León XIV vuelve a reducir la figura de la Madre de Dios

La Regina Coeli, la reina del cielo, la que aplasta la cabeza de la serpiente, fue rebautizada luego en el siglo XIX, mientras era custodiada por los jesuitas, con el nombre de una divinidad demoníaca, Salus, quien en cambio alimenta amorosamente a la serpiente.

Por Carlos María Jáuregui

En su discurso donde expone el plan pastoral para la diócesis de Roma, León XIV se refiere en estos términos a la Madre de Dios:

“Que os acompañe la Madre de Dios, Salus Populi Romani, que fue la primera en creer y engendró a Cristo para el mundo”.


La frase puede entenderse correctamente, pero resulta excesivamente pobre para expresar la singularidad de María dentro del misterio de la Redención.

Es verdad que María engendró según la carne al Hijo eterno de Dios y que, por medio de ella, Cristo vino al mundo. En ese sentido puede afirmarse que “engendró a Cristo para el mundo”. Pero María no es simplemente la primera creyente que recibe a Cristo y después lo entrega a los demás.

Antes que nada, María es Madre de Dios. Fue elegida de manera absolutamente singular para ser Madre del Verbo encarnado, Madre del Redentor. Su maternidad divina no es simplemente una consecuencia de haber creído, aunque su fe y su fiat pertenecen de manera esencial a su respuesta libre al designio de Dios.

Además, su misión no termina en el nacimiento de Cristo. María permanece unida a su Hijo durante toda su obra redentora, está junto a la Cruz, recibe allí una maternidad respecto de los discípulos y permanece inseparablemente vinculada, siempre de manera subordinada a Cristo, a la economía de la salvación.


Por eso llama la atención la construcción de la frase: “fue la primera en creer y engendró a Cristo para el mundo».

Colocados así ambos elementos, María puede quedar presentada principalmente como la primera creyente, modelo de quien acoge a Cristo y lo transmite después a los demás. Pero María es mucho más que eso. No es simplemente la primera de una serie de creyentes. Su lugar es único e irrepetible porque es Madre de Dios y Madre del Redentor.

La diferencia no es pequeña. Decir que María “engendró a Cristo para el mundo” describe algo que hizo; llamarla Madre de Dios y Madre del Redentor expresa quién es María dentro del designio divino de la salvación.

El problema no está, por tanto, en que la frase sea falsa. Está en que, una vez más, una realidad teológica de extraordinaria profundidad queda expresada mediante una fórmula que reduce su contenido y deja en segundo plano aquello que hace absolutamente singular a la Santísima Virgen. Esto es lo que hace León XIV.

Anexo de Ejército Remanente:

A diferencia del autor del artículo que tiene mucha razón, voy a poner la lupa en otra frase de León.

Prevost, alias León XIV dice:

“Que os acompañe la Madre de Dios, Salus Populi Romani, que fue la primera en creer y engendró a Cristo para el mundo”.

Como sabéis, Bergoglio decidió que no sería enterrado en la cripta de los Papas en el Vaticano, sino en Santa María La Mayor, en una sacristía adyacente a la capilla de la Salus Publica Populi Romani con un simbolismo esotérico y gnóstico que explicamos a continuación.


El icono Salus publica populi romani, conservado durante siglos en Santa Maria Maggiore, fue visitado por Jorge Mario Bergoglio más de cien veces desde el comienzo de su antipapado.

¿Por qué esta predilección morbosa por ese icono que Francisco siempre antepone a la estatua de la Inmaculada Concepción? ¿Te lo has preguntado?

Lo que se puede comprobar fácilmente en internet es que este icono mariano, al menos desde el siglo XIX, ha sido particularmente amado por los jesuitas . Y aquí es donde deberíamos empezar a preocuparnos.

Casi todas las fuentes informan de que el panel pintado, hasta 1240, tenía el título de Regina Coeli, Reina del Cielo, y el pueblo romano reconocía su papel de protección contra las plagas.

Sin embargo, la fecha en la que el icono cambió oficialmente su nombre a Salus Publica Populi Romani es prácticamente imposible de encontrar. Sólo Cathopedia, AQUÍ nos dice que el icono fue rebautizado con este nombre en el siglo XIX.

Lo que es objetivo es que la antigua diosa romana de la curación Salus publica populi romani era representada como una mujer alimentando (un huevo o leche) a una serpiente, en una patera.

La iconografía de la Gran Madre, la Anti-Madonna amiga de la serpiente, la primera divinidad espontáneamente sincrética del mundo, regresa pues a lo grande.

Se trata siempre de la misma diosa pagana amada por Bergoglio, la que encontramos escondida bajo los paños de la escotada María que desata los nudos, vinculada al arte mágico de atar y –no por casualidad– a los jesuitas, que la conservan en la iglesia de Sankt Augusta. Hemos tratado extensamente el tema de las Anti-Madonnas de Bergoglio en este artículo.


La Regina Coeli, la reina del cielo, la que aplasta la cabeza de la serpiente, fue rebautizada luego en el siglo XIX , mientras era custodiada por los jesuitas, con el nombre de una divinidad ctónica y demoníaca, Salus, quien en cambio alimenta amorosamente a la serpiente. La amistad y familiaridad con la serpiente es un atributo típico de la Gran Madre. Los antropólogos creen superficialmente que el mito arcaico de la Gran Madre continuó en la era cristiana con María. Pero es precisamente la enemistad con la serpiente lo que caracteriza a la Virgen, que no es en absoluto la diosa de la unión de los opuestos, del sexo y de la muerte, del ciclo de los renacimientos como lo es la Gran Madre.

En resumen, es siempre la misma vieja historia que nos alimentan los antipapas Francisco y León: Pachamama, Abuelas Occidentales, brujas de nudos, Abuelas Arañas, Madres Celestiales, diosas de la curación y la salud, siempre ligadas a la Madre Tierra, es decir, lo opuesto a la Reina del Cielo.

Tenemos pues motivos para creer que Bergoglio entonces, y ahora Bergoglio resucitado que es Prevost, rinden homenaje a una divinidad muy distinta –es más, completamente opuesta– de la que aparecerá al público.

El Español Digital

Ejército Remanente

Ningún hombre vivo puede jamás entender completamente cuán astuto es Satanás

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

14 de agosto de 2013

Mi amadísima hija, ningún hombre vivo puede jamás entender completamente cuán astuto es Satanás. En aquellos que él infesta, sepan que nunca les darán la impresión de maldad. Por el contrario, serán muy atractivos, graciosos, autoritarios y convincentes cuando ellos os revelen sus caminos pecaminosos, para que vayáis aceptando su engaño.

Aquellos, dentro de Mi Iglesia, quienes rinden homenaje al maligno y quienes servilmente siguen sus instrucciones, os desconcertarán enormemente con su santo comportamiento. Ganarán a muchos de vosotros por sus maneras, ya que os parecerá que verdaderamente me honran y a Mi amada Madre. Pero sabed que cada gesto y acto aparentemente santo disfrazará un insulto ante los altares, que están designados para honrar Mi Nombre. Debéis saber que cuando ellos honran a la bestia, presentarán lo que parecerán actos santos ante vosotros pero estarán a la inversa. Las intenciones de ellos parecerán ser muy santas y respetuosas, pero no os dejéis engañar.

Cuando honréis a Mi Madre, debéis visitar sus Santuarios y allí rendirle homenaje. Aquellos que me aman irán a ella. Ellos nunca deben aceptar que Mi Madre pueda ser mandada a la asamblea de los enemigos de Mi Iglesia.

Los otros signos que al mundo se le pedirá que acepte, los cuales parecerán honrar al Dios Trino, a Mi Madre y a todos los Santos, parecerán ser buenos. Pero siempre os serán mostrados de una manera diferente por los enemigos de Dios. Cuando lo inesperado sea presentado, sabed que esto es un gran signo de la bestia, quien engañará al mundo haciéndole creer que él y sus séquitos son santos. 

Su Jesús

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