El TCol Bendala tiene razón, y la primera trinchera está en el pasillo de casa

El teniente coronel Bendala responde a Javier Navascués que España no aguantaría hoy una guerra. Su diagnóstico no es de tanques: es moral. La raíz última, sostiene, es la pérdida del sentido sobrenatural. Su receta: volver a la fe, exigir a los dirigentes y luchar sin desmayo. Aquí van cinco medidas para luchar al alcance de cualquiera.

El teniente coronel retirado Francisco Bendala le responde a Javier Navascués que España no aguantaría hoy una guerra.  Ver entrevista AQUÍ Su diagnóstico no es de tanques: es moral. Medio siglo de hedonismo, comodidad y buenismo ha desarmado a los españoles por dentro, y muy especialmente a los jóvenes. Acusa a los gobiernos de todo color de haber debilitado a las Fuerzas Armadas y de haberlas separado del pueblo, matando de paso el patriotismo. La raíz última, sostiene, es la pérdida del sentido sobrenatural. Su receta: volver a la fe, exigir a los dirigentes y luchar sin desmayo.

Se le puede discutir el tono. El diagnóstico, mucho menos. Basta mirar alrededor: un país que se ofende por todo y no se juega nada por nada. Bendala pone el dedo donde duele cuando recuerda que lo que se recibe sin esfuerzo no se valora, y que lo que no se valora tampoco se defiende. Esa es la frase que debería estar colgada en la cocina de todas las casas de España.

El problema llega al final de la entrevista. Fe, oración, exigencia a los dirigentes, lucha constante. Todo verdadero. Todo necesario. Y todo enorme. Un padre con varios hijos y una hipoteca asiente, cierra el artículo y no sabe qué hacer con eso un martes a las ocho de la tarde.

Pues bien: la reconstrucción de un pueblo se hace en unidades muy pequeñas. En la mesa, en el coche, en el portal. Van cinco medidas al alcance de cualquiera.

Devolver el esfuerzo a la vida diaria. Un deporte en el que se sude, se compita y se pierda. Tareas de casa asignadas y sin sueldo a cambio, porque en una familia no se cobra por ser familia. Que hagan la cama, que carguen la compra, que pasen frío en una excursión. La templanza no se explica: se entrena.

Recuperar el mando del móvil. Nada ablanda a un adolescente como cinco horas diarias de pantalla. Móvil lo más tarde posible, con normas escritas, nunca en el dormitorio de noche y nunca en la mesa. Y sin hipocresía: el primero que suelta el teléfono es el padre.

Rezar con ellos, no mandarles a rezar. Misa el domingo en familia, una oración corta antes de cenar, un rosario semanal aunque haya bostezos. Un hijo perdona que su padre sea imperfecto; no perdona que no se crea lo que predica.

Darles raíces con nombre y apellido. Que sepan quiénes fueron sus bisabuelos y qué pasaron. Llevarlos a Lepanto, a Covadonga o a Las Navas por el camino de un libro, de una película o de un viaje de fin de semana. Nadie defiende un país abstracto; se defiende lo que se quiere, y solo se quiere lo que se conoce.

Enseñarles a sostener una discusión. En clase les dirán lo contrario de lo que oyen en casa. Que aprendan a responder con argumentos y buenos modos, no con silencio ni con un portazo. Un chaval que sabe dar razones de lo que cree ya está medio blindado.

Y una sexta, la más difícil: acostumbrarlos a que la vida duele y no pasa nada. Que pierdan partidos, que se caigan, que aguanten un no. La generación de cristal no nació frágil; la fabricamos nosotros a base de quitarle de delante todas las piedras.

Bendala teme que no estemos preparados para una guerra. Puede que la nuestra aún no se libre con fusiles, pero existe en cada casa, cada tarde, contra la comodidad. Esa batalla, al menos, se debe empezar a librar hoy mismo.

Alfonso P. Sanz | Jurista y escritor

Adelante España

Yo proveeré armas a Mis Ángeles y elegidos para luchar contra aquellos que me condenan

Mensaje de Jesús 🏹

23 de agosto de 2014

Mi muy querida bienamada hija, dos señales se pondrán de manifiesto a medida que la multitud de almas elegidas se levanten para ayudarme en la recuperación de Mi Reino en la tierra. La primera señal se refiere al envanecimiento de las almas en Mi Iglesia en la tierra, donde la razón humana, la inteligencia y la ambición destruirán la verdadera fe de Mis siervos consagrados. El orgullo y la arrogancia, junto con un deseo innato de experimentar una fe más profunda, que estará siempre un poco más allá de su alcance, dará lugar a una falsa iglesia de las tinieblas. Esto producirá una jerarquía altiva, la cual generará falsedades y una fe estéril.

La segunda señal se refiere a los cuerpos degradados cuando el cuerpo humano – un regalo sagrado de Dios – se reduzca a un mero medio usado para el adorno mundano, donde no se le mostrará ningún respeto. La falta de moralidad dará por resultado una falta de respeto al cuerpo humano, incluido el abuso del cuerpo, en donde sea utilizado como un medio para participar en graves actos de pecados de la carne. La falta de respeto por la vida humana también significará que el asesinato se volverá tan común que muchos, con el tiempo, se convertirán completamente inmunes al horror de la muerte física a manos de hombres malvados. 

La purificación del hombre continúa porque sin el sufrimiento de almas voluntarias muchas personas se perderían. Solo entonces, cuando todas las cosas parezcan insoportables, a aquellos que tienen el Sello del Dios Vivo, se les dará el alivio a sus sufrimientos que asolarán a la humanidad incluyendo el pecado, las guerras, el hambre y las enfermedades. Jamás deben ignorar las guerras – por pequeñas que puedan ser – porque ellas se extenderán. Jamás ignoren la Falta de la Verdadera Fe en Mi Iglesia porque esta, también, se extenderá. Jamás ignoren el odio entre las naciones, que utilizan la religión como medio para infligir terror entre sus enemigos, porque esto también se extenderá para devorar las almas de los que me aman. Jamás ignoren el odio hacia los visionarios de Dios o profetas elegidos porque quienes odien estas almas entonces ellos me odian a Mí. No debéis permitir que las malvadas lenguas de los que odian os inciten para unirse a ellos en sus intentos viles para ahogar el sonido de Mi Voz. Si lo hacéis, entonces también llegaréis a estar tan infestados como ellos lo están.

Y, mientras todos estos disturbios suceden, Yo proveeré armas a Mis Ángeles y elegidos para luchar contra los que me condenan. Entonces, justo cuando el mundo pierda toda onza de dignidad conocida por el hombre, la bestia abrirá el abismo y luego todos los enemigos de Dios infiltrarán Mi Iglesia. Pero será de acuerdo a la voluntad del hombre, si está o no preparado para soportar tales injusticias.

Aquellos que se ponen de pie y defienden la Voluntad de Dios serán llenados de grandes Gracias y, por su fe, expiarán los pecados de los que son demasiado tercos o demasiado temerosos para oponerse a todo lo que contradiga la Palabra de Dios. Cuando todas las atrocidades malvadas aumenten y cuando el hombre se dé cuenta de que no tiene la capacidad para combatir o controlar tanta maldad, debe recurrir a Mí y decir:

“Jesús líbranos, a nosotros pecadores desvalidos, de Tus enemigos.”

Solo entonces puedo intervenir para diluir el impacto de violencia, el asesinato, el odio y las guerras causadas por el pecado del hombre. Recurrid a Mí todos los días y clamad por Mi Misericordia. Jamás abandonaré a aquellos que acuden a Mí.

Vuestro Jesús

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