Saber que se puede –Diego Torres

Yo en cambio, confío en Ti, Señor

Sé qué hay en tus ojos con solo mirar
Que estás cansado de andar y de andar
Y caminar
Girando siempre en un lugar

Sé que las ventanas se pueden abrir
Cambiar el aire depende de ti
Te ayudará
Vale la pena una vez más

Saber que se puede
Querer que se pueda
Quitarse los miedos
Sacarlos afuera

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Es mejor perderse que nunca embarcar
Mejor tentarse a dejar de intentar
Aunque ya ves
Que no es tan fácil empezar

Sé que lo imposible se puede lograr
Que la tristeza algún día se irá
Y así será
La vida cambia y cambiará

Sentirás
Que el alma vuela
Por cantar una vez más

Saber que se puede
Querer que se pueda
Quitarse los miedos
Sacarlos afuera

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Saber que se puede
Querer que se pueda
Quitarse los miedos
Sacarlos afuera

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Vale más
Poder brillar
Que solo buscar
Ver el sol

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Saber que se puede
Querer que se pueda

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Saber que se puede
Querer que se pueda
Quitarse los miedos
Sacarlos afuera

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Sabes que se puede
Que puedes intentar (Saber que se puede)
Querer que se pueda

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Saber que se puede
Querer que se pueda
Quitarse los miedos
Sacarlos afuera

Pintarse la cara
Color esperanza
Tentar al futuro
Con el corazón

Salmo 55

Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema de David.

2 Dios mío, escucha mi oración,

no seas insensible a mi súplica;

3 atiéndeme y respóndeme.

La congoja me llena de inquietud;

4 estoy turbado por los gritos el enemigo,

por la opresión de los malvados:

porque acumulan infamias contra mí

y me hostigan con furor.

5 Mi corazón se estremece dentro de mi pecho,

me asaltan los horrores de la muerte,

6 me invaden el temor y el temblor,

y el pánico se apodera de mí.

7 ¡Quién me diera alas de paloma

para volar y descansar!

8 Entonces huiría muy lejos,

habitaría en el desierto.

9 Me apuraría a encontrar un refugio

contra el viento arrasador y la borrasca.

10 Confunde sus lenguas, Señor, divídelas,

porque no veo más que violencia

y discordia en la ciudad,

11 rondando día y noche por sus muros.

Dentro de ella hay maldad y opresión,

12 en su interior hay ruindad;

la crueldad y el engaño

no se apartan de sus plazas.

13 Si fuera mi enemigo el que me agravia,

podría soportarlo;

si mi adversario se alzara contra mí,

me ocultaría de él.

14 ¡Pero eres tú, un hombre de mi condición,

mi amigo y confidente,

15 con quien vivía en dulce intimidad:

juntos íbamos entre la multitud

a la Casa de Dios!

16 Que la muerte los sorprenda,

que bajen vivos al Abismo,

porque dentro de sus moradas sólo existe la maldad.

17 Yo, en cambio, invoco a mi Dios,

y el Señor me salvará.

18 De tarde, de mañana, al mediodía,

gimo y me lamento,

pero él escuchará mi clamor.

19 El puso a salvo mi vida;

se acercó cuando eran muy numerosos

los que estaban contra mí.

20 Dios, que reina desde siempre,

los oyó y los humilló.

Porque ellos no se corrigen

ni temen a Dios;

21 alzan las manos contra sus aliados

y violan los pactos.

22 Su boca es más blanda que la manteca,

pero su corazón desea la guerra;

sus palabras son más suaves que el aceite,

pero hieren como espadas.

23 Confía tu suerte al Señor,

y él te sostendrá:

nunca permitirá que el justo perezca.

24 Y tú, Dios mío, los precipitarás

en la fosa más profunda.

Los hombres sanguinarios y traidores

no llegarán ni a la mitad de sus días.

Yo, en cambio, confío en ti, Señor.

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