Reflexión: Masculinidad frente a pecados del 6° y 9° Mandamientos

Estamos en guerra. Al vencernos cada día a nosotros mismos estamos expresando la masculinidad a la que estamos llamados y que el mundo nos ha querido robar con unos valores blandengues, afeminados, viciosos, de un hombre que se busca a sí mismo, su propio placer y comodidad, rechazando toda responsabilidad hacia su mujer, hacia la sociedad y hacia el Reino de Dios.

LA LUJURIA, EXPLICA SANTO TOMÁS, ES UN VICIO CAPITAL QUE TIENE OCHO HIJAS:

La primera es la ceguera mental. Esta ceguera impide juzgar rectamente sobre el fin: “la hermosura te fascinó y la pasión pervirtió tu corazón”, leemos en el libro de Daniel.

La segunda es la inconsideración. La lujuria impide el consejo sobre lo que debe hacerse. El amor libidinoso “no admite deliberación ni consejo, ni lo tiene en sí mismo”.

La tercera es la precipitación; es decir, la tendencia a consentir antes de tiempo, sin esperar el juicio de la razón: “los ancianos perdieron el juicio para no acordarse de sus justos juicios”, leemos también en Daniel.

La cuarta hija es la inconstancia, que impide permanecer en aquello que se ha elegido: “una lágrima hará cambiar de juicio”. La inconstancia, por ejemplo, de cumplir los propios compromisos libremente asumidos.

La quinta es el egoísmo, que modifica la voluntad haciendo que tienda, por encima de todo, al propio placer.

La sexta, el odio a Dios. Se le odia no directamente por ser Dios, sino porque pone límites al deseo inmoderado de placer.

La séptima hija es el afecto al siglo presente, “a todas aquellas cosas por las que se alcanza el fin intentado, las cuales pertenecen al siglo”.

Y la octava, muy ligada a la anterior, es la desesperanza del futuro, nacida del desprecio de los placeres espirituales.

La lujuria siempre busca “razones justificativas”, vanas palabras, pues “desde el principio, para que los hombres pudiesen espaciarse a sus anchas disfrutando de sus concupiscencias, se devanaron los sesos” para hallar excusas que legitimasen sus deseos y sus actos.

Nada nuevo bajo el Sol. Así son las cosas; así lo vemos si somos sinceros con nosotros mismos. Jesús, con menos distinciones, es más exigente que Santo Tomás: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).

🛡️Ejército Remanente

Hijos, deben detenerse. Están destruyendo sus vidas

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

9 de febrero del 2012

El hombre debe alejarse del pecado y pronto. Muchísimos pecados hoy día no son más vistos como tales.

Demasiados agravios en contra de Mi Padre son cometidos sin ninguna culpa.

Hijos, deben detenerse. Están destruyendo sus vidas.  Satanás me provoca mientras se jacta de aquellas almas que me roba a cada segundo.

Si ustedes vieran las almas, millones de ellas, cayendo dentro del fuego de la eternidad, morirían del impacto.

Cómo Me rompe el corazón presenciar el terror que estas almas, que vivieron en terrible pecado cuando estaban en la Tierra, tienen que sufrir.

Los pecados de los que fueron culpables, no son siempre aquellos que ustedes suponen que son pecado mortal.

Yo hablo de la fornicación, tan fácilmente aceptada en el mundo hoy día, participando y viendo pornografía, prostitución y abuso sexual.

Me refiero al odio por otros, así como quien causa dolor y miseria  a los menos afortunados que ellos mismos.

Así, también, es el pecado de la idolatría en donde adoran los bienes materiales sobre todas las cosas, no obstante ellas no son nada más que cenizas.

¿No comprenden que una vez que pecan de esta manera son alejados de Mí cada día? Después se hace muy difícil liberarse de las garras, puestas sobre ustedes por el rey de la oscuridad.

¡Despierten hijos! Estén consientes de la existencia del Infierno y sean muy temerosos de entrar por las puertas de la eterna condenación.

Les digo esto no para asustarlos, sino para asegurar que comprendan que el pecado mortal, les lleva ahí, a menos que regresen a Mí ahora.

La oración y mucha de ella, será necesaria para regresar a Mí, pero escuchen esto:  Para aquellos de ustedes que están desesperados, afligidos y se sienten impotentes por el abismo de pecado en el que están, solo pidan y Yo les perdonaré.

Deben mostrar verdadero remordimiento e ir a confesarse ahora. Si no pueden ir a confesarse entonces digan Mi Cruzada de Oración (24) por un período de 7 días consecutivos, para una Indulgencia Plenaria para la absolución:

“Oh Jesús mío, Tú eres la Luz de la Tierra. Eres la Llama que toca todas las almas. Tu Misericordia y Amor no conocen límites. No somos dignos del Sacrificio que hiciste con Tu muerte en la Cruz, sin embargo sabemos que Tu Amor por nosotros es mayor que el amor que tenemos por Ti.

Concédenos, Oh Señor, el don de la humildad, para que así seamos merecedores de Tu Nuevo Reino. Llénanos con el Espíritu Santo, para que así podamos marchar hacia adelante y guiar a Tu ejército para proclamar la Verdad de Tu Santa Palabra y preparar a nuestros hermanos y hermanas para la Gloria de Tu Segunda Venida a la Tierra.

Te honramos.

Te alabamos.

Nos ofrecemos nosotros mismos, nuestras penas, nuestros sufrimientos, como una ofrenda a Ti para la salvación de las almas.

Te amamos Jesús.

Ten Misericordia de todos Tus hijos donde sea que estén. Amén.”

Nunca Me doy por vencido con los pecadores y siento un particular afecto por ellos.

Los amo de una manera muy especial, pero detesto sus pecados.

Ayúdenme a salvarles, hijos. No lo dejen hasta que sea demasiado tarde.

Vuestro amado Jesús

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