Intercambio de cartas entre una monja de clausura y Mons. Carlo Maria Vigano

Recibimos y publicamos con gusto este intercambio de cartas entre una monja de clausura y el arzobispo Carlo Maria Viganò. Disfruta de la lectura.

  “Pac√≠fico vocabitur, et thronus eius erit firmissimus in perpetuum”

(I Ant., II Vísperas, Solemnidad de Cristo Rey).

19 octubre 2022

Excelencia Reverendísima,

Os escribo con motivo de la próxima fiesta de Cristo Rey y me permito compartir con vosotros algunas cuestiones fundamentales:

¬ŅTiene todav√≠a sentido celebrar e invocar la gracia que tanto anhelaba esta fiesta lit√ļrgica cuando fue instituida?

Si el Rey de reyes y Se√Īor de se√Īores ( cf. 1 Tm 6,15; Ap 19,16 ) volviera hoy en su gloria, ¬Ņreconocer√≠a a√ļn a su esposa, la Iglesia?

Con estas preguntas parecer√© irreverente y poco confiada en esa promesa ‚Äú las puertas del infierno no prevalecer√°n ‚ÄĚ (Mateo 16:19), en esa promesa que resuena como esperanza a la que aferrarse por aquellos pocos sobrevivientes del viento de la apostas√≠a mortal. que ha invadido la iglesia. Pues bien, el tono provocador de estas preguntas resume el sentimiento de confusi√≥n de los pocos fieles que quedan, fieles en busca de alguna referencia del Magisterio, sacramento v√°lido y coherencia de vida de los pastores. Me dirijo a ella, como a la “Voz en el desierto”, que tantas veces ha iluminado a tantos perdidos y desanimados.

Quer√≠a contarles este peque√Īo episodio que me pas√≥:

Hace unos d√≠as una se√Īora que tra√≠a una providencia al monasterio me dec√≠a: ‚ÄúPero sabes, yo no sigo mucho estas cosas, pero me parece que el rumbo que ha tomado la Iglesia √ļltimamente no es tan bueno‚Ķ ‚ÄĚ!Desde el volante, en el tono de su voz, percib√≠ la verg√ľenza de quien se expresaba a quien cre√≠a representar precisamente a esa ‚ÄúIglesia‚ÄĚ que acababa de cuestionar.¬†No pude hacer grandes discursos: mi respuesta fue un simple llamado a la necesidad de intensificar la oraci√≥n personal, dejando a la se√Īora en su ignorancia y dej√°ndome ‚Äúidentificar‚ÄĚ con esa ‚Äúiglesia‚ÄĚ que realmente no me siento representar‚Ķ impotencia, en la imposibilidad de poder dar respuestas exhaustivas y veraces.¬†Unos minutos antes hab√≠a le√≠do la exhortaci√≥n del Papa P√≠o XI, cuando, hace cien a√Īos, en la Enc√≠clica Ubi arcano Dei¬†exhort√≥ a los cat√≥licos al deber de acelerar el retorno a la realeza social de Cristo.¬†Una especie de “deber moral”, de compromiso personal y colectivo.

¬ŅSigue siendo v√°lido este compromiso?

¬ŅY c√≥mo ponerlo en pr√°ctica si la “Iglesia” ya no es “Iglesia”?

El Ubi arcano Dei fue el incipit para la instituci√≥n de la fiesta de la Realidad de Cristo que entonces tuvo lugar en 1925 precisamente para evitar el naufragio que estamos viviendo en los √ļltimos a√Īos. En esa Enc√≠clica, la Realeza de Cristo se entend√≠a como el remedio del laicismo y de todos aquellos errores que -despu√©s de cien a√Īos- han sido generosamente acogidos por muchos prelados, obispos, cardenales e incluso por cuantos se presentan como representantes de Cristo y que bajo esta bandera promovi√≥ la ruinosa aceleraci√≥n del reba√Īo “enga√Īosamente” confiado a √©l.

Francisco es considerado Papa, aunque sea un ap√≥stata, pero ¬Ņes Papa? ¬ŅAlguna vez lo ha sido?

Cuando Pilato pregunt√≥ a Jes√ļs qu√© era la verdad, a pesar de tenerla frente a √©l, la mirada de Cristo, el juez del mundo, penetr√≥ en la mediocridad de ese hombre d√©bil frente a √©l. Pilato tembl√≥ por un momento pero prevaleci√≥ el glamour de su orgullo personal. Cristo Rey vuelve hoy en la misma forma y mira a los ojos a obispos y cardenales que no reconocen esa Corona de espinas que √Čl llev√≥ en su lugar, asumiendo el precio de su traici√≥n, de su orgullo, de su indigna ceguera.

Recuerdo haber le√≠do en el¬†diario¬†de Santa Faustina Kowalska – la Santa de la Misericordia – que un d√≠a Jes√ļs se le apareci√≥ todo flagelado, ensangrentado y coronado de espinas: la mir√≥ a los ojos y dijo: ‚ÄúLa novia debe ser semejante a su Esposo‚ÄĚ .¬†El santo entendi√≥ bien lo que significaba esa llamada de “esposo”, de compartir.¬†Esta es probablemente la forma de reconocimiento de la Realeza de Cristo que nuestro momento hist√≥rico est√° demandando personalmente de todo verdadero cat√≥lico.

S√≠, me parece que esta es la vocaci√≥n de la “verdadera Iglesia” de nuestro tiempo: de ese peque√Īo remanente que, al encontrarse con la mirada de Cristo Rey maltratado y desfigurado por la blasfemia y la perversi√≥n, tiene todav√≠a el coraje de una respuesta de amor, fidelidad y coherencia de conciencia que no puede negar, porque de lo contrario negar√≠a a Cristo Rey como lo hicieron Pilato, Herodes y todos los l√≠deres del pueblo.

No os escondo que con estas l√≠neas quer√≠a solicitar una de sus intervenciones, llenas de esperanza cristiana para ese peque√Īo remanente que se pierde porque sin Pastor, sin ese representante de Cristo que debe custodiar y defender a la Iglesia que le ha sido encomendada. .

Le hice algunas preguntas que muchos se hacen con tanto dolor en el corazón y estoy segura que el Espíritu Santo podrá darte esas respuestas que reavivan la expectativa por el regreso del triunfo del Reino de Cristo sobre la sociedad, en cada corazón, en toda la faz de la Tierra!

‚ÄúPacificus vocabitur, et thronus eius erit firmissimus in perpetuum‚ÄĚ!

una monja de clausura .

***

Reverenda y queridísima Hermana,

Le√≠ con gran inter√©s y edificaci√≥n la carta que me enviaste. D√©jame responderte lo m√°s que pueda.

La promesa de Nuestro Se√Īor a San Pedro es provocativa, en cierto sentido, porque parte de dos supuestos: el primero es que las Puertas del Inframundo no prevalecer√°n, lo que no nos dice nada sobre el nivel de persecuci√≥n que la Iglesia tendr√° que soportar.¬†La segunda, consecuencia l√≥gica de la primera, es que la Iglesia ser√° perseguida pero no vencida.¬†Para ambos, se nos pide un acto de Fe en la palabra del Salvador y en Su omnipotencia, junto con un acto de humilde realismo en nuestra debilidad y en el hecho de que merecemos los peores castigos, tanto entre los “modernistas” como entre los “tradicionalistas”.

Su primera pregunta es tan directa como desarmadora: “Si el Rey de reyes y Se√Īor de gobernantes regresara hoy en Su gloria, ¬Ņreconocer√≠a a√ļn a Su novia, la Iglesia?” ¬°Por supuesto que lo reconocer√≠a! Pero no en la secta que eclipsa la Sede de Pedro, sino en las muchas almas buenas, especialmente en los sacerdotes, religiosos y religiosas, en tantos fieles sencillos, que, aun sin llevar los cuernos de luz como Mois√©s (Ex 34,29) ), sin embargo, son reconocibles como miembros vivos de la Iglesia de Cristo. No lo encontrar√≠a en San Pietro, donde se ha adorado a un √≠dolo inmundo; ni en Santa Marta, donde la pobreza artificiosa y la pomposa humildad del Inquilino son un monumento a su inconmensurable ego; no en el S√≠nodo sobre la Sinodalidad, donde la ficci√≥n de la democracia sirve para completar el desmantelamiento del edificio divino de la Iglesia Cat√≥lica e imponer formas de vida escandalosas; no en las Di√≥cesis y Parroquias donde la ideolog√≠a conciliar ha reemplazado a la Fe Cat√≥lica y cancelado la Tradici√≥n. El Se√Īor, como Cabeza de la Iglesia, reconoce a los miembros palpitantes y vivos de su Cuerpo M√≠stico ya los muertos y podridos arrebatados a Cristo por la herej√≠a, la lujuria, la soberbia, ahora subyugados a Satan√°s. 

 As√≠ que s√≠: el Rey de reyes reconocer√≠a el reconoce los miembros palpitantes y vivos de su Cuerpo M√≠stico y los muertos y podridos arrebatados a Cristo por la herej√≠a, la lujuria, la soberbia, ahora subyugados a Satan√°s. As√≠ que s√≠: el Rey de reyes reconocer√≠a el pusillus grex, deb√≠an buscarlo alrededor del altar en un desv√°n, en un s√≥tano, en medio del bosque.

Menciona que la promesa del Non pr√¶valebunt puede sonar ‚Äúcomo una esperanza a la que aferrarse‚ÄĚ, y que ‚Äúel tono provocador de estas preguntas resume el sentimiento de confusi√≥n de los pocos fieles que quedan, fieles en busca de alguna referencia del Magisterio, Sacramento validez y coherencia de la vida de los pastores‚ÄĚ.

Me pregunta c√≥mo llevar a la pr√°ctica el llamamiento de P√≠o XI a la restauraci√≥n de la realeza social de Cristo, “si la ‘Iglesia’ ya no es la ‘Iglesia'”.¬†Ciertamente la iglesia visible, a la que el mundo reconoce el nombre de Iglesia cat√≥lica y de la que considera Papa a Bergoglio, ya no es la Iglesia, al menos limitada a los cardenales, obispos y sacerdotes que confiadamente profesan otra doctrina y se declaran pertenecientes. a la ‚Äúiglesia conciliar‚ÄĚ, en contraste con la ‚Äúiglesia preconciliar‚ÄĚ.¬†Pero, ¬Ņsomos t√ļ y yo, y los muchos sacerdotes, religiosos y fieles, parte de¬†esa¬†iglesia o de la Iglesia de Cristo?¬†hasta qu√© punto podemos¬†superponer la Iglesia bergogliana y la Iglesia cat√≥lica, suponiendo que sean superponibles en algo?¬†El problema es que la revoluci√≥n conciliar ha roto el v√≠nculo de identidad entre la Iglesia de Cristo y la Jerarqu√≠a cat√≥lica.¬†Antes del Concilio Vaticano II era impensable que un Papa pudiera contradecir descaradamente a sus Predecesores en cuestiones doctrinales o morales, porque la Jerarqu√≠a ten√≠a muy claro su papel y su responsabilidad moral en la administraci√≥n del poder de las Sagradas Claves y la autoridad del Vicario de Cristo y los pastores¬†El Concilio, partiendo precisamente de la an√≥mala definici√≥n que dio de s√≠ mismo y de la ruptura con el pasado que supuso la eliminaci√≥n de los C√°nones y anatemas, mostr√≥ c√≥mo es posible, a los que no tienen sentido moral,¬†desempe√Īar un papel sagrado en la Iglesia siendo indigno en los tres aspectos que ella debidamente enumer√≥: “Magisterio, sacramento v√°lido y coherencia de vida de los pastores”.¬†Ellos, desviados en la doctrina, la moral y la liturgia, no se sienten ligados al hecho de ser vicarios de Cristo, y por lo tanto¬†s√≥lo¬†pueden gobernar la Iglesia¬†si su autoridad se ejerce de acuerdo con los fines que la legitiman.¬†Por eso abusan de su poder, usurpan una autoridad cuyo origen divino niegan, humillan la sagrada instituci√≥n que de alguna manera garantiza la autoridad de esos Pastores.

Esta ruptura, este violento desgarro, se consumaron a nivel espiritual cuando se¬†seculariz√≥¬†la autoridad de los Prelados, como sucedi√≥ en el √°mbito civil.¬†Donde la autoridad deja de ser sagrada, sancionada desde arriba, ejercida¬†en lugar de Aquel que combina en S√≠ la autoridad espiritual del Sumo Pont√≠fice y la autoridad temporal del Rey y Se√Īor, all√≠ se corrompe en tiran√≠a, se vende con corrupci√≥n, se suicida en la anarqu√≠a.¬†Escribe: “Cristo Rey vuelve hoy con la misma semejanza y mira a los ojos a obispos y cardenales que no reconocen esa corona de espinas que √Čl llev√≥ en su lugar, asumiendo el precio de su traici√≥n, de su orgullo, de su ceguera indigna”.¬†En esos mismos rasgos, querida hermana, debemos reconocer a la Santa Iglesia.¬†Y c√≥mo nos escandalizamos al ver su Cabeza, azotada y sangrando, humillada y escarnecida, con el manto de los locos, la ca√Īa y la corona de espinas;¬†por eso nos escandalizamos ahora, al ver a toda la Iglesia militante postrada de la misma manera, herida, cubierta de saliva, insultada, escarnecida.¬†Pero si la Cabeza quisiera afrontar el Sacrificio humill√°ndose hasta la muerte, y muerte de Cruz;¬†¬ŅPor qu√© debemos suponer que merecemos un fin mejor, siendo sus miembros, y si realmente queremos reinar con √Čl?¬†¬ŅEn qu√© trono est√° sentado el Cordero, sino en el trono real de la Cruz? Regnavit a ligno Deus¬†: este fue el triunfo de Cristo, este ser√° el triunfo de la Iglesia, su Cuerpo M√≠stico.¬†Con raz√≥n glosa: “La Novia debe ser semejante a su Esposo”.¬†Y prosigue: “S√≠, me parece que √©sta es la vocaci√≥n de la “verdadera Iglesia” de nuestro tiempo: de ese peque√Īo remanente que, encontr√°ndose con la mirada de Cristo Rey maltratado y desfigurado por la blasfemia y la perversi√≥n, tiene todav√≠a la valor para responder de amor, fidelidad y coherencia de conciencia que no puede negar, porque de lo contrario negar√≠a a Cristo Rey como lo hicieron Pilato, Herodes y todos los l√≠deres del pueblo‚ÄĚ.

Su carta, querid√≠sima hermana, es una oportunidad para que todos reflexionemos sobre el misterio de la passio Ecclesiae , tan cercano a lo que est√° sucediendo en estos tiempos terribles. Y concluyo recordando la ‚Äúprovocaci√≥n‚ÄĚ del Non pr√¶valebunt : como el Salvador conoci√≥ la sombra del sepulcro, as√≠ debemos saber que le suceder√° a la Iglesia, y quiz√°s ya est√© sucediendo. Pero √Čl no har√° saber a su Santo acerca de la corrupci√≥n (Sal 15), y lo resucitar√° como √Čl mismo resucit√≥ de entre los muertos. En este sentido, las palabras “La Esposa debe ser como su Esposo” adquieren todo su sentido, mostr√°ndonos c√≥mo s√≥lo siguiendo al Esposo divino en el camino del G√≥lgota podemos merecer seguirlo en la gloria a la derecha del Padre.

Os exhorto a sacar provecho espiritual de estos pensamientos, mientras os imparto mi más amplia y paternal Bendición a vosotras ya vuestras queridas Hermanas.

+ Carlo Maria Vigan√≤, Arzobispo

4 de noviembre de 2022

S.cti Caroli Borrom√¶i, Pont. Conf.

Así como Mi Hijo fue crucificado así, también, Su Iglesia en la Tierra será crucificada

Mensaje del Libro de la Verdad ūüŹĻ

2 de agosto de 2012

El juicio de la Iglesia de Mi Hijo en la Tierra ya ha comenzado.

La flagelaci√≥n, la persecuci√≥n est√° a punto de comenzar. 

As√≠ como Mi Hijo fue crucificado as√≠, tambi√©n, Su Iglesia en la Tierra ser√° crucificada. 

El juicio est√° teniendo lugar ahora. 

Mi Hijo fue enviado a salvar a la humanidad de ir al fuego del Infierno. 

Su muerte en la Cruz, una terrible y cruel atrocidad, fue permitida por M√≠ como un medio para ofrecer a Mis hijos un futuro. El Cuerpo de Mi Hijo se convirti√≥ en Su Iglesia en la Tierra. Sus sacerdotes y siervos consagrados tomaron el lugar de Sus Ap√≥stoles. 

Ahora, conforme √Čl regresa de nuevo a redimir a la humanidad y a reclamar a Mis preciosos hijos, para que ellos puedan entrar a Mi Para√≠so, la historia se repetir√°. 

Mi Hijo predic√≥ la Verdad y reuni√≥ mucha gente que sigui√≥ Sus Ense√Īanzas, quienes no dudaron de Su Palabra.

Luego fue traicionado por aquellos cercanos a √Čl y devotos de √Čl dentro de Sus filas.

Su Iglesia, la Iglesia Católica, también fue traicionada dentro de sus propios corredores.

La tentaci√≥n por parte de Satan√°s dio lugar a esto y una gran maldad fue responsable del deceso de Mi Hijo.

En Su Iglesia hoy, su muerte comenz√≥ hace alg√ļn tiempo. As√≠ como con Mi Hijo, muchos seguidores leales a la Santa Palabra prescrita por M√≠, lo abandonaron.

Luego empezó el juicio en donde Mi Hijo fue acusado de herejía. Así también la Iglesia de Mi Hijo en la Tierra ha sufrido el mismo destino.

Por los perversos de entre ellos, que cometieron graves ofensas en contra de la humanidad, muchos fieles seguidores abandonaron la Iglesia.

Sucesivamente ellos abandonaron a Mi Hijo y desecharon Sus Ense√Īanzas.

El juicio de la Iglesia de Mi Hijo en la Tierra ha hecho que sus sacerdotes guarden silencio, cuando se trata de defender las Ense√Īanzas de Mi Hijo.

Ellos (los sacerdotes) tienen miedo de ofender a aquellos que rechazan a Mi Hijo, debido a los pecados de los que est√°n entre ellos. La Iglesia de Mi Hijo ahora enfrenta el mayor juicio de todos, no visto desde la Crucifixi√≥n de Mi amado Hijo.

Su Iglesia est√° siendo burlada despiadadamente, no solo por sus enemigos de afuera, sino por sus enemigos de adentro de ella.

La Corona de Espinas ser√° ahora colocada sobre la Cabeza de la Iglesia de Mi Hijo y pocos de Sus seguidores van a estar a Su lado. 

As√≠ como los Ap√≥stoles de Mi Hijo, con la excepci√≥n de Juan, lo abandonaron durante Su juicio y ejecuci√≥n as√≠, tambi√©n, aquellos en posiciones elevadas dentro del Vaticano abandonar√°n a Mi Santo Vicario. 

√Čl ser√°, como Cabeza de la Iglesia Cat√≥lica, forzado a caminar un terrible sendero en desgracia, sin ninguna culpa de su parte. 

Mientras que √©l sea azotado, despreciado y hecho parecer tonto, no es a √©l a quien ellos dar√°n rienda suelta a su rabia. Ser√° en contra de la Verdad de la Iglesia, la Iglesia Cristiana, que se form√≥ gracias al Sacrificio de Mi Hijo,  en donde ellos derramar√°n su odio. 

El cristianismo ser√° flagelado en toda grieta, en toda naci√≥n, en todo lugar de adoraci√≥n, hasta que est√© d√©bil por el cansancio. 

A medida que es llevada por el camino al Calvario, as√≠ como Mi Hijo fue llevado, ser√° atada y asegurada con cuerdas para hacerle imposible escapar al tormento. 

Entonces, a medida que sube la colina, ser√° apedreada, escupida y se burlar√°n de ella todo el camino hasta la cima. 

Luego ser√° clavada a la Cruz. 

Muy poca simpat√≠a ser√° mostrada por ella, por aquellos que culpan a la Iglesia, por sus pecados en contra de los inocentes, cuando condenen a la Cabeza de la Iglesia, Mi Hijo. 

Ellos lo culparán por los pecados de otros causados por la tentación de Satanás.

Cuando hayan clavado a la Iglesia de Mi Hijo en la Cruz, ellos enviar√°n cientos de guardias, as√≠ como los seiscientos soldados que estuvieron de pie en el Calvario, para asegurar que ni un pedazo de Carne escapara sin castigo. 

A ning√ļn siervo de Su Iglesia, que proclame lealtad a ella, le ser√° permitido escapar. 

Cuando la Iglesia haya sido crucificada, ellos se asegurar√°n que sea privada de comida y agua hasta su √ļltimo aliento. Todos sus disc√≠pulos, as√≠ como fue con los ap√≥stoles de Mi Hijo, no estar√°n visibles por ning√ļn lado. 

Ellos se esconder√°n por miedo a las represalias. 

En lo que parecer√° ser su √ļltimo aliento, todo quedar√° en silencio, hasta que la aclamaci√≥n de aquellos que crucificaron a la Iglesia ensordezca al mundo entero con su falsa doctrina. 

La voz de la nueva cabeza de la iglesia, el impostor, el faso profeta, resonar√°. 

Todos caer√°n en acci√≥n de gracias a M√≠, el Dios Alt√≠simo, con alivio. Ya que esto parecer√° representar un nuevo comienzo. 

Ser√° entonces que la Presencia de Mi Hijo ya no Honrar√° los altares dentro de esta Iglesia, ya que esto no puede ser.

Ser√° entonces que Mi Mano, en sanci√≥n, caer√° en castigo. Aqu√≠ es cuando la Batalla de Armaged√≥n empezar√°. 

Aqu√≠ es cuando Yo vendr√©, a trav√©s de Mi Hijo, a salvar almas. 

No rechacen esta profecía.

No se escondan detr√°s de falsas seguridades, ya que este d√≠a debe venir. 

La Crucifixi√≥n de la Iglesia de Mi Hijo debe ocurrir debido a la √öltima Alianza. 

Pero entonces la Gloriosa Resurrecci√≥n de la Iglesia, la Nueva Jerusal√©n, enjugar√° todas las l√°grimas, todo el sufrimiento y entonces la Nueva Era vendr√°. 

Conf√≠en en Mi Hijo todo el tiempo. 

Nunca teman ya que Yo Soy su Padre y vendr√© a renovar la Tierra y a reunir a todos Mis hijos en este √ļltimo milagro predicho en el Libro de Daniel.

El Libro de la Verdad est√° ahora siendo revelado a ustedes, hijos, como prometido. 

No rechacen Mi Intervenci√≥n Divina, ya que Yo hablo la Verdad. 

Dios Altísimo

Leer m√°s: https://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a02-ago-2012-dios-padre-asi-como-mi-hijo-fue-crucificado-asi-tambien-su-iglesia-en-la-tierra-sera-crucificada/

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