conmigo y pídanme que les perdone. Para aquellos de ustedes que no pueden recibir el Sacramento de la Confesión –aquellos que siguen muchas creencias y religiones– entonces tienen que aceptar el Regalo que les di de la Indulgencia Plenaria. (Cruzada de Oración 24) Cuiden de su alma, porque es su alma la que vivirá por siempre. Vivirán en solo uno de los dos lugares, por la eternidad – en el Infierno o en Mi Reino.

Su Jesús

Leer más: https://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a12-ene-2014-muy-pronto-el-infierno-sera-formalmente-declarado-como-un-lugar-que-no-existe/

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