Antigua Oración a San José “Conocida por no fallar nunca”


 Rezarla por nueve mañanas consecutivas por lo que usted desea(no olvidar rezar también por los que no rezan). Jamás o raramente ha fallado.

Esta oración fue encontrada en el año 50 de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En el siglo XVI envió el Papa esta Oración al Emperador Carlos. El emperador recibió esta oración al prepararse para emprender la batalla.

“Los que leyesen esta oración serán premiados. Igualmente se premiará a los que la escuchasen al ser leída o si la llevasen en su persona. A todas estas almas se les promete que no morirán repentinamente; ni se ahogarán; ni serán afectados por el veneno (“vacunas”) . No caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún incendio; ni aun derrotados en la batalla.”

Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.

Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.

Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.

¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi!

Amén.

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Haced esfuerzos para que se conozca esta oración, y propagadla en todas partes.


Imprimatur
Rvdsmo. Jorge W Ahr
Obispo de Trenton
 

Santa Teresa de Ávila sobre San José:

Tenía Santa Teresa de Ávila 27 años, se encuentra postrada en la cama, no podía andar, a veces se arrastraba por el suelo. Está viviendo en el monasterio de la Encarnación. Sale de la clausura para ser curada. Se recurre a todos los medios posibles en aquella sociedad. Regresa a Ávila. Se llega a tal extremo de gravedad que se la da por muerta. Varios años en el lecho, no se podía mover, tenía que ser ayudada por las enfermeras. En estas circunstancias recurre a san José y su vida va volviendo a la normalidad poco a poco. Desde este momento la devoción a san José y su familiaridad con él, va a marcar un hito en su vida. Partiendo de esta realidad escribe Teresa:

Tomé por abogado y señor al glorioso san José, y encomendéme mucho a él. Comencé a hacer devociones de Misas y cosas muy aprobadas de oraciones, y tomé por abogado a san José…; y él hizo, como quien es, que pudiese levantarme y andar y no estar tullida” (Libro de la Vida 6).

Partiendo de esta experiencia que ha sido tan decisiva en su vida, ella va a recomendar la devoción a san José y su poderosa intercesión. El Esposo de María va a ser un abogado e intercesor en todos los contratiempos. San José será un personaje familiar y entrañable en el hogar teresiano. Los textos que transcribo tienen una fuerza de convicción que han sido citados por muchos predicadores.

No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer”.

Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma”.

A otros parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas”.

Querría yo persuadir a todos fuesen muy devotos de este glorioso Santo, por la experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios que no la vea más aprovechada en la virtud, porque aprovecha en gran manera las almas que a él se encomiendan”.

Sólo pido por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción”.

Bendito seas San José

¡Bendito seas San José, que fuiste testigo de la Gloria de Dios en la tierra. Bendito sea el Padre Eterno que te escogió. Bendito sea el Hijo que te amó y el Espíritu Santo que te santificó. Bendita sea María que te amó!

https://oracionesydevocionescatolicas.com/oracion_san_jose3.htm

Oración de cada Miércoles a San José, Custodio de Nuestro Señor Jesús

San José, ruega a Jesús que venga a mi corazón y lo inflame de caridad.

San José, ruega a Jesús que venga a mi inteligencia y la ilumine.

San José, ruega a Jesús que venga a mi voluntad y la fortalezca.

San José, ruega a Jesús que venga a mis pensamientos y los purifique.

San José, ruega a Jesús que venga a mis afectos y los ordene.

San José, ruega a Jesús que venga a mis deseos y los dirija.

San José, ruega a Jesús que venga a mis acciones y las bendiga.

San José haz que Jesús me done su Santo Amor.

San José haz que Jesús me done la imitación de sus virtudes.

San José haz que Jesús me done la verdadera humildad de espíritu.

San José haz que Jesús me done la paz del alma.

San José que Jesús me done el santo temor de Dios.

San José que Jesús me done el deseo de la perfección.

San José haz que Jesús me done la dulzura de carácter.

San José  que Jesús me done un corazón puro y caritativo.

San José haz que Jesús me done la gracia de soportar con paciencia los sufrimientos de la vida.

San José, por el amor que le diste a Jesús ayúdame a amarlo de verdad.

San José, recíbeme y protégeme como tu fiel devoto.

San José, yo me pongo en tus manos, acéptame y socórreme.

San José, no me abandones en la hora de mi muerte.

Amén

¡San José, ruega por nosotros!

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