La mejor protección que tiene la mujer no es el feminismo como los globalistas le dicen

La mejor defensa que tiene la mujer es el Evangelio de Jesucristo. ¿Cómo es eso? Aquí lo explico.

La mejor protección que tiene una mujer no es el feminismo, no es la policía, no son los programas gubernamentales de asistencia social o las agendas políticas que supuestamente la empoderan para volverse independiente del varón (cosa imposible, por cierto). 

La mejor defensa que tiene la mujer es el Evangelio de Jesucristo. ¿Cómo es eso? Simple, aquí una sinopsis:

  1. El Evangelio le enseña al hombre, desde joven, a honrar a sus padres, enseñándole el valor del honor, la obediencia, el dominio propio y el respeto.
  2. El Evangelio le enseña al hombre que para tomar a una mujer en matrimonio, primero debe tener la capacidad mental, financiera y espiritual para hacerlo, para que pueda ser un verdadero proveedor de todas las necesidades de su esposa y de los hijos que tendrán juntos.
  3. El Evangelio le enseña al hombre, que una vez en el matrimonio, él debe continuamente darse a su esposa como Cristo lo hace por Su esposa (la Iglesia), es decir, amándola sacrificialmente, viviendo para honrarla, para embellecerla, para exaltarla, tratándola con suavidad y ternura, no con violencia y aspereza, y sobre todo, siéndole fiel tanto en cuerpo como en pensamiento hasta la muerte.

Tomadas todas estas cosas juntas, cuando el Evangelio se enseña fielmente, consistentemente y desde una edad temprana, produce una generación de hombres que nunca buscará aprovecharse de las mujeres, explotarlas, corromperlas, traicionarlas, sino más bien, hombres temerosos de DIOS que saben, que en sus madres, en sus hermanas, en sus esposas y en sus hijas, tienen personas a quienes deben amar, respetar, proteger y proveer para todas sus necesidades, materiales y espirituales.

¡Ninguna ideología o institución humana podría jamás producir este tipo de hombres en masa! De hecho, todo lo contrario: te producen hombres débiles, infieles, esclavos de las pasiones y amadores de sí mismos.

Así que, mujer: escoge que tipo de hombre quieres para ti y tus hijas.

El respeto a la mujer nace en la Iglesia de Cristo, y hasta que la Iglesia no llegaba a un lugar, la mujer no pasaba de objeto a sujeto. Imperaba la ley de la fuerza, y en materia de fuerza física, el hombre casi siempre lleva las de ganar. 

Y así, comenta el hispanista argentino Marcelo Gullo, sobre la versión indofeminista lo siguiente. No se lo pierdan: 

«El despotismo bajo Moctezuma era peor que en los más envilecidos estados de África. Las mujeres era un poco menos que mercancía. Los reyezuelos y caciques disponían de ellas a su antojo y para hacerse presentes. No solo entre los aztecas, también de los incas (véase Garcilaso), el monarca hacía acopio de vírgenes hasta el número de 700, para tomar de allí concubinas. Y como todos los valores estaban envilecidos, a este género de prisiones se les llamaba conventos. Las reservas femeninas de Moctezuma ascendían a 1000, más o menos. Una vez elegido por el cacique, una de estas mujeres ya no podía casarse ni ser de otro. Y a menudo, ni el mismo cacique volvía a verlas. El que se atrevía a cortejar a una de estas infortunadas que, sin embargo, eran las más bonitas de la raza, perdía la vida y su familia era también exterminada. Imagínese la clase de problema que podía derivarse de este sistema de eugenesia«.

Quienes se expresan así muestran que no tiene la menor idea de  la historia de la civilización occidental y del salto cuántico que ocurre en la dignidad de la mujer maltratada y olvidada en el mundo oriental,  así como en la civilización grecorromana, cuando irrumpe el cristianismo en la historia. 

Lo cual demuestra que el mundo no está loco, sólo está idiotizado. (son los errores de Rusia) Pero esa enfermedad se cura con el tiempo, las buenas lecturas y la buena voluntad. Más con lo último que con lo primero, me temo.

El cristianismo y la dignidad de la mujer

El esposo cristiano se compromete ante Dios por una sola mujer hasta la muerte.

El varón dice:

Yo, N., te recibo a ti, N., como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.

La mujer dice:  

     Yo, N., te recibo a ti, N., como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.

En la batalla de ideas que se está librando hoy en día respecto a la verdadera identidad de la mujer hay que oír tremendos dislates y desaciertos ; por ejemplo aquellos que quieren sugerir que el cristianismo ha sido cómplice ideológicamente o de hecho en  la opresión a las mujeres. 

Quienes se expresan así muestran que no tiene la menor idea de  la historia de la civilización occidental y del salto cuántico que ocurre en la dignidad de la mujer maltratada y olvidada en el mundo oriental,  así como en la civilización grecorromana, cuando irrumpe el cristianismo en la historia. 

El oscurantismo en que se encontraba la dignidad y la posición de la mujer en la antigua  de Grecia y Roma era sencillamente atroz; y no era el peor, pues en las sociedades meso-orientales y otras partes del mundo conocido  la situación podía ser mucho peor; la realidad era que la mujer no tenía un status digno y era considerada como un objeto, y relegada a un ser de categoría más baja en lo que se refería  a derechos ciudadanos; se requiera su total pasividad  en la arena social  y no poseía ni remotamente la dignidad que ostentaba el hombre en la sociedad.  Se permitía la eliminación física de los bebés femeninos en las familias, y los registros indican que raras veces en una larga familia romana por ejemplo, habría más de dos mujeres en la misma,  ya que eran racionadas por medio de la muerte desde el nacimiento. De hecho en un estudio arqueológico de seiscientas familias del imperio Romano, solo el uno por ciento de esas familias contaba con más de una hija (J. Lindsay: «The Ancient World, manners and morals»). 

El hombre podía divorciase de ella por el motivo que escogiese y no tenía derechos ciudadanos.

Los primeros atisbos de una restauración de la imagen de Dios en la mujer y de su dignidad lo vemos en la introducción del cristianismo, y en episodios de la vida misma de Cristo. 

Ejemplo de la importancia que el Dios creador da a la mujer, elevando su dignidad a la altura que El demanda,  pues «Varon y hembra los creo», a su «imagen y semejanza» dice la palabra.

Con razón algunos estudiosos de la historia de la iglesia citan la posibilidad de que durante los primeros siglos de la era Cristiana las mujeres fuesen un número mayor entre los creyentes que los hombres, y esto fue por el hecho de haber encontrado en la doctrina cristiana una propuesta que elevaba la dignidad de ellas al nivel de la de los hombres. 

 No es el hombre que es anunciado en el libro de la creación como un ser a semejanza de Dios sino ambos, son iguales en dignidad delante de el, pero con funciones diferentes. 

Pero  seamos realistas, esos movimientos del feminismo ultraradical y de reingenieria sexual como la ideología de género,  han vivido de diseminar mentiras,  y esta es otra más de ellas.

Ninguna filosofía ni doctrina han puesto a la mujer en una categoría más digna que el cristianismo, y esto así porque el Dios que las creo les dio en su creación ese nivel, y plasmó esa verdad en su palabra.

Una última e importante cosa: Hasta la llegada del cristianismo el matrimonio por amor era impensable. Era un contrato, un acuerdo de intereses. La Iglesia Católica implantó el matrimonio libre y por amor, so pena de ser nulo.

🛡️Ejército Remanente

La belleza del hombre, creado a Imagen Viva de Dios, es indescriptible

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

24 de septiembre de 2014

Mi muy querida hija, al igual que Mi Amada Madre fue elegida por Dios para proclamar la Venida del Mesías, así también es ella quien está llamada para preparar la humanidad para Mi Segunda Venida.

Ella ha sido elevada a la más alta Jerarquía en el Cielo y se le han otorgado grandes poderes por Mi Padre Eterno. Sin embargo, ella permanece como era entonces, y como es ahora, y será siempre, una sierva devota y humilde de Dios. Ella le sirve en Su Plan para elevar al hombre al estado perfecto en el que estaba destinado a ser.

La belleza del hombre, creado a Imagen Viva de Dios, es indescriptible. Ningún hombre, mujer o niño en este mundo pueden compararse a lo que fue creado cuando Dios formó a Adán y Eva. El pecado fue su caída y Lucifer su enemigo. Entonces, este estado perfecto fue destruido. Manchado por el pecado, el hombre nunca va a recuperar este estado perfecto de nuevo sino hasta que la serpiente, y todos los que le adoran sean desterrados. Hasta que llegue ese día, la belleza del cuerpo humano y el alma permanecerán empañadas.

El hombre es el más grande amor de Dios. Los ángeles son Sus siervos por lo que ellos, también, deben mostrar amor por las Criaturas de Dios. El amor que tiene Dios por Su familia supera todo lo que Él creó y, hasta que Él recupere las almas de Sus hijos, nunca descansará. Dios permite muchos sufrimientos, humillaciones y tragedias, todos los cuales son causados por el odio de uno a quien Él mantenía en la más alta estima – el antiguo Arcángel Lucifer, quien se convirtió en Satanás. Caído por sus celos, orgullo y amor propio, causó en Mi Padre el mayor dolor inimaginable. Y hoy, así como entonces, él (Satanás) todavía hace lo mismo.

Los ángeles leales de Mi Padre, todos los santos y Mi amada Madre, han formado un vínculo, que nunca puede ser roto. Lo que Mi Padre dicte es llevado a cabo por su Jerarquía Elite. Él nunca es cuestionado. Lo que Mi Padre desée, es la forma correcta y el modo más poderoso. Es la manera en la que la humanidad puede ser salvada de la maldición del maligno. Esa es la prerrogativa de Mi Padre. Nadie se atrevería a cuestionarlo (hacerle preguntas). En Su Plan Definitivo, la etapa final en la que Él traerá Su Plan de Salvación a su fin, Él intervendrá de muchas maneras.

El título de Mi Madre, “La Madre de la Salvación “, el último que le fue dado por el Padre Eterno, Dios Altísimo, no es un accidente. Ella fue enviada a advertir al mundo y prepararlo para el embate final del maligno contra la raza humana. Ella ha sido designada a esta tarea y pido que acepten esto, y que respondan a su llamada a la oración en todo momento.

La Santísima Trinidad traerá muchas Bendiciones a aquellos que respondan a esta, la última misión del Cielo – la Misión de Salvación.

Acepten con agradecimiento que este tipo de favor/privilegio le ha sido mostrado a la humanidad con amor y amabilidad de corazón.

Su Amado Jesús

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