El problema no es quién escribió este programa para la hegemonía mundial, sino ¿cómo es posible que los hombres del siglo XIX anticiparan el establecimiento del orden mundial hasta el más mínimo detalle? La lucha por la superioridad y la continua especulación en el mundo empresarial crearán una sociedad desmoralizada, egoísta y desalmada. Esta sociedadSigue leyendo «El plan dirigido contra el Espíritu»
