Recordatorio

Es importante comprender que, aunque intentan mostrar (el gobierno mundial) una imagen de unidad perfecta y un poder tremendo, la realidad es que no están unidos ni son poderosos.

Por el Hermano Nathanael

Contrariamente a la percepción generalizada del gobierno unificado del mal a través de jerarquías políticas, militares y económicas, en realidad el mal carece de verdadera unidad. El infierno mismo está en perpetua discordia, ya que los demonios, en su rechazo a la armonía divina, están unidos por el odio mutuo.

Si bien las manifestaciones mundanas del mal pueden parecer coordinadas a través de varios niveles de gobierno oculto (sociedades secretas), estos grupos maliciosos libran una guerra incesante entre sí, impulsados por el orgullo y el insaciable deseo de poder; un reflejo directo del infierno y, en última instancia, su separación del orden y el amor divinos de Dios.

Este eje del mal ya se puede observar en todo el mundo, reflejado en múltiples guerras, política, finanzas y numerosos conflictos sociales ideológicos a escala global.

Otra forma de comprender cómo los demonios libran guerras entre sí es a través de las civilizaciones antiguas; por ejemplo: en la antigua mitología babilónica tenemos a Tiamat contra Marduk e Inanna contra Ereshkigal. En la mitología egipcia, Horus contra Set, Ra contra Apofis; todos estos son resultado de los mismos patrones repetitivos. Nuestros tiempos modernos no son una excepción. Es importante comprender que, aunque intentan mostrar (el gobierno mundial) una imagen de unidad perfecta y un poder tremendo, la realidad es que no están unidos ni son poderosos.

El mal en sí mismo es impotente; el poder del mal se da a través del pecado y al rechazar voluntariamente la providencia de Dios. Por lo tanto, la proporcionalidad del pecado en el mundo tiene una correlación directa con el mal que se permite que suceda.

La maldad exacerbada traerá gran maldad y destrucción:

«Esta fue la culpa de tu hermana Sodoma: ella y sus hijas tuvieron soberbia, abundancia de pan y prosperidad, pero no socorrieron al pobre ni al necesitado. Fueron altivas e hicieron cosas abominables ante mí; por lo tanto, las quité cuando lo vi». (Ezequiel 16:49-50)

Cuando el mal alcanza un punto crítico en la historia humana, la sabiduría divina a menudo permite que estas facciones se autodestruyan, demostrando la inestabilidad inherente del mal y su impotencia definitiva contra el orden de Dios.

Estos patrones muestran cómo los poderes del mal, a pesar de su dominio temporal, terminan destruyéndose a sí mismos.

Pase lo que pase, recuerda siempre que Dios tiene el control. Sé fiel hasta el final y nunca temas al mal.

«Así que no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.» —Isaías 41:10


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@Brother_Nathanael ☦️

La Divina Providencia siempre prevalecerá

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

11 de octubre de 2014

Mi muy querida bienamada hija, no dejes que nadie subestime el Poder de Dios en todas las cosas que pueden desarrollarse en estos tiempos. El Poder de Dios es infinito y ningún hombre puede superar la Divinidad o la Voluntad de Dios. Ningún enemigo Mío puede presumir que él es más grande que Dios, ¿Quién puede, en un solo soplo, derramar Su Justicia sobre el mundo?. Aunque Dios es paciente, equitativo, justo y lleno de Amor incondicional para todos Sus hijos incluyendo a los malvados entre ellos, Él tomará represalias contra la maldad del hombre, causada por la influencia maligna del demonio.

Malditos sean aquellos que se levantan contra Dios en desafío contra la Santa Palabra. Ellos serán castigados en el Tiempo de Dios, cuando se les haya dado todas las oportunidades para cambiar sus caminos. Aquellos que adoran al mal y a la bestia serán fulminados por un rayo, tal y como fue cuando Lucifer fue arrojado dentro del abismo infernal, como un relámpago.

Cuando Mis enemigos dañan a los demás; tratan de matarlos y mutilarlos, con el fin de ganar poder sobre los débiles, estos sufrirán un terrible castigo. Cuando el genocidio, de cualquier tipo, es perpetrado sobre los inocentes por adoradores del diablo, estos arderán en el Infierno y serán detenidos justo cuando crean que han tenido éxito.

La Divina Providencia siempre prevalecerá, porque no hay Poder más Fuerte que Él, Quien creó todo de la nada.

Vuestro Jesús

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