Cuando los reyes de España abjuran de Dios

Jesús, el Niño-Dios no está en la felicitación de Navidad de los Reyes, ni en la de Felipe VI ni en la de Juan Carlos I. Han abjurado de Cristo.

Eulogio López 

Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, la Navidad pierde su sentido cristiano y la Corona se pliega al globalismo laicista que reniega del origen espiritual de España.

Una Navidad sin Cristo desde la Casa Real

Este año la Casa Real ha cruzado una línea grave. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, la felicitación navideña deja de ser Navidad. Felipe VI y la reina Letizia han difundido un mensaje donde el Niño Dios no aparece por ninguna parte.

La imagen muestra a la familia real en un pueblo asturiano. El entorno resulta amable. El mensaje resulta vacío. Puede ser la celebración de un cumpleaños, de un aniversario pero no de la Navidad que celebra el nacimiento de Cristo. Eliminar cualquier referencia al Niño- Dios supone una negación explícita de su sentido.

Felipe VI no actúa por descuido. Él elige este camino. Se rinde al globalismo laicista y ateo que busca borrar las raíces cristianas de Europa. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, no representan a millones de españoles que viven la Navidad como un acontecimiento religioso y familiar.

Una monarquía sin Dios pierde su legitimidad moral. España nació cristiana. Su historia, su cultura y su identidad brotan del cristianismo. Silenciar a Cristo en Navidad no resulta neutral. Constituye una toma de partido.

Juan Carlos I y la banalización absoluta de la Navidad

Si la felicitación de Felipe VI resulta grave, la de Juan Carlos I y doña Sofía resulta aún peor. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, el mensaje se degrada hasta lo grotesco.

Los antiguos monarcas posan con sus mascotas. Ellos mismos desaparecen del centro del mensaje. Los animales ocupan el protagonismo. Cristo no existe. La Navidad se reduce a una postal vacía sin trascendencia ni significado. El centro ya no son ni las personas, son los animales

Este gesto no transmite cercanía. Transmite renuncia. Para estos Reyes, Dios no existe. Por eso no lo nombran. Han abjurado implícitamente. Han renegado del fundamento espiritual de la Corona.

Yo pensaba que la Navidad celebraba el cumpleaños del Dios encarnado. La Casa Real parece pensar otra cosa. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, traicionan la tradición que dicen representar y ofenden a quienes conservan la fe.

La Corona y el globalismo ateo

La ausencia de Dios no responde a la casualidad. Responde a una estrategia. El globalismo exige monarquías desprovistas de alma ni de esencia religiosa y menos católica. Quiere instituciones dóciles, sumisas y desconectadas de cualquier verdad trascendente.

Felipe VI acepta ese marco. Renuncia a la referencia cristiana para agradar a la élite cultural dominante. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, se alinean con una agenda que desprecia la fe, la familia y la tradición.

Una monarquía constitucional no necesita esconder sus raíces. Otros jefes de Estado europeos defienden con naturalidad su herencia cristiana. España se avergüenza de la suya.

La neutralidad religiosa no exige negar a Dios. Exige respetar la fe de la mayoría. El silencio deliberado en Navidad no respeta. Humilla. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, rompen el vínculo con su pueblo.

No nos representan

Estos Reyes globalistas y ateos no nos representan. Lo afirmamos con claridad. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, pierden autoridad moral ante millones de españoles creyentes.

El Evangelio resulta claro: “A quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre, que está en los cielos”. La Casa Real ha negado a Cristo. Nosotros tenemos derecho a negarles en la tierra.

No exigimos una homilía. Exigimos una referencia mínima al sentido de la Navidad. Exigimos respeto a la fe cristiana que sostiene a España desde hace siglos.

Estos gestos no construyen convivencia. Profundizan la ruptura. Cuando los Reyes de España abjuran de Dios, provocan rechazo, tristeza e indignación. Dan asco por su cobardía moral.

España necesita referentes que no se avergüencen de su fe. La Corona debería unir, no renegar. Exige reconocer que la Navidad celebra a Cristo.

La Casa Real aún puede rectificar. Mientras tanto, millones de españoles seguiremos celebrando la Navidad como siempre: con Dios en el centro.

Adelante España

¡Oh, qué alegría me daría si ellos volvieran a Mí el día de Navidad!

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

22 de diciembre de 2014

Mi muy querida bienamada hija, este es un mensaje para el mundo, por el día de Navidad. Mientras todos ustedes celebran Mi Cumpleaños, permítanme entrar en su corazón en este día especial – porque este día es Mío.

Invítenme a su hogar como invitado especial y preséntenme a aquellos de entre sus familiares, amigos y vecinos, que puede que se hayan olvidado de Mí. La Navidad puede ser una celebración sobre  Mí, pero Soy ignorado en medio de grandes regocijos que tienen lugar. Permitan que se hable de Mi para alegrar sus corazones, darles alegría y traerles esperanza para el futuro – un futuro que Yo aseguré para ustedes desde el día en que nací.

A los que ya no me veneran recuérdenles, del Amor que tengo por ellos y cómo quisiera ser parte de sus vidas de nuevo. ¡Oh, qué alegría me daría si ellos volvieran a Mí el día de Navidad y me pidieran traerles Mi Paz y Mi Amor! Si ellos quisieran venir a Mí el Día de Navidad Yo los envolvería dentro de la seguridad de Mi Divino Refugio y nunca los dejaría separarse de Mí otra vez.

Mis amados seguidores, ustedes son Mi Familia, y Yo soy su familia. A través de Mi Misericordia, los llevo al Seno de Mi Amado Padre, Quien los ama con la pasión de un padre tierno de corazón. ¡Oh, cómo los ama y cuánto agrado Él siente cuando ustedes me reconocen, y me llaman, para pedir Mi Ayuda!

Ustedes significan todo para Mí y Mi Amor por ustedes lo abarca todo, va mucho más allá de su comprensión. Es por lo tanto con una intensa compasión y extrema determinación que voy a luchar por cada uno de ustedes, para rescatarlos de la maldad de Mis enemigos. Protejo las almas de ustedes con gran celo y lucharé una buena batalla para traerlos sanos y salvos a Mi Reino. Sin importar cuánto se me opongan; cuántos Cristianos tengan que sufrir humillaciones en Mi Nombre; aunque la seducción sea colocada delante de ustedes por Mi adversario – Yo ganaré esta batalla por las almas. Este es un hecho, porque nada puede interponerse entre Dios y Sus hijos porque Él no lo permitirá. El hombre que lo haga, será derrocado. El odio será destruido y las mentiras se pondrán de manifiesto por la poca profundidad en la que fueron creadas. La Verdad resistirá la prueba del tiempo.

Vendré pronto para unir a los hijos de Dios – Su familia preciosa. Levanten sus corazones, no permitan que Mis rivales enfríen su espíritu; y dejen que la esperanza sea su único pensamiento. Tengan plena confianza en Mi Gran Misericordia y estén preparados para darme la bienvenida a Mí, su Salvador y Redentor, de nuevo en sus vidas. Alégrense, porque Mis Promesas traerán consigo un motivo de mayor alegría. Esta Navidad será alegre, porque Mi Tiempo está cerca.

Su amado Jesús

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