Yo Disido, es mi Dicisión, Disida Usted –F.L.Mirones

Nos quieren convencer de que lo inteligente es disimular, de que el que es discreto gana, de que ocultar los pensamientos y evitar luchar por la justicia es lo adaptativo. Y después están los falsos héroes, los que fingen disidir, los que solo lo hacen cuando les favorece o les prestigia, de esos ahora hay muchos.

Por Fernando Lopez-Mirones

Apreciados aulladores:


Quizá no nos hemos dado cuenta, tal vez ha sido un proceso paulatino que nos ha ido embaucando progresivamente sin nuestro consentimiento explícito; pero lo cierto es que hemos perdido en gran parte la capacidad de escuchar con cariño las opiniones de otros.
¿En qué momento decidimos dejar de escuchar a alguien en cuanto un leve atisbo en sus palabras denota que no piensa exactamente como nosotros?


Creo que no lo hemos elegido, estoy convencido de que nos lo han inoculado sin que nos diéramos cuenta.


Nunca me gustó que me dijeran “estoy completamente de acuerdo con usted”, porque de inmediato pienso que a esa persona no le he aportado absolutamente nada.
Esa frase me la escriben a menudo en las redes para agasajarme, pero me causa inquietud. Es mucho más excitante cuando alguien le dice a uno que no está de acuerdo en nada o en muchas cosas, pero que, sin embargo, le encanta leerte. Esto último sí que es precioso.
¿Por qué nos embarga el sesgo de confirmación por encima de la curiosidad intelectual? A mí me fascina tratar de entender a quien ha llegado a conclusiones diferentes a las que he llegado yo, eso aporta, estar de acuerdo en todo me deja frío.


La obsesión de un zoólogo es tratar de entender a los animales, cómo piensan, por qué actúan como lo hacen, qué hay detrás de su comportamiento más complejo . Por eso estamos adiestrados para entender al león, no para estar de acuerdo o no con él. Vemos al otro mamífero como lo que es, no tratamos de convencerlo. Este ejercicio que parece trivial es muy importante a la hora de enfrentarnos a otros especímenes de nuestra propia especie.
Por eso hay tantos zoólogos anglosajones que escriben libros de éxito acerca de temas sociales, nuestra forma de analizar al ser humano es la misma que si intentáramos entender a una sociedad de hormigas.
No quiero ser una hormiga, ni me interesa convertir a esos insectos en fernanditos, solo trato de entender por qué hacen lo que hacen.
Pero resulta que algo que debería ser muy normal, se ha convertido en extraordinario en nuestro mundo algoritmizado donde solo nos muestran lo mismo que pensamos.


También tengo algo muy claro, la gente auténtica es interesante sea de la tribu que sea. Hay una búsqueda social de lo genuino, la profusión de vendedores de alfombras y flautistas de Hamelin ha creado en todas las personas intelectualmente inquietas la búsqueda incesante de autores verdaderos que se crean lo que dicen, que luchen por una causa honesta, y que sean coherentes. En cuanto vemos a uno, lo abrazamos como a una reliquia valiosa, porque son cada vez más escasos.


Nos quieren convencer de que lo inteligente es disimular, de que el que es discreto gana, de que ocultar los pensamientos y evitar luchar por la justicia es lo adaptativo. Y después están los falsos héroes, los que fingen disidir, los que solo lo hacen cuando les favorece o les prestigia, de esos ahora hay muchos. Vayan a los primeros meses de 2020 y verán que la mayoría estaban debajo de la cama esperando a que pasara la tormenta. Cuando hacerse el nega empezó a estar de moda, todos enarbolaron la bandera de la conveniencia; es óptimo recolectar las mieles de la valentía sin ninguna de sus vicisitudes negativas.


Así que, queridos, disidamos entre nosotros a más no poder; disidamos hasta con nuestra sombra, leamos a quienes no se apuntan siempre a caer bien, porque eso lo sabemos hacer todos, a quienes nos sueltan verdades incomodas de vez en cuando, a quienes les dicen eso de “eres tu peor enemigo ¿qué te costaría callar eso?” Cuanto más conozco a las personas que obran así, menos me apetece ser uno de ellos. Estar todo el día midiendo frases para parecer estupendo me aburre soberanamente, y me parece una pésima idea de vida. No quiero caer bien a nadie que no conozca mis grises, por eso los muestro; si no le gustan, usted tampoco me va a aportar nada.
La vida es demasiado corta para perder ni un segundo con personas cuyo único afán es agradar para ser popus.

Los bienqueda me causan ictericia pertinaz.
No hagamos como con la comida, que no nos importe más el aspecto exterior que el sabor, la calidad y el aporte nutricional de dentro. No me comeré ninguna manzana, pero mucho menos la que más brille, esa que me ofrezca una serpiente sonriente.


Un aullido.

Fernando Lopez-Mirones

No podéis impartir la Verdad cuando vuestro ego busca popularidad

Mensaje de Jesús 🏹

10 de diciembre de 2013

Mi amadísima hija, cómo me duele ver tanta gente aceptando la falsa humildad, que se encuentra detrás del humanismo, que es tan favorecido por aquellos en  Mi Iglesia.

Mi Labor como Salvador y Redentor de la raza humana ha sido ahora olvidado. La falsa humildad, dentro de Mi Iglesia, seguirá siendo presenciada y todos aplaudirán a los que promueven la necesidad de cuidar del bienestar material de los necesitados. Todo esto dará lugar a una falsa religión.

¿Cuándo, los que os llamáis siervos de Dios, decidísteis reemplazar la Verdadera Palabra de Dios con vuestra propia interpretación errónea de la misma? ¿Cuándo decidísteis reemplazar al Cristianismo con el humanismo, donde no se hace mención de Mí? ¿No sabéis que nada resulta, de lo que no viene de Dios? Qué poco habéis aprendido y qué necios sois, si creéis que vuestras supuestas  buenas obras – concentradas en el bienestar material – pueden alguna vez reemplazar a la Verdad.

Cuando ignoráis vuestra labor principal – la doctirna más importante para salvar las almas de los hijos de Dios – entonces nunca podréis decir que sois siervos Mios. ¡Qué fácil es para vosotros convocar para salvar a los pobres, los miserables y a los miembros económicamente desfavorecidos de vuestra sociedad! Siguiendo esta ruta equivocada, en la que buscáis la admiración del mundo por vuestras así llamadas buenas acciones, entonces olvidáis la labor más importante, para la que fuísteis llamados. Esto es para servir a Mí, vuestro Jesús. No es para la búsqueda de popularidad personal en Mi Santo Nombre. ¿De qué le sirve a alguien tener las comodidades de la vida cuando no pueden salvar su alma? Si buscáis la admiración del mundo secular, a través de actos públicos, pensados para que os hagáis populares, entonces no cargáis Mi Cruz. Si no me imitáis, entonces no podéis hablar por Mí. No podéis impartir la Verdad cuando vuestro ego busca popularidad.

Cuando olvidáis el Sacrificio que Yo hice para salvar vuestras almas, entonces no podéis servirme. Cuando un sacerdote olvida la razón por la que se hizo servidor Mío, su caída de la gracia es diez veces más que la de un alma común. Porque cuando él mismo se quita de Mi, se lleva consigo a las almas que influye y que confían en su juicio. Oíd ahora, siervos Míos, este, Mi Llamado para salvar las almas de todos aquellos por los cuales habéis sido designados mediante el Sacramento del Orden Sacerdotal. Cuando falléis en repetir lo que os han enseñado, vosotros no enseñáis la Verdad. Cuando promovéis el humanismo y animáis a esas almas dentro de vuestra diócesis a hacer lo mismo, vosotros me rechazáis. Me sustituís, a Jesucristo, con el deseo no sólo de promover la justicia social, sino para buscar la admiración por vuestras buenas obras a los ojos de los demás. La admiración de los demás y vuestro deseo de ser populares significa que ya no estáis a Mi servicio. Cuando ya no estáis más a Mi servicio, os exponéis a caer en el error, y pronto ya no me reconoceréis en absoluto de la manera en que se supone que debiera ser.

Sólo los pocos, los elegidos, estarán a Mi servicio hasta el último Día. En ese Día, muchos de los que se llaman servidores en Mi Iglesia sobre la Tierra llorarán y gritarán pidiéndome que les muestre Misericordia. Para entonces, ellos me habrán perdido miles de millones de almas y porque muchos de ellos estarán tan atrapados en la abominación, que no podrán entender la verdad de su destino, hasta que sea demasiado tarde.

Despertad aquellos de vosotros que estáis incómodos con el sentimiento de desolación y confusión, que os rodea como servidores Míos en este momento. Permaneced firmemente enraizados en la Verdad en todo momento. Recordad vuestra labor como Mis siervos sagrados, que es alimentar a Mi Rebaño con la Verdad y aseguraros que ellos reciban el Alimento necesario para salvar sus almas.

Vuestro trabajo consiste en traerme almas.

Vuestro Jesús

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