El funeral de Jorge Mario Bergoglio

Tras lo sucedido, es razonable hacernos algunas preguntas, y una de ellas, hipotética, es: Â¿y cómo serán los funerales por Jorge Mario Bergoglio?

Por Padre Bonifacio

Tenemos todavía reciente en la retina el funeral en honor de Benedicto XVI, un funeral que no ha sido funeral de Estado en el Vaticano, sin delegaciones oficiales más que de Italia y Alemania, prohibiendo que se vistiese traje de gala, y una serie más de hechos alevosos, ya conocidos, que avergüenzan a los católicos y retratan a Jorge Mario Bergoglio. Pero a pesar de colocar el funeral a una hora intempestiva y de acelerar los fastos fúnebres, e incluso de querer que no fuese velado por la noche, la guardia suiza no se separó de su Papa y los fieles abarrotaron Roma en esa fría mañana de enero en que la niebla ocultó la cúpula de San Pedro a la vez que era inhumado el que había sido hasta su muerte el vicario de Cristo en la tierra.

Tras lo sucedido, es razonable hacernos algunas preguntas, y una de ellas, hipotética, es: Â¿y cómo serán los funerales por Jorge Mario Bergoglio? Sabemos que cabe la posibilidad de que el Señor regrese en vida de este señor argentino, no Papa y no ministro sagrado, que ocupa el Vaticano (no los aposentos papales), y que se las da de Obispo de Roma (no de vicario de Cristo). Pero no vamos a entrar en lo que ocurrirá si Cristo regresa en vida de este usurpador enemigo suyo. Vamos a plantearnos la hipótesis de que Jorge Mario Bergoglio muera antes. ¿Cómo serán sus funerales?

Para empezar, sospechamos que el pueblo fiel, ése que ha llenado Roma para despedir a Benedicto XVI, le dará la espalda a Bergoglio, como le da la espalda en general y de forma creciente cada mes que pasa en sus solitarias audiencias y otros encuentros y viajes. Los jóvenes y los fieles en general no están con Bergoglio. No sabemos cuántos despistados y bullangueros querrán ir a la Jornada Mundial de la Juventud de la Agenda 2030 con Bergoglio, pero de los jóvenes y de los fieles que creen en Jesucristo, no habrá muchos en Roma para su funeral.

Pero otra diferencia sustancial con el verdadero Papa es que para el no-Papa no debe haber un funeral. En aplicación del código de derecho canónico, se le debe negar no sólo un funeral de Estado, sino que se le debe negar un funeral católico.

Esto dice el Canon 1184, #1«Se han de negar las exequias eclesiásticas, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento: A los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos».

¿Y a alguien se le puede ocurrir sobre la faz de la tierra el nombre de otro hereje mayor que Jorge Mario Bergoglio, que abarca toda clase de herejías y contradice toda la Tradición de la Iglesia, otro apóstata mayor que aquel que quiere llevar a la Iglesia de Cristo a la negación de su Señor y se opone a la divina Revelación, y otro cismático mayor que aquel que usurpando el Papado quiere que todos lo sigan a él contra Benedicto y contra todos los Papas anteriores, oponiéndose pertinazmente al Magisterio de siempre?

Si hasta su muerte no da señales de notorio arrepentimiento, deberán negársele los funerales cristianos y el entierro en camposanto. Lo dice el derecho de la Iglesia, que alguna vez debería dejar de ser papel mojado… y una buena ocasión para ello sería el funeral de aquel que bajo mano de hierro y mando tiránico ha impedido que se aplique el derecho que defendía la clamorosa nulidad de la «renuncia» del verdadero Papa en ese momento, Benedicto XVI, y que desde entonces ha pretendido llevar a la Iglesia a quebrantar toda ley divina y eclesiástica.

Ocurra lo que ocurra, sabemos, sin embargo, que la Justicia divina es perfecta, ni falla ni se retrasa. Ahora Dios nos concede tiempo para arrepentirnos, pero que nadie se lleve a engaño: El juicio de Dios llegará, y sin tardar, hasta para Jorge Mario Bergoglio. ¿Se hará merecedor este hombre violento de un día no muy lejano descansar en paz?

Como Vara de Almendro

Justo como si un milagro se hubiera llevado a cabo, el falso profeta parecerá resucitar de entre los muertos

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

25 de julio de 2013

Es importante que mis hijos no pierdan la valentía cuando estén frente al dolor que tendrán que enfrentar, mientras la iglesia de mi Hijo será arrojada a la aridez del desierto.

Yo soy la Mujer en el Libro del Apocalipsis, revestida del sol, que dio a luz al Niño. El Niño es Jesús. El Cuerpo Místico de mi Hijo Jesús, es Su Iglesia en la Tierra. La Iglesia de mi Hijo está siendo robada y pronto Su Cuerpo ya no estará presente en ella. Esta desolación rasgará los corazones de aquellos, que siguen las Enseñanzas de mi Hijo, en dos. Aquellos, que no tendrán ningún lugar a donde regresar, se hallarán arrojados fuera de los edificios que han, hasta ahora, alojado la Sagrada Eucaristía. Pero, así como hayan sido lanzados, con la poca misericordia que les será mostrada, ellos estarán llenos con el Espíritu Santo. Esto significa que serán guiados y que conducirán vehementemente al Ejército Remanente, que está constituido de aquellos que son leales a Dios.

Otros, ciegos a la Verdad, seguirán al falso profeta dentro de la confusión. Sus corazones serán engañados, y pronto, cuando el falso profeta sea visto estar a las puertas de la muerte, ellos sollozarán. Pero entonces, justo como si un milagro se hubiera llevado a cabo, el falso profeta parecerá resucitar de entre los muertos. Ellos dirán que él está bendecido con grandes poderes sobrenaturales del Cielo y caerán de bruces ante él en adoración. Será amado y adorado por aquellos que no pueden ver.

Pronto el anticristo aparecerá y su ascenso a la fama comenzará en Jerusalén. Una vez que él aparezca en público, todo en la Iglesia de mi Hijo cambiará, rápidamente. Las nuevas reglas serán introducidas. Nuevas reliquias, cambios en las vestiduras utilizadas por los sacerdotes y muchas nuevas normas serán obligatorias. Al principio, la gente dirá que todos estos cambios surgen de la necesidad de ser humildes. Y, mientras estas abominaciones entran en las iglesias cristianas, la persecución comenzará. Desafiad a objetar estos rituales satánicos y seréis considerados unos herejes – alborotadores.

Muchos cardenales, obispos, sacerdotes, religiosas y personas normales serán excomulgados, si no siguen las nuevas reglas o si no adoran al falso profeta. En esta etapa debéis buscar los refugios, que habrán sido creados, para que podáis adorar a mi Hijo, Jesucristo, en paz. Los sacerdotes deben continuar administrando los Sacramentos y proveer a mis hijos con la Santísima Eucaristía.

Vosotros nunca debéis ceder al engaño, que se os pedirá para que toméis parte. Aquellos que lo hagan harán perder sus almas al maligno.

Vuestra amada Madre

Madre de la Salvación

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