El Saludo Ibérico

El característico saludo de los íberos con el brazo extendido y la mano abierta, fue adoptado por los romanos conjuntamente con el «Gladius Hispaniensis» (espada ibérica) al entrar estos en contacto con los pueblos hispanos. su significado fue siempre de paz y de respeto ya que se mostraba la palma desnuda, sin ningún arma.

convertirse en saludo militar, se hacía de una forma más rígida, flexionando un poco el brazo, o manteniéndolo recto, sin flexionarlo (entonces, en vez de extenderse verticalmente, se hacía inclinado unos 45º sobre la horizontal, y con la palma hacia abajo…vamos, como el que se conoce en la actualidad).

Insisto en que su significado fue siempre de paz y de respeto (se mostraba la palma desnuda, sin ningún arma), tanto para fines religiosos, como civiles y militares.

Desde estas primeras citas hasta su uso generalizado en Roma pasaron unos dos siglos. Podemos aventurar que es muy posible que el saludo empezaran a emplearlo las legiones que combatieron en Hispania en la 2ª guerra púnica, y que, una vez licenciados, los legionarios de las mismas lo siguieran utilizando entre ellos como un símbolo de identidad y corporativismo.

Poco a poco, el saludo fue extendiéndose a la totalidad de las legiones, y al resto de la población. Y terminó siendo oficial como saludo militar (junto al más tradicional de poner el puño derecho sobre la parte izquierda del pecho), como saludo civil tradicional, y como saludo simbólico en actos oficiales de gran trascendencia (audiencias del César, juramentos solemnes, etc…).


El primer texto romano en que aparece una referencia (aunque no muy clara) al saludo, es de Tito Livio. Los hechos se refieren a la capitulación de una ciudad, Oringis, Auringis, o Aurgi (Jaén) ante los romanos, comandados por uno de los gloriosos generales que dio la familia de los Escipiones, Publio Escipión. Ocurrieron hacia el año 207 aC.

No es la mejor cita sobre el saludo (es algo confusa), pero sí la primera en la que textos romanos se refieren a esa forma peculiar de saludar.

Para entender bien a qué se refiere, pongo el texto en que se cita, precedido del texto previo, para ubicarlo en el tiempo y el espacio:

«Salió Cneo Escipión a prestarles ayuda a los aliados y a la guarnición romana con una legión ligera, entró en la ciudad por entre los dos campamentos causando muchas bajas al enemigo, y al día siguiente hizo una salida brusca con un resultado igualmente favorable. Los muertos en los dos combates pasaron de los doce mil, y de mil los prisioneros; enseñas militares se capturaron treinta y seis. Se produjo así la retirada de Iliturgi. A continuación iniciaron los cartagineses el asedio a la ciudad de Bigerra, aliada de los romanos también ésta. La llegada de Cneo Escipión la liberó del asedio sin tener que combatir.

Desde allí se trasladó a Munda el campamento cartaginés, y allá los siguieron los romanos a toda prisa. Se libró allí una batalla campal de casi cuatro horas en la que iban venciendo claramente los romanos cuando se dio la señal de retirada, porque le había atravesado el muslo a Cneo Escipión una jabalina y los soldados que estaban en torno a él temían que la herida fuese mortal. Pero no había duda de que se podían haber tomado aquel día el campamento cartaginés de no haber sobrevenido aquel contratiempo, pues aparte de los soldados también los elefantes habían sido rechazados hasta la empalizada y fueron acribillados con jabalinas treinta y nueve de éstos encima mismo de las trincheras. Se dice que también en esta batalla hubo cerca de doce mil muertos y que fueron capturados cerca de tres mil hombres y cincuenta y siete enseñas militares. De allí los cartagineses se retiraron a la ciudad de Auringis y los siguieron los romanos para echárseles encima mientras eran presas del pánico.»

(Tito Livio, en XXIV, 41 y 42)

Viriato

En el siguiente es donde aparece la referencia al saludo. Como se ve, el resultado fue desastroso para los bastetanos que combatían en los ejércitos de Cartago:

«Después, los habitantes cogieron miedo a que el enemigo, en caso de penetrar en la ciudad, degollase a mansalva a todo el que encontrase, cartaginés o hispano indiscriminadamente. Abriendo, pues, repentinamente la puerta, se echaron en masa fuera de la ciudad poniendo los escudos por delante por si les disparaban venablos desde lejos y mostrando desnudas las diestras para que se viera bien que habían arrojado las espadas. No se sabe con certeza si la distancia impidió captar bien esta circunstancia o si se sospechó una trampa; se cargó con saña contra los tránsfugas y fueron destrozados como si fuera una formación que presentaba batalla; y por aquella misma puerta se irrumpió violentamente en la ciudad.

Mientras tanto, en otros puntos se destrozaban y echaban abajo las puertas con hachas y dolabras y, a medida que iban entrando los jinetes, se dirigían a galope a ocupar el foro, pues ésas eran las órdenes recibidas; a la caballería se habían sumado también un cuerpo de triarios; los legionarios invadieron los restantes puntos de la ciudad. Se abstuvieron de saquear y de matar a los que encontraron, salvo si ofrecían resistencia armada. Fueron puestos bajo custodia todos los cartagineses y también los cerca de trescientos habitantes de la plaza que habían cerrado las puertas; a los demás les fue entregada la ciudad y devueltos sus bienes. En el asalto de aquella ciudad cayeron cerca de dos mil enemigos y no más de noventa romanos.»

(Tito Livio XXVIII 3 y 4)

De este texto, y otros posteriores, los historiadores expertos en interpretar textos latinos de la época deducen que los romanos no habían visto antes un saludo semejante.

Es también digno de resaltar que el texto romano, en el 208 aC, habla de los cartagineses y los hispanos (no de los bastetanos). Y, sin embargo, y a pesar de estas pruebas, 2.200 años más tarde hay unas ideologías, dentro de España, que se obstinan en negar la existencia de «Hispania», no sólo en aquellos tiempos, sino en épocas posteriores, más próximas a nosotros.

Representaciones del saludo ibérico en piezas del Museo Nacional de Arqueología de Madrid.

El Saludo Ibérico

Será dentro del Imperio Romano que la gran abominación se levantará en Mi contra

Mensaje de Jesús 🏹

15 de junio de 2013

Mi muy querida bienamada hija, así como caminé solo durante el lento y doloroso camino a la cima del Monte Calvario, así también caminará Mi Ejército Remanente.

Cuando caminé esta colina tortuosa, estaba rodeado de cientos de soldados romanos que obstaculizaron a aquellos que a lo largo del camino querían darme consuelo. Aunque no hubiera sido necesario para tal cantidad de soldados custodiar solo a un hombre, su presencia era para demostrar una cantidad de cosas. Ellos querían mostrar a Mis seguidores y a cualquiera que intentara difundir la Verdad de Mis Enseñanzas, quién estaba a cargo. Este acto de agresión fue para amenazar y amedrentar a los que se atrevieran a mostrar lealtad a Mí.

Los Judíos me negaron y me traicionaron. Los Romanos me crucificaron y fue en Roma que Mi amado apóstol Pedro fue instruido de formar Mi Iglesia en la Tierra, porque deseé que Mi Iglesia se formara entre aquellos que me persiguieron.

Ya que Mi Segunda Venida va a tomar lugar pronto y como Mi Última Misión de regresar para traer a la humanidad la salvación final que prometí es develada, la historia se repetirá. Los Judíos todavía me negarán, hasta que el Aviso tenga lugar. Los enemigos de Dios se levantarán contra Mí, en todo lugar. Aquellos que me aman y aquellos que dicen que me representan, me traicionarán.

Será dentro del Imperio Romano que la gran abominación se levantará en Mi contra. Babilonia, hogar del Imperio Romano y donde las naciones que han abandonado a Dios a favor de dioses falsos están situadas, será la sede desde donde todas las mentiras serán lanzadas.

La bestia con los diez cuernos es Europa y en Roma un ejército se levantará contra Mí. Ellos serán responsables, una vez más, de la crucifixión antes del Gran Día. Ellos causarán el último insulto, cuando crucifiquen y destruyan Mi Cuerpo Místico en la Tierra. Mi Cuerpo es Mi Iglesia. Aquellos que se separan de Mi Cuerpo, eligiendo seguir una nueva doctrina, me traicionarán y todavía tendrán el descaro de pararse y decir que vienen de Mí

En ese día cuando la Nueva Religión Única Mundial se dé a conocer, la que será respaldada por sectores dentro de la Iglesia Católica, como fue predicho, los cielos se oscurecerán y un gran trueno descenderá sobre la Tierra. Será como fue el segundo en que inhalé Mi último suspiro en la Cruz, cuando la Ira de Mi Padre fue arrojada sobre el Monte Calvario. Cuando eso suceda y la señal de que Mi Única Verdadera Iglesia ha sido tomada y una abominación pagana y falsa la ha reemplazado, debéis saber esto: Aquí es cuando los castigos diluviarán sobre la raza humana, en todas partes.

Cada señal será dada desde el Cielo para advertir a aquellos que están del lado del falso profeta y del que pronto será su cómplice, el anticristo, que sus días estarán contados. A ellos se les mostrará lo que será experimentar la Ira de Mi Padre. Muchos obispos y sacerdotes se darán cuenta de la Verdad en esa etapa y lucharán contra esta maldad. Ellos no me abandonarán y continuarán guiando Mi Iglesia Verdadera en la Tierra. Tristemente, muchos no tendrán el coraje de hacer esto y serán como ovejas conducidas al matadero, pero serán consolados al saber que Yo nunca los abandonaré. Les enviaré mucha ayuda y Mi Ejército Remanente se levantará y difundirá los Evangelios, cuando estos hayan sido hechos a un lado, en todas partes. Ellos van a predicar en cada rincón del mundo y serán valientes. El amor que sienten por Mi superará la obra del anticristo. Su obediencia a Mí y su respuesta a Mi Cruzada de Oración salvará miles de millones de almas.

Y entonces, Mi Plan estará completo.

Vuestro Jesús

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