Los 10 Mandamientos y El Pecado

ūüß≠ Formaci√≥n B√°sica del Cristiano

Los diez mandamientos de la ley de Dios, o ¬ęel Dec√°logo¬Ľ  

Querido Ejército Remanente:

Hoy vamos a aprender a no ofender a Dios. En otras palabras, a ser felices. El camino ya nos lo ense√Ī√≥ Dios mismo. Repas√©moslo:

El primero de los mandamientos: No tendr√°s otro Dios m√°s que a M√≠.  

El segundo: No tomar el nombre de Dios en vano.  

El tercero: Acu√©rdate de santificar las fiestas.  

El cuarto: Honra al padre y a la madre.  

El quinto: No matar.  

El sexto: No fornicar.  

El s√©ptimo: No hurtar.  

El octavo: No levantar falso testimonio.  

El noveno: No desear la mujer de tu pr√≥jimo.  

El d√©cimo: No codiciar los bienes ajenos.  

El decálogo contiene explícita o implícitamente todos los deberes del hombre en relación a Dios, al prójimo y consigo mismo. Ya veremos uno por uno en las próximas lecciones.

Dios en sus mandamientos manda que hagamos el bien y evitemos el mal; por esto cada mandamiento contiene un precepto y una prohibici√≥n. 

Dios ha impreso estos mandamientos en el corazón del hombre y los dio a Moisés en el Monte Sinaí, escritos en dos tablas de piedra, para que no nos lo olvidemos.

Los tres primeros, contenidos en la primera tabla, tienen por fin directo el honor de Dios

Los otros siete, contenidos en la segunda tabla, tienen por fin directo el bien del pr√≥jimo

Nuestro Se√Īor Jesucristo confirm√≥ los diez mandamientos y los perfeccion√≥ con los consejos evang√©licos. Podemos, debemos, y es absolutamente necesario, cumplir con los divinos mandamientos para salvarnos.   

Podemos: Dios conoce nuestras fuerzas y si √Čl manda el cumplimiento de los mandamientos, es porque sabe que podemos cumplirlos. Si encontramos alguna dificultad en cumplirlos, pidamos a Dios su gracia, e infaliblemente √Čl nos ayudar√° y nos har√° f√°cil lo que para nosotros nos resulta dif√≠cil y a√ļn imposible. 

Debemos: porque Dios lo quiere, lo manda, y nadie como √Čl tiene m√°s, ni tanto derecho a ser obedecido. Lo exige el bien com√ļn y la sana raz√≥n. El c√≥digo de todos los pa√≠ses civilizados est√° basado en la ley de Dios. 

Es absolutamente necesario cumplir los mandamientos: porque s√≥lo cumpli√©ndolos nos libraremos del infierno y conseguiremos el cielo. Basta quebrantar un solo mandamiento en cosa grave para merecer la eterna condenaci√≥n. 

El pecado 

Pecado es faltar a la ley de Dios. 

El pecado es original y actual.  

Pecado original es aquel con que todos nacemos, heredado de nuestros primeros padres. Se borra con el santo bautismo.

Pecado actual es el que comete voluntariamente quien tiene uso de raz√≥n.

El pecado puede cometerse con pensamiento, deseo, palabra, obra y omisi√≥n. Omisi√≥n quiere decir dejar de hacer aquello a que uno est√° obligado. 

No todos los pecados son iguales; como entre amigos pueden surgir disgustos peque√Īos y graves, as√≠ tambi√©n sucede entre Dios y el hombre. 

Los disgustos peque√Īos no rompen la amistad, pero s√≠ los graves. 

El pecado actual puede ser mortal y venial

Pecado mortal es faltar a la ley de Dios en materia grave, con plena advertencia y pleno consentimiento. 

Materia grave significa cosa de importancia. 

Plena advertencia significa que el entendimiento se d√© cuenta claramente de que la cosa es mala. No peca, por falta de advertencia, quien come carne en d√≠a prohibido, porque no sabe o no recuerda que es d√≠a de abstinencia.  

Pleno consentimiento significa que la voluntad sea del todo libre. Un sue√Īo malo, de por s√≠, no es pecado, porque cuando uno duerme no es libre para hacer el bien o el mal. En donde no hay libre voluntad, no hay pecado. No peca quien hace algo malo sin querer. Es imposible pecar sin querer.

Sin embargo, pecar√≠a quien, por encontrarse amenazado de muerte u otro mal grave, cometiera una acci√≥n mala por su naturaleza, como insultar a Dios, abandonar la verdadera religi√≥n, etc. 

Para que haya pecado no es necesario querer directamente ofender a Dios. S√≥lo el demonio u hombres semejantes al demonio pueden querer directamente ofender a Dios. Lo que se intenta, al pecar, es s√≥lo satisfacer la pasi√≥n, el capricho. Para que haya pecado, ni siquiera es necesario pensar que se ofende a Dios; basta hacer libremente algo il√≠cito, d√°ndose cuenta que aquello no se debe hacer, porque es malo. 

Quien hace mal sin saberlo por ignorancia culpable, peca; por ejemplo, un m√©dico que ¬ęignore¬Ľ la malicia del aborto. Hoy en d√≠a, con tanta informaci√≥n a nuestro alcance, es dif√≠cil encontrarse en ¬ęignorancia invencible¬Ľ o inculpable, puesto que cada vez es m√°s f√°cil conocer. Pensemos en la obviedad de la malicia del aborto. S√≥lo aquellas personas que realmente est√°n incapacitadas de obtener un conocimiento concreto sobre algo, estar√≠an excusadas. Quiz√°s alguna enfermedad mental, o una clara imposibilidad de informaci√≥n.

Quien ejecuta un acto, dudando si es l√≠cito, peca. El que duda si un acto es l√≠cito o il√≠cito debe averiguar antes; y no puede efectuarlo sin saber que es l√≠cito. El medio m√°s pr√°ctico para averiguar si un acto es l√≠cito, es preguntar al confesor. (Confesores buenos, que defiendan la sana doctrina de la Iglesia Cat√≥lica, y no los ¬ęcuras modernistas¬Ľ)

Quien hace algo l√≠cito, pero creyendo por error que es il√≠cito, peca. 

El pecado mortal se perdona de dos maneras:  

1¬ļ- Confes√°ndose.  

2¬ļ- Haciendo un acto de contrici√≥n perfecta con el prop√≥sito de confesarse.  

El pecado grave se llama mortal, porque quita al alma la vida sobrenatural de la gracia santificante. 

Pecado venial es faltar a la ley de Dios de materia leve; o en cosa grave, pero sin plena advertencia o pleno consentimiento.

Se llama pecado venial, esto es, perdonable, porque no quita la gracia de Dios, y se perdona f√°cilmente. El pecado venial se perdona arrepinti√©ndose de haberlo cometido.   

EL PECADO ES EL MAYOR DE TODOS LOS MALES    

Debemos temer todo pecado como el mayor de todos los males. El pecado es el mal contra Dios; porque le quita la obediencia y el honor que le son debidos. 

Si Dios fuera capaz de pena, el pecado se la causar√≠a. 

El pecado, el mal contra Dios, es un mal infinito, por ser infinita la dignidad de Dios ofendido. Todos los dem√°s males son males de las criaturas; mas todas las criaturas, comparadas con Dios, son como nada; por consiguiente, todos sus males son como nada comparados con el mal contra Dios. 

Por esto, aun para librar de la peste al mundo entero, (como con las supuestas vacunas ¬ęsalvadoras¬Ľ, pero que contienen c√©lulas de fetos abortados), jam√°s ser√≠a l√≠cito cometer el m√°s m√≠nimo pecado. Nunca puede ser l√≠cito cometer un pecado; pues si alguna vez fuera l√≠cito, ya no ser√≠a pecado. De hecho: ¬Ņen qu√© quedamos? ¬ŅEstamos en contra del aborto, pero a favor de vacunas con c√©lulas de abortos? Jam√°s se puede ir en contra de la Santa Ley de Dios sin pecar. Y jam√°s un fin bueno puede permitir un medio malo, como en este caso, el medio del aborto, que es sumamente grave. Lo dicho, contradice la ¬ędoctrina¬Ľ de la Iglesia modernista, pero no la doctrina de Dios.


Y m√°s recientemente, Monse√Īor Strickland, no tuvo ning√ļn reparo en afirmar algo semejante:

‚ÄúNo extender√© mi vida utilizando ni√Īos asesinados¬Ľ.


El pecado es un mal para el hombre mismo, porque le quita la eterna felicidad, que es su √ļltimo fin. Ning√ļn otro mal causa m√°s fatales consecuencias. 

MALICIA DEL PECADO MORTAL 

El pecado mortal es una ofensa grave al Dios de Majestad infinita; por consiguiente, es una injuria infinita. El hombre que comete pecado mortal se rebela contra Dios: si no con palabra, con sus obras, dice: ¬ęNo quiero servir a Dios; no quiero hacer lo que √Čl manda¬Ľ. 

El hombre, si se le compara con Dios, es infinitamente menos que un gusano comparado con todo el universo. ¬ŅUn ser tan vil se atreve a rebelarse contra Dios? ¬ŅPor qu√©? Por una pasi√≥n baja que no quiere dominar y, muchas veces, por cosas de ning√ļn valor. 

Todo el que comete pecado mortal ama m√°s a s√≠ mismo y a las criaturas que a Dios; pues disgusta gravemente a Dios, para complacerse a s√≠ mismo o a otros. 

¬°Pecar!… ¬°Ofender a Dios en su misma presencia!… ¬°es el colmo del atrevimiento! A lo menos para pecar, buscad un lugar donde Dios no est√©. ¬°Pero ese lugar no existe! 

Quien comete un pecado mortal es el ser m√°s ingrato: Todo lo que el hombre tiene, Dios se lo ha dado y se lo conserva, y sin embargo, el pecador lo emplea para ofenderle. 

El que comete pecado mortal se hace esclavo de las pasiones y apetitos contrarios a la raz√≥n. 

N. S. Jesucristo, para librarnos de los pecados, acept√≥ los males de pena, y muy grandes, pero no el mal de culpa. Jes√ļs NO FUE CULPABLE. El pecado mortal ha sido la causa de que Jes√ļs sufriera los m√°s crueles tormentos en su pasi√≥n sant√≠sima. 

Un solo pecado mortal cambi√≥ a unos √Āngeles hermos√≠simos en demonios fe√≠simos. 

Un solo pecado mortal, el de Adán, cambió el mundo, de un paraíso de delicias y goces, en un valle de lágrimas y dolores.

CONSECUENCIAS DEL PECADO MORTAL 

El pecado mortal: 

1¬ļ- Nos aparta de Dios y nos priva de su amor y amistad. 

2¬ļ- Nos quita los m√©ritos y el derecho a la gloria. 

3¬ļ- Nos hace merecedores de la eterna condenaci√≥n. 

CONSECUENCIAS DEL PECADO VENIAL  

Debemos evitar tambi√©n los pecados veniales, porque: 

1¬ļ- El pecado venial es una ofensa que se hace a Dios. 

2¬ļ- Impide muchas gracias que el Se√Īor nos conceder√≠a. 

3¬ļ- Todo pecado venial atrae varios castigos de Dios en esta vida y en la otra. 

4¬ļ- Poco a poco conduce al pecado mortal. 

Por lo tanto: ¬°JAM√ĀS PECAR! 

S√≥lo el pecado es el verdadero mal, pues los dem√°s males pueden traernos grandes bienes, porque nos ayudan a conseguir mayores premios para el cielo. S√≥lo el pecado, si es grave, nos separa de Dios, nuestro Sumo Bien; y si es leve, retarda nuestra entrada en el cielo y nos priva de muchas gracias. 

Evitemos, pues, todo pecado, cueste lo que cueste. Digamos a menudo: primero morir que pecar.  

Si por cada vez que el hombre cometiera un pecado, tuviera que pagar una gran multa o recibir un gran castigo corporal ¬Ņno es verdad que todos tendr√≠an un cuidado sumo en no cometer pecados? Con mayor raz√≥n debemos abstenernos del pecado por no ofender a Dios, por no perder el cielo, por no merecer los castigos temporales y eternos. 

MEDIOS PARA EVITAR EL PECADO 

1¬ļ- En las tentaciones, acudir a Dios y a la Sant√≠sima Virgen con fervorosas oraciones jaculatorias, pensando que Dios est√° presente en todo lugar. 

2¬ļ- Leer alg√ļn libro bueno y hacer unos minutos de meditaci√≥n cada d√≠a. 

3¬ļ- Acordarse a menudo de la muerte, juicio, infierno y gloria.

4¬ļ- Cada noche, al acostarse, hacer examen de conciencia, y pedir a Dios perd√≥n de las faltas cometidas durante el d√≠a. 

5¬ļ- Frecuentar los Santos Sacramentos.

Conclusión:

Con estas reflexiones tan profundas tenemos suficiente material como para decidirnos a no pecar m√°s. ¬ŅCu√°ntos argumentos m√°s necesitaremos para convencernos?

En esta lecci√≥n hemos aprendido a no ofender a Dios, como dec√≠amos, que en t√©rminos m√°s positivos, ser√≠a lo mismo que ¬ęser felices¬Ľ, ya que estar√≠amos eligiendo al Sumo Bien, √ļnica fuente verdadera de felicidad. Es muy simple, es muy claro. Ahora, es el turno de la voluntad.

Que Dios os bendiga y os ilumine

Formación con Luis Maria

Los Diez Mandamientos, dados al mundo por Mi Padre a través del profeta Moisés, están siendo reescritos por el hombre

8 de julio de 2013

Mensaje del Libro de la Verdad ūüŹĻ

Mi amadísima hija, cuando quiera que sientas que hay poca esperanza para los pecadores, por favor recuerda que Mi Gran Misericordia es incesante. No hay ni una sola alma en el mundo que no desee acoger y traerles el Don de Salvación. Amo a todos vosotros. Yo perdono a todos los que me suplicáis, por el Don de la Redención, pero esto no significa que no castigue a aquellos que cometen pecado grave.

Los Diez Mandamientos, dados al mundo por Mi Padre a través del profeta Moisés, están siendo reescritos por el hombre. Han sido despedazados, torcidos y dado nuevo significado, para que el hombre pueda aprobar el pecado.

Idolatráis dioses falsos y justificáis esto. Estáis viviendo una mentira terrible cuando insultáis a Mi Padre de esta manera y sin embargo, cuando la Verdad sea mostrada a los paganos, ellos se arrepentirán y Yo estaré esperando para abrazarlos.

Os mat√°is unos a otros y dec√≠s que est√°is simplemente mostrando misericordia cuando hac√©is esto. Legaliz√°is el asesinato, la ejecuci√≥n, la eutanasia y el aborto y dec√≠s que estas son cosas buenas. Esto es el mal en su peor momento, cuando desaf√≠√°is al Autor de toda vida ‚Äď el Creador del Cielo y la Tierra ‚Äď al alterar las Leyes Divinas de Dios. Sin embargo, cuando mostr√©is verdadero remordimiento, Yo tambi√©n estar√© esperando para acogeros en Mis Brazos.

Saque√°is lo que no os pertenece y rob√°is de los indigentes, con el fin de satisfacer vuestra lujuria por m√°s. Comet√©is terribles pecados de la carne, los que est√°n por debajo de la dignidad del hombre y os comport√°is como animales salvajes sueltos en un foso. Vuestra miseria es aborrecible a los Ojos de Dios, pero sin embargo, si acud√≠s a M√≠ y me rog√°is por Misericordia, all√≠ estar√© esperando pacientemente. Cuando profan√°is a Dios al negaros a aceptar que √Čl existe y luego trat√°is de llevar a Sus hijos con vosotros dentro del abismo con la bestia, Yo todav√≠a estar√© esperando cuando volv√°is y me pid√°is que Yo mismo me d√© a conocer a vosotros.

Aquellos de vosotros, que aceptáis la Verdad, ya no os tomáis el tiempo para honrarme en el Día de Reposo, porque ponéis vuestras propias necesidades antes que a Mí. Me herís tanto, porque ya sabéis que sois hijos de Dios. Habéis dejado la Casa de vuestro Padre y solo regresaréis cuando no tengáis un techo sobre vuestra cabeza. Y Yo estaré esperando para daros la bienvenida de nuevo.

Vuestro amor por Dios ha disminuido, igual que vuestro amor y respeto por vuestros padres. Vuestros corazones se han endurecido tanto que ya no les mostráis amor ni los cuidáis de la manera que se supone debéis hacerlo.

Maldec√≠s a Dios y jur√°is, usando Mi Nombre de la manera m√°s irrespetuosa, diariamente, pero no habl√°is Conmigo de la manera en que Yo deseo. Cuando calumni√°is a otros, a M√≠ me calumni√°is. Cuando da√Ī√°is la reputaci√≥n de otra persona, destru√≠s Mi Amor. Y, sin embargo, os perdonar√©, cuando mostr√©is remordimiento.

Mostr√°is falta de respeto por la instituci√≥n del matrimonio y no le d√°is importancia al abuso de este Sant√≠simo Sacramento. Insult√°is a Dios a√ļn m√°s cuando continu√°is buscando Sus bendiciones en matrimonios, cuando √Čl no los reconoce, ni puede reconocerlos. Sin embargo, continu√°is insult√°ndolo.

Tan obsesionados est√°is con la b√ļsqueda de bienes mundanos y tan infestados est√°is con ambiciones malsanas, que destru√≠s a aquellas personas que se ponen en vuestro camino. A pesar de esto, os mostrar√© Misericordia, si regres√°is a M√≠.

Ning√ļn pecado, con la excepci√≥n de blasfemia contra el Esp√≠ritu Santo, es tan malo que no pueda ser perdonado. Imploro a todos vosotros que examin√©is vuestra conciencia y os reconcili√©is Conmigo, una vez m√°s.

Yo Soy Paciente. Yo Soy Amor. Yo Soy vuestra Salvaci√≥n. Yo estoy esperando. Por favor, venid a M√≠ pronto, ya que os amo con una pasi√≥n insondable. No descansar√© hasta que haya salvado a todos vosotros.

Vuestro Jes√ļs

Leer m√°s: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a08-jul-2013-los-diez-mandamientos-dados-al-mundo-por-mi-padre-a-traves-del-profeta-moises-estan-siendo-reescritos-por-el-hombre/

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