El caballero católico no debe usar nunca palabras malsonantes

Si bien es cierto que nuestro Salvador se expresó con firmeza en muchas ocasiones, nunca empleó palabras malsonantes. Usaba términos duros como hipócritas, raza de víboras, sepulcros blanqueados, torpes…pero nunca de mal gusto.

Por Javier Navascués

Otro tema controvertido. Desgraciadamente mucha gente no va a estar de acuerdo y les parecerá exagerado, pero no hago otra cosa que recordar un aspecto importante de las buenas costumbres católicas.

Hay muchos católicos que erradamente piensan que un buen taco en el momento oportuno es un medio eficaz de manifestar su descontento con firmeza, e incluso un signo de virilidad, pues piensan que no debemos ser puritanos ni pusilánimes a la hora de hablar. En muchos gremios o colectivos, o bien por un mal concepto de reciedumbre o por rudeza, suele ser algo habitual. Y acusan de blandito o de cursi al que nunca dice una palabrota.

Pensar que decir un taco no tiene importancia, pues es un desahogo natural, es pensar como el mundo y no como Dios, pues nuestra referencia tienen que ser los santos y, mejor aún, Nuestro Señor Jesucristo. Si bien es cierto que nuestro Salvador se expresó con firmeza en muchas ocasiones, nunca empleó palabras malsonantes. Usaba términos duros como hipócritas, raza de víboras, sepulcros blanqueados, torpes…pero nunca de mal gusto.

Pensemos también en la Santísima Virgen. Sus labios purísimos jamás osaron decir algo grosero. Pues la verdadera devoción de un hijo fiel de María debe ser la imitación. Pensemos en los santos, que si bien han manifestado santa ira en muchas ocasiones y santo celo por defender la gloria de Dios, no decían nunca malas palabras.

Las palabras malsonantes y tacos suelen denotar grosería y mala educación, pues siempre aluden a las partes sexuales o bajos instintos de las personas, o a la fama de las madres, y suelen ser muy hirientes con el hermano. No necesitamos de ellos para mostrar firmeza y convicción, ni para defender nuestros principios con heroísmo. Incluso si a un padre o a un profesor le toca corregir o castigar, nunca debe hacerlo en términos malsonantes y vejatorios.

Antiguamente, en muchos hogares españoles, el padre, o incluso el abuelo, no consentían que se dijese una mala palabra en la mesa. Y el niño se podía llevar un buen bofetón si quería hacer una gracia al respecto. Bien es cierto que esos tacos tampoco se oían generalmente en los medios de comunicación hasta que empezó a venir la decadencia a través de la televisión. Era algo chabacano, de los bajos fondos, que no se había extendido en la sociedad. En series como Verano azul, empezaron a decir tacos los propios niños, cundiendo el mal ejemplo en muchos muchachos.

El taco nos puede servir de desahogo, pero despierta nuestra parte animal y no agrada a Dios. Una persona que aspira a la santidad y a vivir en pureza debe purificar todos sus sentidos, empezando muchas veces por la lengua. No hablamos aquí de la murmuración o la blasfemia, que no hay ninguna duda de que debe ser algo inadmisible en nosotros, sino incluso de palabras jocosas que caen en lo soez y lo malsonante. No hace falta poner ejemplos, pues a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Algunos santos mandaban hacer la señal de la cruz con la lengua en el suelo al que decía una mala palabra. Les parecerá muy exagerado, pero era un síntoma de orden en la sociedad y en los ministros de Dios. Hoy en día, hasta los niños pequeños se acostumbran a hablar como carreteros desde su tierna infancia y a proferir todo tipo de guarradas. No hay cosa peor que el que sus padres no les corrijan y, peor aún, que les rían la gracia.

Y no es solo para los niños; los adultos, fieles hijos de María Santísima, no debemos decir nunca malas palabras. La virilidad no se demuestra con la grosería. Es más hombre el que se vence a sí mismo que el que conquista una ciudad. Nuestra conducta tiene que ser en todo edificante por nuestra altísima dignidad de hijos de Dios. Somos hijos del Rey del Universo y de María Santísima, coronada como Reina y Señora de todo lo creado. Si en la mesa y en el juego se conoce al caballero, también en nuestra forma de hablar.

Para concluir, quiero señalar que los tacos o malas palabras nunca deberían estar en la boca del caballero y de la dama cristiana, mucho menos en la de un sacerdote o religioso, lo que es causa de mayor desedificación y escándalo.

El Español Digital

🏹  LA FLECHA DE ORO

ACTO DE ALABANZA EN REPARACIÓN POR LAS BLASFEMIAS CONTRA EL SANTO NOMBRE DE DIOS

Oración dictada por Nuestro Señor Jesucristo a Sor Maria de San Pedro

Que el Santísimo, Sacratísimo,
Adorabilísimo, Incomprensible e
inefable Nombre de Dios, sea por
siempre alabado, bendecido,
amado, adorado y glorificado, en el
Cielo, en la tierra y en el infierno,
por todas las criaturas de Dios, y
por el Sagrado Corazón de Nuestro
Señor Jesucristo en el Santísimo
Sacramento del Altar. Amén.

En la actualidad, Mi Nombre se utiliza sobre todo en un lenguaje de ordinariez

Mensaje de Jesús 🏹

30 de Septiembre de 2011

Mi muy querida bienamada hija, Mi tarea de convertir a las almas, aumenta ahora en intensidad.

Por favor, advierte a tantos como puedas, que preparen sus almas antes de El Aviso.

Informa a todos aquellos sacerdotes, religiosas, obispos y a otras confesiones que creen en Mi Padre Eterno, a que escuchen Mi Palabra.

Tantos de Mis hijos se encuentran en semejante oscuridad, que la Luz de Mi Gloria Divina herirá sus almas. Sentirán verdadero dolor, porque no serán capaces de soportar este Gran Acto de Mi Misericordia.

Algunas personas muestran una sonrisa de diversión ante estos Santos Mensajes. Esto me pone triste. No porque no crean que Yo hablo con ellos por este medio, sino porque no quieren creer en Mí. Para todos ustedes que están preocupados por sus seres queridos, por favor recen para que la purificación a la que ellos se enfrentarán durante El Aviso, los lleve finalmente a Mi Corazón.

Pido ahora que todos Mis seguidores se protejan a sí mismos contra Satanás. Deben rociar con Agua bendita cada rincón de su casa, llevar una Cruz de San Benito y llevar un Rosario consigo. Recen también al Arcángel San Miguel. Satanás y su ejército de seguidores harán todo lo posible para convenceros de que no soy Yo el que os habla. Satanás y sus demonios comenzarán a atormentaros y a poner terribles dudas en vuestra mente. Vosotros, hijos Míos, pueden pararlo, siguiendo Mis indicaciones.

Tristemente, él enredará el pensamiento de las almas débiles, para que me rechacen por completo.

El Aviso no será fácil para las almas endurecidas. Argumentarán sobre el modo en que me han ofendido. Incluso el fuego abrasador del infierno, que ellos experimentarán durante El Aviso, no borrará todas las dudas sobre Mi Existencia.

Muchos difundirán mentiras sobre El Aviso, después de que este haya tenido lugar. Ellos, los paganos, que son esclavos de Satanás, crearán una mentira que esparcirán por todas partes. Expondrán argumentos científicos para dar una explicación a este acontecimiento. Ellos no quieren oír la Verdad. Por esta razón, hay que rezar por ellos. Satanás tiene al mundo tan fuertemente controlado, que Mi Nombre no será pronunciado en público. La discusión sobre Mi Existencia en la Tierra se considera como un tema de conversación embarazoso.

En la actualidad, Mi Nombre se utiliza sobre todo en un lenguaje de ordinariez o, lo que es peor, se desliza de la lengua en maldiciones y palabras malsonantes. Pero escuchadme ahora. Mi Nombre será escuchado y aceptado una vez más después de El Aviso, por aquellos que se convertirán. Entonces Mi Nombre se utilizará cuando Mis hijos recen para Mí.

Vuestro amado Jesús

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