Designios de Dios para el Futuro del Mundo

La Victoriosa Reina del mundo

Revelación a SOR MARÍA NATALIA MAGDOLNA

¡Este es el tiempo de María! de la que hoy 5 de agosto celebramos el cumpleaños


Vi a la Santísima Trinidad hablar sobre el destino de la humanidad ahora inmersa en el pecado. Los ángeles, los santos y todo el cielo postrados al mismo tiempo, la adoraban en silencio. El Padre celestial dijo:–El mundo inmerso en el pecado tiene que ser destruido de acuerdo con mi justicia.


Luego vi a Jesús, el Amor Misericordioso, cerca del Padre, suplicando; se postró ante el Padre, y aunque unido a Él, Él era sin embargo una persona distinta; dijo:


– ¡Padre mío, soy tu Hijo. Me ordenaste morir por este mundo!
Luego Él mostró sus heridas que ardían como fuego. La mano del Padre celestial –que ahora no parecía una mano paternal, sino una mano pesada, justa y castigadora- cargaba su peso sobre el mundo. Luego Jesús puso su mano herida debajo de la de su Padre y pidió:
–Por favor, ¡ten misericordia por algún tiempo!
Pero la mano del Padre celestial empujó hacia abajo la mano de Jesús y dijo:–No, Hijo mío, el pecado está clamando justicia.

Esta fue una visión terrible, porque parecía que la justicia prevalecería sobre el Amor Misericordioso. Entonces Jesús miró a su Madre que estaba a su lado y exclamó:
–Madre Inmaculada, ven, ayúdame a sostener la mano de mi Padre celestial.
En el momento en que la Santísima Virgen puso su mano debajo de la de Jesús, el Padre celestial levantó la suya y dijo:
– ¡Hijo mío!, la misericordia ha prevalecido. El mundo pecador ha alcanzado misericordia debido a las súplicas de la Madre Inmaculada de Dios. Encomendaremos a Ella la tarea de salvar al mundo. Para salvar al mundo, Ella necesita poder. Por lo tanto dotamos a la Inmaculada Madre de Dios con los poderes de Reina. Su título será: “La Victoriosa Reina del Mundo”. El género humano que está condenado a morir a causa de sus pecados, recibirá gracia y salvación a través de Ella. Pondremos bajo su manto una multitud de ángeles.
Tan pronto como el Padre celestial pronunció estas palabras, los ejércitos celestiales dieron gritos de alegría, alabando a María. Cuando apareció la Virgen Madre, estaba adornada con sus tres grandes virtudes: pureza inmaculada, amor ardiente y profunda humildad. Viéndola –aunque Él mismo se las había dado- ¡hasta Dios estaba admirado!


Su Corazón estaba lleno de felicidad por aquellas palabras: “la humildad será exaltada”, que como desconocida Niña de Nazareth pronunció en el Magnificat y que se habían realizado en Ella. La Santísima Trinidad la coronó. La brillante corona tenía tres piezas, significando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Cuando el manto real fue traído, vi que su prendedor estaba reluciente. Esto también significaba su parentesco con la Santísima Trinidad, como hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo.


Dios en tres personas actuó en la Madre Inmaculada, como si el Espíritu Santo la hubiera cubierto de nuevo con su sombra, para que Ella pudiera dar otra vez Jesús al mundo. El Padre celestial la llenó de gracias. De parte del Hijo, indecible felicidad y amor irradiaban hacia Ella, como si Él quisiera felicitarla, mientras decía:
– ¡Mi Inmaculada Madre, Victoriosa Reina del Mundo, muestra tu poder! Ahora serás la salvadora de la humanidad. Así como fuiste parte de mi obra salvadora como Corredentora, de acuerdo con mi voluntad, así quiero compartir contigo mi poder como Rey. Con esto te confío la obra salvadora de la humanidad pecadora; Tú puedes hacerlo con tu poder como Reina. Es necesario que Yo comparta todo contigo. Tú eres la Corredentora de la humanidad.


Entonces vi que su manto estaba impregnado con la sangre de Jesús, y esto le daba un color escarlata. Mi atención luego fue a los ángeles, quienes rodeaban a su Reina con gran reverencia. Los ángeles vestían de blanco, rojo y negro. Entendí que el blanco simbolizaba la futura pureza del mundo, el rojo el martirio de los santos y el negro el luto por el destino de las almas condenadas.


Entonces la Virgen María empezó a caminar suavemente y con majestuosidad hacia el mundo. Vi al mundo como una esfera gigante cubierta con una corona de espinas y que estaba llena de pecado, y a Satanás, en forma de serpiente enrollada alrededor y salían de él toda clase de pecados y suciedad. La Virgen Madre se levantaba erguida sobre el globo como la Victoriosa Reina del Mundo. Su primer acto como Reina fue cubrir al mundo con su manto, impregnado con la sangre de Jesús. Entonces Ella bendijo al mundo y vi que al mismo tiempo la Santísima Trinidad también bendecía al mundo.


La serpiente satánica entonces la atacó con terrible odio; de su boca salían llamas. Temí que su manto fuera alcanzado por el fuego y ardiera, pero las llamas no podían ni siquiera tocarlo. La Virgen María estaba tranquila como si no estuviera en una contienda, y serenamente pisó el cuello de la serpiente. La serpiente no cesaba de arrojar llamas, símbolo de odio y venganza, pero no podía hacer nada, mientras la corona de espinas, hecha de pecados, había desaparecido de alrededor del mundo, y desde su centro una azucena brotó y empezó a abrirse.


Vi también que la bendición de la Virgen Madre había caído en todas las naciones y personas. Su voz era indescriptiblemente apacible y majestuosa cuando dijo:
– ¡Aquí estoy! ¡Yo ayudaré! ¡Yo traeré orden y paz!


Jesús entonces me explicó:
–Mi Madre Inmaculada vencerá el pecado mediante su poder de Reina. La azucena representa la purificación del mundo, la llegada de la era del paraíso, cuando la humanidad vivirá como sin pecado. Habrá un mundo nuevo y una era nueva. Será la era en que la humanidad recobrará lo que perdió en el paraíso. Cuando mi Madre Inmaculada pise el cuello de la serpiente, las puertas del infierno se cerrarán. Los ejércitos de los ángeles tomarán parte en la lucha. Yo he sellado a los míos con mi sello para que ellos no se pierdan en esta batalla.


¿Cómo apresurar la victoria de la Reina del Mundo?


Jesús dijo:
–Mi Madre Inmaculada será la Corredentora de esta era que viene.
–Jesús mío, ¿qué debemos hacer para acelerar la victoria de Nuestra Madre Inmaculada y nuestra Reina?


–Díganle con frecuencia: “¡Madre Nuestra Inmaculada, muéstranos tu poder!”

Cuando repetí esta oración, le pregunté a nuestra Madre:
– ¿Qué quieres que hagamos hasta que llegue tu gloriosa era?


El vestido de la Virgen cambió de color. Estaba cubierto con un velo negro transparente, aunque en su cabeza todavía vi su triple corona. Su feliz semblante de improviso cambió a una expresión de profunda tristeza. Dobló sus manos y rogó por el mundo, llamando a todos: “¡Vengan, mis queridos hijos, y junto conmigo consuelen al Padre celestial que está profundamente ofendido!”


Fue claro para mí que todo el mundo, en especial modo Hungría, tenía que hacer mucha penitencia, reparación y sacrificios.Jesús me explicó en numerosas ocasiones qué es lo que Él consideraba como  reparación y lo que deseaba que hiciéramos.


1. La primera forma de entender la reparación es que cada uno se esfuerce por cambiar su vida.


2. “Yo redimí al mundo con ayuno y oración durante la noche. Yo pido ayuno, oración, rezar la Hora Santa, orar en la noche y aguardar con paciencia los sufrimientos por mi amor”.


3. Jesús nos pide el rezo del rosario. Vi que cuando se reza cada cuenta, una gota de la sangre de Jesús cae sobre la persona por quien se dice, o sobre aquellas almas que Jesús quisiera salvar. Esto fue pedido especialmente por las almas del purgatorio.


4. Jesús pide en particular la devoción al Corazón Inmaculado de su Madre.


La oración de la noche

La Santísima Virgen pide una hora de reparación (Hora Santa) los jueves. Puede hacerse individualmente o en familia, o en comunidad; en la iglesia ante el Santísimo Sacramento o en el hogar, rezando el rosario, leyendo y meditando las Escrituras, poniéndonos en la presencia de Jesús y de su Madre Inmaculada.
Cuando uno se despierta en la noche, debe tratar de rezar alguna oración antes de volverse a dormir; mucha gente que no puede dormir en la noche, especialmente personas mayores, pueden llenar su tiempo con la oración, rezando por las almas que en esos momentos estén en agonía. La Virgen Madre dijo: “Si más y más almas oran en la noche, la Llama de mi Amor crecerá proporcionalmente con el número de los que oran”.

La Victoriosa Reina del Mundo Revelación a SOR MARÍA NATALIA MAGDOLNA

Será Mi Hijo quien colocará la corona sobre su cabeza en el Nuevo Paraíso como la Reina de todos los hijos de Dios

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

27 de junio de 2012

Hoy Yo revelo a todos Mis hijos Mis planes futuros para los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra.
Cuando ellos se fusionen en Un solo Glorioso Paraíso habrá doce naciones.
Estas naciones estarán compuestas de algunas naciones en el mundo que me han mostrado lealtad a Mí, Dios el Padre, a Mi Hijo Jesucristo y a la Madre de Dios, la Reina del Cielo.


Aquellas dispersas, serán reunidas para unirse a aquellas otras naciones como una sola, unidas como una Santa Familia.
Mi Voluntad será honrada. Todos vosotros tendréis el don del libre albedrío pero estará entrelazado con el Mío. Solo entonces la verdad del Paraíso será verdaderamente revelada.


Mis doce naciones están simbolizadas en las doce estrellas en la mujer en el Libro del Apocalipsis.
La mujer es la Madre de Dios y ella usa las doce estrellas para simbolizar dos cosas.
Los doce apóstoles que ayudaron a Mi Hijo a establecer Su Iglesia en la Tierra.
Las doce naciones especialmente elegidas formarán la única, verdadera y apostólica Iglesia en la Nueva Tierra, cuando el Cielo y la Tierra se fusionen como uno solo en Mi Nuevo Glorioso Paraíso.


Este es el momento que he estado esperando pacientemente.


Mi Divina Voluntad, que creó el Paraíso para Adán y Eva y el cual fue arrojado a un lado, por causa de la tentación del maligno, ahora se cumplirá y entonces esta vez el Paraíso será perfecto.
Mi Hijo, Rey de la Humanidad, Rey del universo, reinará sobre Mi Nuevo Paraíso en la Tierra.
Él designará líderes en cada nación, todos juntos, unidos por Mi Divina Voluntad.
Las gentes de esas naciones honrarán a Mi Hijo en la forma que se le debe honrar, la única forma, en paz y amor mutuo.


Su Bendita Madre, la Madre de la Salvación, fue coronada Reina del Cielo y también reinará como Reina del Nuevo Paraíso.
Su Coronación en el Cielo fue una Manifestación Divina muy especial de su labor en el futuro de la salvación del mundo.
Ella fue coronada con Gran Honor y Esplendor por la labor que ella desempeñó, no solo como la Madre de Dios y como Esposa del Espíritu Santo, sino como la Madre de la Salvación, a la que le fue dado el poder de destruir a Satanás.
Fue Mi Bienamado Hijo quien amorosamente colocó la corona de doce estrellas sobre la cabeza de la Madre de Dios en su Coronación.
Será Mi Hijo quien colocará la corona sobre su cabeza en el Nuevo Paraíso como la Reina de todos los hijos de Dios.


Mi Plan Divino para salvar a la humanidad ya ha comenzado.
Es Mi deseo que esta Misión me ayude a reunir a las almas perdidas en cada rincón de la Tierra y a salvarlas del enemigo, antes de que sea demasiado tarde.
Mi Divina intervención probará Mi amor por todos Mis hijos.
Nada es imposible. Nada es imposible en Mi batalla contra el ejército de Satanás.


Yo os traeré un nuevo mundo que os asombrará en toda su magnífica gloria. Está listo.
Su belleza y esplendor está más allá de la capacidad humana de imaginarlo.
Cuando lo presenciéis, vosotros tendréis vida eterna.
Rezad para que aquellos pobres hijos Míos, que no creen en Mí, Dios el Altísimo, que no obedecen Mis Leyes y que cometen terribles atrocidades los unos contra otros, se arrepientan.
Yo no quiero perder ni a uno solo de Mis hijos.
Ayudadme a traerlos a esta maravillosa y gloriosa heredad. Desafortunadamente, debe ser por su propio libre albedrío.


Yo os amo hijos, con una pasión desconocida para la humanidad.
Venid a Mí a través de Mi Hijo, como uno solo.
El momento para el Nuevo Paraíso en la Tierra está muy cerca, pero a vosotros se os ha concedido el tiempo para ayudar a convertir a la humanidad a través de esta Misión del 7° Ángel en la Tierra que trabaja con Mi Hijo para traer a Mi familia hacia Mí.

Vuestro Amoroso Padre
Creador de todas las cosas visibles e invisibles

Dios el Altísimo

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