«Pasaporte Covid», otra medida Abusiva e Inconstitucional

Tenga mucho cuidado quien coopere en la aplicación de tales medidas o contribuya, difunda y promocione, de cualquier modo, esta ilegalidad, porque serán igualmente responsables de tales medidas discriminatorias e incosntitucionales.

Dice el artículo 14 de la Constitución Española que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Este precepto se encuentra comprendido e inicia el capítulo de los Derechos Fundamentales y Libertades Públicas, que son directamente aplicables, debiendo ser protegidos tanto por los Tribunales ordinarios como por el Tribunal Constitucional, siendo incluso posible, en caso de vulneración, plantear recurso de amparo ante este último órgano judicial.


Como dice el artículo 53.2 de la propia Carta Magna “Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el artículo 14 y la Sección primera del Capítulo segundo ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.”

Con la finalidad de “incentivar” la admisión del tratamiento experimental contra el Covid (las mal llamadas “vacunas”), parece que “ya todo vale”, incluso la vulneración de principios fundamentales, la coacción por parte del estado y de los medios de comunicación y la demonización de todo el que no acepte este tratamiento experimental, que, se está demostrando ineficaz, ya que no “inmuniza” frente a la enfermedad, ni produce la supuesta reducción de sus efectos más graves (a pesar de que muchos medios de comunicación propagandísticos colaboracionistas todavía emplean este término inapropiado “inmunizar”), y que, además, parece que está causando numerosos efectos secundarios graves, incluso la muerte de muchos.

¿Qué mueve a nuestras autoridades para difundir, incentivar y ahora (si se llega a imponer el “pasaporte Covid”) también coaccionar a los ciudadanos para que se impongan este tratamiento experimental?


A ver,…tratemos de seguir la lógica…
¿han comprobado – nuestras autoridades – cuál es la composición de los viales que promocionan, para estar seguros de que no contienen componente-s tóxicos?
¿han comprobado un grado de eficacia de éstos que justifique su promoción “a toda costa”?
¿han dado – nuestras autoridades – datos científicos contrastados (no emitidos por las propias farmacéuticas u organismos vinculados a éstas), que demuestren que desde que se empezó a inyectar este tratamiento en la población, se ha observado una considerable reducción de contagios o de muertes?
¿se han dado datos estadísticos sobre reducción en el número de contagios, hospitalizaciones y resultados fatales en los sectores de población que ya se han inyectado estos viales?
¿se han dado datos sobre la falta de efectos nocivos del tratamiento, sobre su “inocuidad” y la conveniencia del mismo desde algún criterio objetivo de relación “riesgo-eficacia”?
Es decir, ¿existe algún argumento medico científico imparcial que sustente la campaña promocional de las mal llamadas “vacunas”? …o, en cambio, ¿no se proporciona ningún dato o argumento medico imparcial, sino que se acude a la mera promoción publicitaria en los medios de comunicación y, ahora, a la coacción?

No se aprecia ninguna reducción significativa de casos, ni parece que “estemos mejor” desde que se inició la campaña de vacunación, si fuera así quizás no estaríamos escribiendo este artículo, sino celebrando el fin de la “pandemia”. Se ha reconocido por diversos medios científicos e incluso periodísticos que los vacunados se contagian y pueden contagiar, ya que las mal llamadas “vacunas” no inmunizan. Hay vacunados en las UCIs y vacunados que tristemente han fallecido.
Esto demuestra claramente la ineficacia del tratamiento que se propone y ahora se quiere “incentivar” con medidas que suponen, en realidad, una coacción y una fragrante vulneración de los derechos fundamentales y las libertades públicas.

Quién acude a medidas restrictivas de derechos y libertades, a medidas de fuerza coactiva injustificadas, carece de argumentos válidos para imponer su autoridad y queda, de hecho y de derecho, DESLEGITIMADO para ejercer ni imponer ninguna medida, pierde su legitimidad y su autoridad.

Los ciudadanos somos iguales ante la ley, en derechos y obligaciones e imponer medidas que conculquen este principio fundamental, es especialmente grave y peligroso en España, donde el sector publico alcanza casi dos tercios de la economía.
En España, el sector público ha crecido tan desorbitadamente que alcanza prácticamente dos tercios de la población, bien directamente (mediante sueldos y prebendas de funcionarios y cargos públicos) o bien indirectamente (mediante subsidios, subvenciones y ayudas, a extranjeros ilegales, personas físicas y jurídicas vinculadas a esferas de poder, chiringuitos de ideologías afines al partido de turno, determinadas industrias y medios de comunicación que constituyen el aparato propagandístico del poder, y un largo etcétera). De modo que solo un tercio de la población se ve obligado a sustentar mediante impuestos confiscatorios (a veces superiores al 50%), ese macro-aparato o macro-sistema inmoral. En un sistema semejante, es especialmente grave y peligroso que se amenace con crear diferencias sociales, ya sea por el tratamiento experimental de las farmacéuticas extranjeras o por cualquier otro motivo. Ello puede suscitar que los ciudadanos se planteen, con lógica aplastante, que si son excluidos de derechos fundamentales y de servicios públicos, si se impide que disfruten de los “mismos derechos y libertades públicas que todos”, con muy flojos argumentos morales o jurídicos se les puede exigir que sigan contribuyendo al mantenimiento de tales servicios públicos, pudiendo dar lugar a una ruptura social grave y a la quiebra de nuestro sistema de derecho.

Resulta que los mismos medios de comunicación que viven en su mayor parte de subvenciones pagadas del bolsillo de todos los contribuyentes o los gobiernos políticos (nacional y autonómicos), que deberían recordar que no dejan de ser meros “empleados y representantes” sustentados con nuestros impuestos, ahora empiezan a decir que el que no se “vacune” no ha de poder ir a ciertos sitios, ni ha de poder disfrutar de servicios públicos como el transporte, la educación o la sanidad. Se empieza por imponer el salvoconducto discriminatorio del “pasaporte covid” para ir a bares, restaurantes y lugares de ocio, pero se anuncia ya por los medios de comunicación propagandística del gobierno, que será necesario para utilizar transporte público, ir al colegio o a la universidad, ser tratado en hospitales y centros de salud, etc. Y, todo ello, sin que las mal llamadas “vacunas” inmunicen de nada no habiéndose demostrado eficaces ni inocuas.

Este atropello contra los derechos fundamentales y las libertades públicas de los españoles no tiene legitimidad alguna ni tampoco la tienen las autoridades que pretendan abusar de su autoridad para imponer tales desmanes. Tenga mucho cuidado quien coopere en la aplicación de tales medidas o contribuya, difunda y promocione, de cualquier modo, esta ilegalidad, porque serán igualmente responsables de tales medidas discriminatorias e incosntitucionales.

Si alguien pide un “pasaporte covid” o cualquier otra información sobre vuestra salud, tener muy presente que éstos son datos especialmente sensibles, sujetos a la más estricta intimidad, y que no se puede discriminar a nadie por sus circunstancias personales, su estado de salud o por ninguna otra causa.
De modo que, llegado el caso, dejar constancia en el libro de reclamaciones del establecimiento que exija esta documentación o información, e interponer una denuncia, tanto contra ese establecimiento como contra la Consejería de la Comunidad Autonómica que imponga esta medida. Agotada la via administrativa y judicial, cabe también acudir en recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

Frente a cualquier medio de comunicación que promocione y alabe esta violación de derechos fundamentales, igualmente cabe denuncia civil e incluso, según los casos, denuncia penal por delito de incitación al odio.

Frente a las autoridades que impongan semejantes medidas discriminatorias, cabe la denuncia por prevaricación para instar su inhabilitación. Tales autoridades pierden toda legitimidad, fomentando la quiebra de la paz social y la insumisión.

Estamos en un momento crucial para defender nuestra libertad, la de nuestros hijos y las generaciones que nos sucedan.
Dios nos ayude e inspire nuestras acciones y las de los órganos judiciales, últimos garantes de la legalidad y la constitucionalidad de las medidas y disposiciones gubernativas.

🛡️Ejército Remanente

Oración

Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio,
contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
tuque, Princeps militiae caelestis,
Satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute, in infernum detrude.
Amen.

San Miguel arcángel, defiéndenos en batalla,
sé nuestro amparo contra las maldades y asechanzas del diablo,
que Dios le reprenda, es nuestra humilde súplica;
y tú, Príncipe de las huestes celestiales,
por el poder de Dios,
arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos,
que rondan por el mundo buscando la perdición de las almas.
Amén.

Amado arcángel San Miguel, tú que eres el enemigo de satanás, y ante quien todo mal es derrotado; ven a mi llamado urgente, asísteme, no me dejes solo en estos momentos.
Mi alma se siente débil y necesito de tu espada protectora contra mis enemigos y mis miedos.
Te invoco en este instante tres veces, arcángel San Miguel ven a mí, arcángel San Miguel ven a mí, arcángel San Miguel ven a mí.
Quédate a mi lado, envuélveme con tus alas y hazme invisible ante el enemigo, la enfermedad, el peligro y la peste.
Ahuyenta lejos de mí, toda persona o cosa que quiera hacerme daño.
San Miguel arcángel, acompáñame e ilumíname en el día, en todas mis actividades, mis caminos y mis decisiones.
Condúceme a salvo por donde quiera que vaya, y hazme sentir que tú me estás protegiendo y que no tengo que temer a nada.
Quédate conmigo en la noche, velando mi sueño, dándome la paz y tranquilidad que necesito para tener un buen descanso y confiar en tu protección divina.
Tú, que te has ganado un lugar al lado de Dios Padre, enséñame tus virtudes, ayúdame a ser digno del amor divino y a forjar un espíritu vencedor, que sepa enfrentar los ataques del mal con total confianza en la misericordia, la protección y el amor infinito del Padre.
Amado arcángel San Miguel, acecha con todo tu poder a las fuerzas malignas y destructoras que amenazan al mundo y a todos los seres que habitamos en él.
Desenfunda tu espada contra, la enfermedad, los dirigentes corruptos, la maldad y el desamor en todas sus formas de expresión.
Líbrame de mi angustia San Miguel arcángel, cuando no puedo dormir, cuando no sé controlar mis emociones y mi tristeza y se apoderan de mí los sentimientos de desesperación y soledad.
Amado arcángel, enciende tu luz angelical delante de mí, iluminando mi vida, guiándome hacia una vida tranquila, saludable, próspera y llena de amor y paz.
La protección que te pido para mí, te la pido también amado arcángel San Miguel, para toda mi familia y para el mundo entero.

Todo ello por intercesión de la Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles
Amén.

ORACIÓN:
Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio,
contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
tuque, Princeps militiae caelestis,
Satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute, in infernum detrude.
Amen.

San Miguel arcángel, defiéndenos en batalla,
sé nuestro amparo contra las maldades y asechanzas del diablo,
que Dios le reprenda, es nuestra humilde súplica;
y tú, Príncipe de las huestes celestiales,
por el poder de Dios,
arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos,
que rondan por el mundo buscando la ruina de las almas.
Amén.

Amado arcángel San Miguel, tú que eres el enemigo de satanás, y ante quien todo mal es derrotado; ven a mi llamado urgente, asísteme, no me dejes solo en estos momentos.
Mi alma se siente débil y necesito de tu espada protectora contra mis enemigos y mis miedos.
Te invoco en este instante tres veces, arcángel San Miguel ven a mí, arcángel San Miguel ven a mí, arcángel San Miguel ven a mí.
Quédate a mi lado, envuélveme con tus alas y hazme invisible ante el enemigo, la enfermedad, el peligro y la peste.
Ahuyenta lejos de mí, toda persona o cosa que quiera hacerme daño.
San Miguel arcángel, acompáñame e ilumíname en el día, en todas mis actividades, mis caminos y mis decisiones.
Condúceme a salvo por donde quiera que vaya, y hazme sentir que tú me estás protegiendo y que no tengo que temer a nada.
Quédate conmigo en la noche, velando mi sueño, dándome la paz y tranquilidad que necesito para tener un buen descanso y confiar en tu protección divina.
Tú, que te has ganado un lugar al lado de Dios Padre, enséñame tus virtudes, ayúdame a ser digno del amor divino y a forjar un espíritu vencedor, que sepa enfrentar los ataques del mal con total confianza en la misericordia, la protección y el amor infinito del Padre.
Amado arcángel San Miguel, acecha con todo tu poder a las fuerzas malignas y destructoras que amenazan al mundo y a todos los seres que habitamos en él.
Desenfunda tu espada contra, la enfermedad, los dirigentes corruptos, la maldad y el desamor en todas sus formas de expresión.
Líbrame de mi angustia San Miguel arcángel, cuando no puedo dormir, cuando no sé controlar mis emociones y mi tristeza y se apoderan de mí los sentimientos de desesperación y soledad.
Amado arcángel, enciende tu luz angelical delante de mí, iluminando mi vida, guiándome hacia una vida tranquila, saludable, próspera y llena de amor y paz.
La protección que te pido para mí, te la pido también amado arcángel San Miguel, para toda mi familia y para el mundo entero.
Amén.

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