Los Siete Pecados Capitales

Los Siete Pecados Capitales son los vicios más destructivos para el crecimiento espiritual. Descubre cuáles son estos siete pecados capitales y cómo vencerlos.

Los Siete Pecados Capitales son los vicios más destructivos para el crecimiento espiritual.

Descubre cuáles son estos siete pecados capitales y cómo vencerlos.

El orgullo se considera el más atroz de los Siete Pecados Capitales. Consiste en la falta de voluntad para vivir conforme a la verdad, un deseo desmesurado de excelencia o gloria más allá del propio estatus social y la autocrítica.

La codicia (o avaricia) es un deseo desmesurado de posesiones materiales, riqueza o poder. Se caracteriza por un deseo insaciable que va más allá de lo necesario según la condición social, y a menudo a expensas del bien común.

La lujuria se refiere a un deseo desmesurado e incontrolado de placer sexual. Es una distorsión o inversión del amor y el afecto, centrándose principalmente en la gratificación física o material.

La envidia es el deseo excesivo por las habilidades, el estatus o las posesiones de otra persona. Suele ir acompañada de resentimiento hacia quienes tienen lo que a uno le falta. A diferencia de los celos, que son una inclinación natural, la envidia también desea la ruina del otro.

La gula es la indulgencia o el consumo excesivo de comida, bebida u otros placeres hasta el punto de la extravagancia o el despilfarro. Consiste en la elevación de los apetitos por encima de las facultades superiores y conduce a la decadencia.

La ira es un deseo desmesurado de venganza que surge de una tristeza desmesurada por alguna ofensa. Se manifiesta como un deseo de venganza o castigo para otro, y lleva a la violencia o al asesinato.

La pereza (o acedia) va más allá de la simple pereza física. Incluye la apatía espiritual, el descuido del crecimiento espiritual y eludir los deberes propios de la propia condición social.

Para vencer estos siete pecados capitales, es necesario cultivar las siete virtudes opuestas.

La humildad vence a la soberbia.

La generosidad vence a la avaricia.

La castidad vence a la lujuria.

La mansedumbre vence a la ira.

La templanza vence a la gula.

La caridad vence a la envidia.

La fortaleza vence a la pereza.

IMPERATOR

@Imperatoraus

Pronto no habrá más pecado. El azote del pecado será una cosa del pasado

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

3 de Noviembre, 2012


Cuando las almas se aparten de Mí y cuando ellas sucumban al pecado, nunca deben temerme.

Tan pronto como pequéis, Mis amados seguidores, debéis inmediatamente volveros a Mí.

Nunca estéis apenados o avergonzados de venir corriendo hacia Mí, después de cometer un pecado. Esta es la única manera en la cual, vosotros podéis adquirir la fortaleza para caminar Conmigo de nuevo.

Si no volvéis a Mí y en cambio me evitáis, os debilitaréis incluso más, y os expondréis a las tentaciones colocadas ante vosotros, todos los días por el maligno.

El pecado es algo con lo que cada niño nace. El pecado original debe ser erradicado, a través del Sacramento del Bautismo. Incluso entonces, las almas todavía serán tentadas por el tiempo que la humanidad permanezca bajo el reino de Satanás.

Para liberaros del pecado es simple. Primeramente sabréis, en vuestro corazón cuándo habéis cometido el pecado. Muchas personas en el mundo de hoy, descartan el pecado como si no tuviera consecuencia. Sin embargo, si la gente pudiera admitir abiertamente cómo se sienten después de que pecaron, encontraríais que la paz interior de ellos ha sido partida en dos.

El pecado es sentido por la mayoría de las almas hasta que se vuelven tan oscuras que solo el pecado satisfacirá su lujuria. Éste es el por qué vosotros debéis buscar el perdón de Dios, cada vez que pecáis. Si no lo hacéis, entonces el pecado se enconará dentro de vosotros y encontraréis más difícil resistir la tentación.

Cuando sintáis remordimiento en vuestros corazones, llámad, a vuestro amado Jesús, que Él os ayudará.

No hay ningún pecado que no pueda ser perdonado, excepto el pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Siempre llamadme para que os auxilie, no importa cuán avergonzados estéis, por los pecados que cometáis.

Mi Corazón está con todos los hijos de Dios. Vosotros sois Su creación preciosa y Él os ama a pesar de vuestros pecados. Combatid el pecado buscando el perdón, cada vez que pecáis.

Pronto no habrá más pecado. El azote del pecado será una cosa del pasado.

Vuestro Jesús

Leer más: https://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a03-nov-2012/

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