Necesitamos recuperar nuestra soberanía vendida al globalismo y que Cristo reine de nuevo en España

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“TODO LO QUE NOS HAN CONTADO HASTA AHORA SOBRE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA Y SOBRE EL FRANQUISMO, ES FALSO”

Franco venció a la Masonería. Al ejército de Satanás e hizo reinar a Cristo de nuevo en España implantando como sistema político la Doctrina Social de la Iglesia.

La Católica España, la TRINCHERA INVENCIBLE DE CRISTO REY, está recibiendo ahora los golpes más virulentos de Satanás y de sus servidores.  La España que fundó su unidad nacional en la FE CATÓLICA con el III Concilio de Toledo (586). La España que derrotó y reconquistó al Islam esta bendita “tierra de María”, como la definió Juan Pablo II. La España que evangelizó, que dio a luz DESANGRÁNDOSE a todo un continente entero y cuyos misioneros llevaron la Cruz de Cristo hasta los confines de la tierra.


La España luz de Trento, martillo de herejes, cuna de santos. La España que derrotó a la media luna en Lepanto salvando a la Cristiandad de una nueva invasión islámica. La España que luchó y venció; primero a la revolución religiosa de Lutero, después a la revolución política del liberalismo, tanto progresista (jacobino), como conservador (girondino) que fue exportada por Napoleón. Y por último, la España que derrotó la revolución social del comunismo ateo, la Internacional Socialista y la masonería, el mayor enemigo de Nuestra Santa Madre la Iglesia.


Comprendéis por qué precisamente en España el golpe que Satanás debía descargar debía ser más fuerte que en ningún otro lugar.

No es en la superioridad de los medios en lo que tenemos que cifrar la esperanza del triunfo, sino en la SANTIDAD DE LA CAUSA que defendemos. ES DIOS QUIEN DA LA VICTORIA, no nuestras armas. Recordad la Historia de Gedeón, que con un puñado de hombres venció a un ejército inmenso.

“Él debe reinar” (1ª Cor 15,25), el Señor tiene que reinar. Lo necesitamos más que nunca ante el dantesco horizonte actual, ante el GROTESCO SUICIDIO de la civilización occidental, ante la apostasía de la antigua Cristiandad, por “los amarguísimos frutos que este alejarse de Cristo por parte de los individuos y de las naciones ha producido.

Cuando los hombres pretenden traer el cielo a la tierra, lo que acaban trayendo es el INFIERNO más cruel, precedido de montañas de cadáveres, de destrucción y de persecución a la Iglesia hasta su aniquilación. Todo tiene su raíz en la Encarnación, porque el cristianismo es la Religión del Dios que se hace hombre, y frente a ella se alzan desafiantes; la religión del dios que NO se hace hombre, del Dios que no interviene ni en el mundo ni en la vida y se desentiende de nosotros –el deísmo de la ilustración, el naturalismo cuyo hijo en política es el liberalismo-; y la religión del hombre que se hace dios –el socialismo, el comunismo y la democracia- que conduce necesariamente al laicismo, como podemos ver que ocurre en nuestra Patria al sustituir la Voluntad de Dios por la voluntad del hombre.

Qué cierto es que todo error político, en el fondo, no es más que un error teológico.

Escuchemos al Santo Padre Pio XI:

“Desterrados Dios y Jesucristo de las leyes y de la gobernación de los pueblos, y derivada la autoridad, no de Dios, sino de los hombres, hasta los mismos fundamentos de la autoridad han quedado arrancados, una vez suprimida la causa principal”


Nuestros mártires y héroes pelearon y murieron por hacer realidad la promesa del Corazón de Jesús grabada a sangre y fuego en el Cerro de los Ángeles: “Reinaré en España”. A nosotros nos mueve un fortísimo impulso interior, suscitado por el Espíritu Santo, como el que sintieron aquellos hermanos nuestros en la fe, cuando expectantes se reunían por millares en la explanada de Clermont a finales del siglo XI (1095). Cuando escucharon la convocatoria del Papa a la Cruzada le respondieron con un clamor unánime: “¡Dios lo quiere!” y tomando la espada marcharon a la lucha en defensa de la Cruz de Cristo.

La situación actual no admite términos medios, por eso hoy, desde aquí, en nombre de Cristo Rey y por la sangre de todos nuestros mártires y caídos, debemos proseguir con la Cruzada, con el espíritu de la Cruzada que es un espíritu de ESPERANZA, de FE CIEGA en la VICTORIA que Dios NOS QUIERE DAR. Nos van a perseguir con más saña hasta intentar por todos los medios nuestra más completa aniquilación pero: “No tengáis miedo”, nos repetía incansablemente el Vicario de Cristo en la tierra, Juan Pablo II… ¡no tengáis miedo!, LUCHAMOS POR EL SEÑOR, luchamos por el Señor… Por la fe y por la Patria, por el Altar y por la Familia. ¡Dios lo quiere! Va por Ti Dios Nuestro, somos tus soldados y sabemos que ante Ti nunca seremos héroes anónimos.


Nos encomendamos a la intercesión poderosa de la Virgen Inmaculada, María Santísima para que nos bendiga, nos defienda y fortalezca, para seguir honrando, para seguir IMITANDO a los que nos precedieron combatiendo, siempre “inasequibles al desaliento”

Así sea

Para vencer el mal en nuestra tierra

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

10 de julio de 2013

Mi niña, tus oraciones están siendo respondidas y mi Hijo intervendrá por tu intención especial. Debes rezar por todos aquellos en el mundo que están siendo engañados en creer que el mal es bueno. Esta telaraña de engaño ha cubierto a la humanidad a tal extensión, que muchos ya no pueden diferenciar entre las Leyes de Dios y la maldad del maligno, cuando él se manifiesta entre vosotros.

Tan fácilmente la gente acepta nuevas leyes, que afirman ser buenas – para el bien de todos – cuando, de hecho, disfrazan el pecado mortal a los Ojos de Dios.

La batalla persiste entre aquellos quienes defienden las Leyes de Dios y aquellos que las profanan. Aquellos que públicamente defienden las Leyes de Dios son satanizados y declarados ser crueles y malvados. El engaño y las mentiras, que  llenan a aquellos que dicen que aman a la humanidad, son vistos claramente cuando públicamente justifican el pecado mortal. Cuán astuto es el maligno.  Tan pocos entienden su influencia en sus vidas o cómo les tuerce su razonamiento.

Sed consolados, queridos hijos, en el conocimiento de que yo, la Madre de la Salvación, puedo derrotar al maligno en medio de entre vosotros. Debéis recurrir a mí cada vez que os sintáis agobiados por el poder que él ejerce en vuestras naciones. Yo destruiré su influencia, cuando pongáis vuestra petición ante mí.

Por favor recitad esta Cruzada de Oración (113) Para vencer el mal en nuestra tierra

“Oh Madre de la Salvación, ven en medio de nosotros y cubre nuestra tierra con tu protección.

Aplasta la cabeza de la bestia y acaba con su perversa influencia entre nosotros.

Ayuda a tus pobres hijos perdidos a levantarse y hablar (decir) la Verdad, cuando estamos rodeados de mentiras.

Por favor, Oh Madre de Dios, protege nuestra tierra y mantennos firmes, para que podamos permanecer leales a tu Hijo en nuestro tiempo de persecución. Amén.”

Nunca debéis aceptar argumentos que permitan que leyes malvadas sean  creadas, las cuales dictan cómo vivír vuestras vidas, de acuerdo a la Palabra de Dios. Cuando las leyes infiltran vuestras tierras, destruyen almas.

Confiad en mí, la Madre de la Salvación, para ayudar a rescatar las almas de aquellos que vosotros amáis y de aquellos entre los que trabajáis. Recurrid a mí y yo prometo que cubriré vuestra nación con mi Santísimo Manto.

Vuestra amada Madre

Madre de la Salvación

Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a10-jul-2013-madre-de-la-salvacion-tan-facilmente-la-gente-acepta-nuevas-leyes-que-afirman-ser-buenas/

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