Himno al Sagrado Corazón

¿Quién no devolverá amor al que nos ama? ¿Quién de los redimidos no le amará, y escogerá en ese Corazón su eterna morada?

San Buenaventura

Himno al Sagrado Corazón COR ARCAM LEGEM.

Un himno de San Buenaventura (siglo XIII) al Sagrado Corazón de Jesús:

¡Oh Corazón, arca que contiene la ley,
no de la antigua esclavitud,
sino de la gracia, del perdón,
de la misericordia!.

¡Oh Corazón, santuario inmaculado
de la nueva alianza, templo más santo
que aquel antiguo, y velo más útil
que aquel que fue rasgado!

Tu caridad ha querido herirte
con un golpe que te dejara abierto,
para que nosotros veneremos
las llagas de tu amor invisible.

Cristo sacerdote, que sufrió
dolores cruentos y místicos,
ofrendó ambos sacrificios
bajo este símbolo del amor.

¿Quién no devolverá amor al que nos ama?
¿Quién de los redimidos no le amará,
y escogerá en ese Corazón
su eterna morada?

¡Oh Jesús, que derramas la gracia
por tu Corazón!, gloria sea dada a Ti,
en unión con el Padre y el Espíritu Santo,
por los siglos sempiternos.
Amén.
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«Nuestros mártires y héroes pelearon y murieron por hacer realidad la promesa del Corazón de Jesús grabada a sangre y fuego en el Cerro de los Ángeles: “Reinaré en España”. A los que nos encontramos aquí reunidos nos mueve un fortísimo impulso interior, suscitado por el Espíritu Santo, como el que sintieron aquellos hermanos nuestros en la fe, cuando expectantes se reunían por millares en la explanada de Clermont a finales del siglo XI (1095). Cuando escucharon la convocatoria del Papa a la Cruzada le respondieron con un clamor unánime: “¡Dios lo quiere!” y tomando la espada marcharon a la lucha en defensa de la Cruz de Cristo.»

🛡️Ejército Remanente

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Escrita por Santa María de Alacoque:

«Yo, __________, me doy y consagro al Sagrado Corazon de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser toda de El y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.

Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte.

Sed, por tanto, ¡Oh Corazón de bondad! mi justificación para con Dios vuestro Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. ¡Oh Corazón de amor! yo pongo toda mi confianza en vos, pues todo lo temo de mi malicia y de mi debilidad, pero todo espero de vuestra bondad. ¡Extinguid pues en mí todo lo que os pueda desagradar o resistir! Que vuestro puro amor os imprima con tanta presteza en mi corazón que no pueda jamás olvidaros, ni estar separada de vos, a quien conjuro, por todas vuestras bondades, que mi nombre sea escrito en vos, pues yo quiero hacer construir mi gloria en vivir y morir en calidad de esclava vuestra. Amen».

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