Novena a la Divina Misericordia -Cuarto día

Hoy tráeme a los que no creen en Mí y a los que todavía no me conocen.”

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Jesús a Santa Faustina Kowalska:


“Deseo que durante estos nueve días lleves a las almas a la fuente de Mi misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de Mi misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la casa de Mi Padre (…) Cada día pedirás a Mi Padre las gracias para estas almas por Mi amarga pasión.”

INSTRUCCIONES

La Novena consiste en rezar la Coronilla de la Divina Misericordia durante nueve días.

Debe empezarse el Viernes Santo, nueve días antes de la Fiesta de la Divina Misericordia (el segundo Domingo de Pascua)

  1. Leer la intención y la oración del día correspondiente.
  2. Rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

CUARTO DÍA

Jesús a Santa Faustina Kowalska:


“Hoy tráeme a los que no creen en Mí y a los que todavía no me conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de mi Pasión, y su futuro fervor sirvió de consuelo a mi Corazón. Sumérgelos en la inmensidad de mi Misericordia.”

ORACIÓN

Misericordiosísimo Jesús, Tú que eres la Luz del género humano, recibe en la morada de tu Corazón lleno de compasión, a las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de tu Gracia las ilumine para que también, unidas a nosotros, ensalcen tu maravillosa Misericordia; y no las dejes salir de la morada de tu Corazón desbordante de piedad.

Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de aquellos que no creen en tu Hijo, y hacia las de aquellos que todavía no te conocen, pero que están presentes en el muy compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalas a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédelas que también ellas ensalcen la generosidad de tu Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.

REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Se comienza con:
Un Padrenuestro…
un Ave María…
y el Credo.

En las cuentas grandes:

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.”

(Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona, esta parte la dice el que dirige).

En las cuentas pequeñas: (decenas)

“Por Su Dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.”

(Esta frase se dice diez veces.  Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona, la persona que dirige dice: “Por Su Dolorosa Pasión” y la(s) otra(s) persona(s) contesta(n) la parte final “…ten misericordia de nosotros y del mundo entero.”)

Al terminar las cinco décadas, se procede a decir tres veces:

“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.

JACULATORIA FINAL:

“Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío”.

Jesús, en Tí confío. (x3)

Santa Faustina Kowalska, ruega por nosotros.

 Oración adicional 6

Mis seguidores de todas partes, deben ser valientes y proclamar Mi Palabra a todos con los que estén en contacto. Rechacen el desprecio que puedan experimentar, ya que es demasiado serio ahora el ignorar Mis súplicas para conversión.

Escuchen Mi oración ahora, para darles el estímulo que necesitan:

Oración para recibir vigor y valentía a la hora de dar a conocer los Mensajes

Lléname ahora, Oh Señor, con el Don del Espíritu Santo para llevar Tu Santísima Palabra a los pecadores que debo ayudar a salvar en Tu nombre.

Ayúdame a cubrirlos, a través de mis oraciones, con Tu Preciosa Sangre, para que así ellos puedan ser atraídos a Tu Sagrado Corazón.

Dame el Don del Espíritu Santo para que así estas pobres almas puedan deleitarse en Tu Nuevo Paraíso.

Amén

Digan esta oración todos los días, después de recitar Mi Divina Misericordia y ustedes, por su lealtad a Mí, ayudarán a salvar a Mis hijos.

Jesucristo, Rey de Misericordia

Oración Final (opcional): “Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia en sí Mismos. Amén” (Diario, 950).

Concluir con la Señal de la Cruz.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Coronilla de la Divina Misericordia (español – latín)

Primer día – Segundo díaTercer día

No tengan miedo, la conversión causará un gran sentimiento de amor y paz

10 de Julio de 2011

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

Mi muy querida bienamada hija, para muchos de Mis hijos que se asustan por Mis mensajes y les parece difícil afrontarlos, les digo por favor en este momento que me escuchen: El mal está aumentando en el mundo por la mano del hombre, a través del pecado. Esto no puede continuar. Por favor, no teman, pues esto no cambiará los planes que ya han puesto en marcha el maligno grupo mundial. Ustedes, hijos Míos, deben saber lo que está sucediendo. Es importante que cada uno esté avisado de las acciones de este grupo y de sus planes siniestros, que han creado para controlarles a ustedes.

Por favor, den la bienvenida al Aviso

Mi Aviso, el Gran Acto de Misericordia, es un enorme Regalo de Amor, por tanto por favor denle la bienvenida, pues traerá muchas conversiones. La conversión será tan extensa, que causará un gran sentimiento de amor y paz, cuando este gran acontecimiento haga humildes a Mis hijos. Después, habrá fortaleza entre ellos. Cuanta más gente crea en la Verdad, más débil será el impacto del Nuevo Grupo Mundial. La oración, pero mucha oración, puede impedir muchos de los daños que ellos intentarán causar.

Por tanto, no olviden nunca rezar el Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia, porque los dos juntos ayudarán a aniquilar mucho de este inminente mal. Vayan ahora, no teman. Esperen con entusiasmo un nuevo comienzo, una nueva paz, donde el mal será desterrado para siempre.

Esta es Mi Promesa para ustedes, hijos.

Su amoroso Salvador

Jesucristo

Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a10-jul-2011/

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