Entroniza al Sagrado Corazón de Jesús en tu Hogar

Entroniza tu hogar y tu familia al Sagrado Corazón. Tiene como objetivo, regenerar, preservar y perfeccionar la célula básica de la sociedad, que es la familia. Esta práctica es tan importante que, si es emprendida con seriedad, puede regenerar al mundo.

La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

Se le apareció Nuestro Señor y le mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor.»

Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.

Entronización del Hogar y la Familia al Sagrado Corazón de Jesús

Piedad muy difundida entre los fieles era el apostolado de la Entronización de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en los hogares. Ella hace parte de un conjunto de iniciativas que nacieron alrededor de la devoción al Sagrado Corazón, animadas por un espíritu común y destinadas a atender necesidades diversas del apostolado. Esta práctica piadosa es tan importante que, si es emprendida con seriedad, puede regenerar al mundo.

La razón de ello es sencilla. La familia es la primera de las sociedades naturales y, desde varios puntos de vista, es también la más importante. De su desarrollo nacen —por agrupación, división o extensión— las demás sociedades en los más variados ámbitos, hasta llegar a la sociedad suprema, el Estado. Si la familia es moralmente sana, será capaz de trasmitir su salud a las otras instituciones. Si estuviera contaminada por cualquier vicio, contaminará a todas las otras sociedades que nacen de ella. La Entronización del Sagrado Corazón en los hogares tiene como objetivo, pues, regenerar, preservar y perfeccionar la célula básica de la sociedad, que es la familia.

La Entronización es una consagración de la familia al Sagrado Corazón y manifiesta el propósito de reconocerlo como Rey de aquella sociedad, colocándolo simbólicamente en un trono. Su fin próximo es lograr que en la familia reine un espíritu efectivamente cristiano. Su fin remoto es el de preparar las condiciones para el Reinado de Jesucristo en la sociedad.

Nuestro Señor hizo dos promesas a santa Margarita María, que se relacionan directamente con la familia y la Obra de la Entronización.

“1. Daré paz a sus familias.

“2. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y honrada”.

El Papa Benedicto XV (1914-1922), en carta del 27 de abril de 1915 dirigida al padre Mateo afirma que nada en nuestra época es más oportuno que esa consagración de las familias. Ella va contra un plan de pervertir el interior de los hogares, llevado adelante por un enemigo. Ese enemigo tiene en vista sobre todo la sociedad doméstica, afirma el Papa, pues ella es el germen de la sociedad. Si consiguieren corromperla, corromperán la sociedad entera. Advierte aún el Pontífice:

Los golpes del enemigo tienen principalmente en vista la sociedad doméstica. Al contener ésta, como en germen, los principios de la sociedad civil, ellos saben muy bien que la transformación, o mejor dicho, la corrupción que esperan de la sociedad común, es consecuencia necesaria de la de la familia, una vez que hayan viciado los fundamentos de esta última”.

Benedicto XV no quería una consagración superficial; la deseaba seria, creadora de buenos hábitos y destructora de los vicios:

“Importa sobremanera conocer a Cristo; conocer su doctrina, la vida, la pasión, la gloria; seguirlo no es dejarse guiar por un sentimiento superficial de religiosidad, que conmueve fácilmente los corazones tiernos y delicados y arranca lágrimas fáciles, pero deja los vicios intactos”.

“Lo que realmente queremos es que no se haga una consagración pasajera de la familia al Sagrado Corazón, una pequeña fiesta familiar que mañana tal vez sea olvidada; sino que, en realidad, Jesús sea colocado en un trono en la familia”.

También es fundamental lo que afirmaba la revista Acta Pontificia del 25 de mayo de 1915. La reparación que la Obra de la Entronización quiere hacer no es tan solo individual sino que tiene un componente social:

“Este apostolado se aplica de hecho a reparar dos pecados característicos de nuestra época: la laicización y la disolución de la familia, como también el atentado social contra la majestad divina de Jesucristo sobre la sociedad humana”.

El mismo espíritu marca el Diploma oficial de la Entronización, el llamado Documento Familiar, firmado por el sacerdote, los padres y los hijos:

“Por este acto, expresión solemne de sincero amor y reparación, nosotros, los abajo firmantes, queremos afirmar el reconocimiento oficial de la REALEZA de Jesucristo, nuestro Señor y nuestro Maestro; prometer la observancia incondicional de los Mandamientos de Dios y de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana; defender los Derechos Absolutos de Dios contra las violaciones sacrílegas practicadas por los individuos, por las familias, por las naciones; someternos completamente a la autoridad infalible del Sumo Pontífice”.

Para mantener encendida la llama de los buenos propósitos que acompañan a la consagración, la Publicación aconseja algunas prácticas:

1. La oración en común ante la imagen del Sagrado Corazón, al menos a la noche, y la renovación de la consagración con la fórmula abreviada.

2. Bendición a los niños a la noche por parte de los padres, como jefes del hogar, ante la imagen del Sagrado Corazón y en nombre del Sagrado Corazón.

3. Comunión frecuente con intención reparadora.

4. La Hora Santa los días viernes o por lo menos en la víspera de los primeros viernes de mes.

🛡️Tesoros de la Fe

Aquellos de entre vosotros que sufrís enormemente y quienes pudiéseis haber perdido toda esperanza en la vida, sabed que estáis en Mi Corazón

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

13 de septiembre de 2013

Mi Corazón anhela por el mundo y todos los que viven en él y os prometo que haré todo lo posible por unir a todos vosotros, hijos de Dios, dentro de Mi Corazón.

Amo a cada hombre, mujer y niño, sin importar quiénes son – ya sea que sean poderosos, ricos, influyentes, humildes, pobres o solo personas simples, viviendo vidas ordinarias. Todos vosotros fuísteis elegidos por Mi Padre para nacer, Quien os creó. Cada alma tiene un propósito y cada uno de vosotros es un hijo amado de Dios.

Aquellos de entre vosotros que sufrís enormemente y quienes pudiéseis haber perdido toda esperanza en la vida, sabed que estáis en Mi Corazón y que siento vuestro dolor profundamente. Sufro dentro de vosotros. Nunca debéis perder la esperanza, porque tengo un lugar para vosotros en Mi Paraíso. Cuando perdéis la esperanza, estáis dándole la espalda a vuestro futuro, el cual está lleno de Mi Luz. Este futuro es Mi Regalo para vosotros y todo es Mío. Quitaré vuestra preocupación. Solo llamadme y decidme: «Jesús, quita mi terrible dolor y sufrimiento y déjame sentir Tu Amor.» Y levantaré vuestra pesada carga al instante.

Cuando os sintáis vacíos y creáis que nadie realmente os ama, debéis saber que Yo estoy ahí a vuestro lado, porque Yo siempre os amaré, no importa cuán lejos os hayáis desviado. Cuando creáis que no tenéis nada por qué vivir, entonces sabed que Mi Nuevo Paraíso os dará la Vida Eterna. Pero debéis perseverar con vuestro sufrimiento en esta vida primero. Sin embargo, aliviaré vuestro sufrimiento y todo lo que tenéis que hacer es pedirme que lo haga.

Muchos de vosotros os sentís despreciados, no amados, fracasados, insatisfechos y de poca utilidad. Os sentís así porque el mundo está obsesionado con el supuesto éxito y ambiciones. Solo los pocos, la élite, parecen alcanzar tales grandes alturas. Las presiones creadas por los medios de comunicación del mundo para celebrar la riqueza y la belleza solo sirven para destruir la confianza del hombre ordinario. No es necesario impresionar a otros. No es necesario o deseable impresionarme con vuestro supuesto éxito. Trabajad duro, por todos los medios. Utilizad los talentos dados a vosotros por Dios, pero utilizadlos con el fin de servir a otros y por el bien de todos. Pero sabed esto. Es el débil, el humilde de espíritu y aquellos con un simple amor por Mí, Jesucristo, a quienes Yo levantaré a la mayor gloria en Mi Reino. Aquellos quienes sufren ahora nunca sufrirán de nuevo en Mi Nuevo Paraíso.

Mi promesa de venir a reunir a todos vosotros será  cumplida durante Mi Segunda Venida. Ansiad este día con anhelo y alegría, ya que no está lejos y entonces os traeré los Dones de amor, alegría, felicidad y Vida Eterna. Perseverad y acercaos  a Mí. Yo estoy con vosotros. Nunca os abandonaré, pero no debéis separaros de Mí porque si lo hacéis, estaréis perdidos para Mí. Venid, recostad vuestra cabeza en Mi Hombro. Permitidme consolaros. Permitidme poner fin a vuestro dolor. Permitidme que os seque vuestras lágrimas. Permitidme daros Mi Paz.

Os concedo una Bendición especial ahora. Tomadla. Aceptad Mi Mano y todo estará bien. Os amo.

Vuestro Jesús

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