Las Cruzadas: ¿Defensa o Ataque?

Hay tres leyendas negras contra la Iglesia Católica ¿cuáles serán? Galileo, La Inquisición, Las Cruzadas. Ya hemos tratado Galileo y la Inquisición. Hoy lo haremos con las Cruzadas. ¿Qué fueron las Cruzadas?

1.      Y las Cruzadas.  ¿Recuerdan las Cruzadas en los estudios de Historia Universal?  ¿Qué fueron las Cruzadas?


Las Cruzadas fueron una serie de campañas militares impulsadas por el papado con el objetivo específico de recuperar el territorio de Tierra Santa, que había sido invadido por los musulmanes.

Las Cruzadas se libraron durante un período de casi 200 años, entre 1095 y 1291.

Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas en cumplimiento de un solemne voto para liberar los Lugares Santos de la dominación musulmana, y a los cruzados se les concedió una indulgencia al tomar este voto

Después de pronunciar el voto solemne, cada guerrero recibía una cruz de las manos del Papa o de su legado, y desde ese momento era considerado soldado de la Iglesia.

El origen de la palabra se remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en las Cruzadas.

El Papa Urbano II oficialmente declaró la Primera Cruzada el 27 de Noviembre de 1095 con la expresa intención de defender la cristiandad.  Se proponía liberar los territorios de la cristiandad que habían sido invadidos por los musulmanes y liberar a los cristianos del Medio Oriente, que se encontraban oprimidos.

El Papa Urbano II declara la Primera Cruzada
en el Concilio de Clermont de 1095


2.    ¿Las Cruzadas fueron un acto de ataque o un acto de defensa?

El Historiador Riley-Smith de la Universidad de Cambridge, especialista en el tema de las Cruzadas,  afirma que las Cruzadas fueron un intento de los occidentales de defender los Santos Lugares y Jerusalén.


Riley-Smith escribe al respecto:  «Es difícil ahora imaginar la intensidad del amor que se sentía entonces por los Santos Lugares y Jerusalén:  la preocupación suscitada por la herejía y los asaltos físicos contra la Iglesia, el miedo de los occidentales a los invasores musulmanes”.

El temor era genuino.  Este historiador nos recuerda que los musulmanes tenían tanto poder y deseos de penetrar el occidente europeo, que habían sido capaces de llegar al centro de Francia en el siglo 8.  Y sabemos que  llegaron hasta Viena posteriormente en los siglos 16 y 17.

«Esto permite explicar –concluyó– por qué, durante cientos de años, Papas, Obispos y una mayoría de fieles consideraron que combatir en las Cruzadas era el mejor arma defensiva que tenían».

En un encuentro de expertos que tuvo lugar en Roma en el 2006, el profesor Riley-Smith explicó que la interpretación que ha desprestigiado a las Cruzadas es fruto de las obras del escocés Sir Walter Scott (1771-1832), quien representó a los cruzados como asaltantes rudos que atacaban a musulmanes más avanzados.  Otro crítico opositor fue el francés Joseph François Michaud (1767-1839), quien pintó a las Cruzadas como expresión del imperialismo europeo.

Según Riley-Smith, la idea de que la Cruzada fuera una empresa colonialista tomó más fuerza sólo hace cincuenta años.


3.    ¿Cómo está la crítica a las Cruzadas en este momento?

La censura a las Cruzadas está siempre en la mente de mucha gente, y recientemente ha habido inclusive algún film que presenta a las Cruzadas con un sesgo de crítica no objetiva e históricamente inexacta.

Con motivo de este film, el historiador Thomas Woods presenta unos puntos de vista sobre las Cruzadas que son importantes, para clarificar si fueron operaciones de ataque o de defensa.

El subtítulo de esta lección es ése:  Cruzadas ¿Defensa o Ataque?  Porque es de suma importancia definir este punto, precisamente porque atacan a la Iglesia sosteniendo que fueron operaciones de ataque.

Puntualiza en su análisis que en ningún momento los cruzados llegaron a ningún sitio cercano a Arabia, el corazón del Islam.  Pero, gracias a la crítica interesada, mucha gente piensa que las Cruzadas fueron un intento de invasión de los Cristianos al mundo musulmán, para tratar de convertir a sus habitantes.

Tan incierta es esta crítica a las Cruzadas, que durante los años posteriores a la Primera Cruzada, la cual tuvo como resultado la ocupación de Jerusalén por parte de los Cristianos, la mayoría de la población siguió siendo musulmana.

Mapa de las Cruzadas
Mapa de las Cruzadas

Así que el pensar que los Cristianos invadieron a los Musulmanes para forzarlos a convertirse es una idea absurda. 

Thomas Woods, escritor

Thomas Woods hace otra afirmación sumamente interesante. El sostiene que si en el siglo 18 se le hubiera preguntado a algún musulmán sobre las Cruzadas, éste no hubiera tenido idea de lo que se le estaba preguntando.  Para los Musulmanes, las Cruzadas fueron algo de tan poca importancia que ni siquiera las tomaron mucho en cuenta.

Pero en nuestros días los Musulmanes de esta época han tomado conciencia de las Cruzadas, debido a las críticas que los occidentales han hecho a las mismas.  ¡Vaya auto-gol!

Estas precisiones no tienen como finalidad ocultar aspectos despreciables e inexcusables de las Cruzadas.  En general, fueron iniciativas poco exitosas y en ellas hubo errores y muchas atrocidades de parte de todos, como suele suceder en cualquier guerra.


4.    ¿Cuáles eran los escenarios para el momento de inicio de las Cruzadas?

Para finales del siglo 11, las fuerzas islámicas habían conquistado dos terceras partes del mundo cristiano, e inclusive la Península Ibérica en el extremo oeste de Europa.

Conquistas del Islam siglo 11

En 1095, sin contar con el apoyo de ningún gobernante civil, el Papa Urbano II, hizo un llamado a los Cristianos de occidente para asistir a sus hermanos de oriente.

Hemos visto en lecciones anteriores que durante dos milenios, la influencia de la Iglesia en nuestra civilización ha sido determinante y ha estado relacionada con proyectos de paz:  las universidades, las ciencias, los derechos humanos, el derecho internacional, las leyes económicas, el ejercicio de la caridad, el arte y la arquitectura, etc.

La Cruzada es impulsada por la Iglesia

Sin embargo, la Iglesia también estimuló a los españoles a expulsar a sus invasores Islámicos que habían conquistado su territorio por la fuerza a partir del siglo 8 y que estuvieron ocupando España por un período de 700 años.  (La reconquista de España comenzó a comienzos de siglo 11 y concluyó definitivamente con los Reyes Católicos, Fernando e Isabel en 1492, el mismo año del descubrimiento de América).

Los Musulmanes invasores de la Península Ibérica no pudieron seguir penetrando Europa Occidental, más hacia el norte en la actual Francia, porque fueron detenidos en Tours, al sur de París, por Carlos Martel y sus guerreros francos en la Batalla de Poitiers-Tours, en 732.

Batalla de Poitieres – año 732

En el caso de las Cruzadas, la postura de la Iglesia fue prestar ayuda a los Cristianos de oriente que estaban sometidos a una ocupación similar.  De eso exactamente se trataron las Cruzadas:  de defenderse ante los invasores.


5.    ¿Cómo, entonces, comenzaron las Cruzadas?

Parecería –si se mira superficialmente- que el comienzo de estos enfrentamientos haya sido entre 1096 a 1099, cuando tuvo lugar la Primera Cruzada, por un período de 3 años, en respuesta al llamado del Papa Urbano II en 1095.

Pero bien analizado el problema, el comienzo sucedió mucho antes, siglos antes, el siglo de la muerte de Mahoma en 632.  Durante ese lapso de 100 años, los Musulmanes expandieron su religión a la fuerza, por toda Arabia, dentro del Oriente Medio, que incluía a Irán, Irak, Líbano, Palestina y Siria, además de Egipto, el norte de África y, como hemos visto, también atravesaron el Estrecho de Gibraltar para ocupar la Península Ibérica en territorio europeo.

Ya entre el 632 y el 750 la ocupación musulmana era así:


Mapa expansión del Califato año 750

Para el siglo 11 los musulmanes habían conquistado gran parte del Asia Menor.  Cuando conquistaron Palestina llevaron a cabo atrocidades contra los Cristianos, destruyendo iglesias y asesinando a los fieles.

Los Musulmanes
Guerreros musulmanes

Y ya para fines del siglo 11 la inestabilidad en Tierra Santa era tal, que las peregrinaciones a Jerusalén y a los Santos lugares eran expediciones que comportaban grandes riesgos.

La finalidad de la Primera Cruzada, entonces, fue prestar ayuda a los Cristianos de oriente y liberar del poder de los Musulmanes a Tierra Santa. Recordemos que Tierra Santa era antes totalmente cristiana.

De hecho el Papa Urbano II le planteó dos metas a los cruzados, metas que continuaron vigente por varios siglos:

1ª.     Rescatar a los cristianos del este, que se encontraban esclavizados, prisioneros de los musulmanes y recibiendo innumerables torturas.

2ª.     La liberación de Jerusalén y otros sitios que habían sido hechos santos por la vida de Cristo.

Rotonda de la capilla del Santo Sepulcro
Rotonda de la Capilla del Santo Sepulcro


6.    ¿Y estos territorios no eran musulmanes?

¡De ninguna manera!  Pero hay la tendencia a olvidar que estos territorios eran centros importantísimos del Cristianismo cuando fueron invadidos por los Musulmanes.

Cuando hoy se piensa en Siria y Egipto, se olvida que en el siglo 7 eran centros cristianos.

La ciudad de Antioquía, en Siria, al sur de la actual Turquía, fue un centro vital del Cristianismo.  Fue allí donde los seguidores de Jesús  fueron llamados cristianos por primera vez (Hech 11, 26).  Tan importante era esta ciudad que, al expandirse el cristianismo, Antioquía fue una de las sedes de los cuatro patriarcados originales (diócesis metropolitanas de más relevancia).  Las otras tres fueron Constantinopla, Alejandría y Roma, siendo esta última la única ubicada al oeste, pues las otras tres eran todas ciudades orientales.

El muro de Antioquía
Ruinas de Antioquía – dibujo de 1838
San Ignacio de Antioquía

¡Quién no recuerda a San Ignacio de Antioquía, Obispo de esa ciudad siria, uno de los más renombrados Padres de la Iglesia!  Ejerció su episcopado en el siglo 1 y fue ordenado Obispo de manos de San Pedro y San Pablo.  Sus escritos sobre la Eucaristía son de gran relevancia, incluso para los conversos de nuestros días.  «…para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo» (Ad Rom. 4, 1), escribió camino a su martirio antes de ser lanzado a las fieras en Roma a comienzos del siglo 2.

También se olvida que la ciudad de Alejandría en Egipto fue otro centro cristiano importante, por cierto cuna del monaquismo oriental.


7.    ¿Cuál es la verdad sobre las Cruzadas? 

Thomas Madden historiador y escritor

Para derribar los mitos sobre las Cruzadas y mostrar la verdad sobre ellas, nos basaremos las reflexiones de dos historiadores actuales:  Thomas Madden de la Universidad de San Luis (USA) y autor del libro Breve Historia de las Cruzadas  y del Dr. Paul F. Crawford de la Universidad de Pennsylvania (USA).

Mito número 1:
Las Cruzadas eran guerras de agresión contra un mundo musulmán pacífico que no las había provocado.

Esta afirmación es completamente errónea. Desde los tiempos de Mahoma, los musulmanes habían intentado conquistar el mundo cristiano. Y habían obtenido éxitos notables.

Mapa de expansión de los musulmanes
Mapa del Califato Omeya (661 a 1031)

Tras varios siglos de continuas conquistas, los ejércitos musulmanes dominaban todo el norte de África, Oriente Medio, Asia Menor y prácticamente toda la Península Ibérica.

En otras palabras, a finales del siglo 11, las fuerzas islámicas habían conquistado dos terceras partes del mundo cristiano;  Palestina, la tierra de Jesucristo;  Egipto, donde nace el cristianismo monástico; Asia Menor, donde San Pablo había plantado las semillas de las primeras comunidades cristianas.

Expansión islámica hasta nuestros días
Expansión islámica desde año 630
hasta nuestros días

Las agresiones provenían, por tanto, de la parte musulmana.  Lo que quedaba del mundo cristiano no tenía más remedio que defenderse, para no sucumbir totalmente a la conquista islámica, que pretendía también adueñarse de Europa.

Roberto II de Normandía lucha contra
los musulmanes en el sitio de Antioquía

Mito número 2:
Los cruzados aparentaban tener intenciones piadosas y lo que les interesaba era conquistar tierras y obtener riquezas.

La mejor muestra de que la conquista no era la finalidad de las Cruzadas es que, tras los éxitos espectaculares de la Primera Cruzada, con la conquista de Jerusalén y de gran parte de Palestina, prácticamente todos los cruzados volvieron a casa.  Sólo una mínima parte se quedó para consolidar y gobernar los nuevos territorios.

Por más que los cruzados hubieran podido soñar con grandes riquezas en las opulentas ciudades orientales, lo que se sabe es que casi ninguno logró siquiera recuperar los gastos.

Pero es de hacer notar que no eran el dinero y la tierra el motivo para lanzarse a la aventura de una cruzada.  De veras pensaban que iban a expiar los pecados y ganarse la salvación mediante las buenas obras en una tierra lejana.

Afrontaban gastos y fatigas porque creían que, yendo a socorrer a sus hermanos cristianos en Oriente, estaban acumulando tesoros para el Cielo.

Lejos de ser una empresa materialista, la cruzada era impráctica en términos mundanos, pero considerada valiosa para el alma.

Por cierto, el nombre de cruzada es posterior al momento en que estaban teniendo lugar, ya que los cruzados medioevales se consideraban y se llamaban peregrinos. Peregrinos que realizaban actos de justicia en su viaje hacia el Santo Sepulcro.

Esto se ve claramente en el hecho de que la indulgencia que recibían como cruzados, estaba relacionada canónicamente con la indulgencia de peregrinación.

Paul Crawford, historiador

Sobre las verdaderas motivaciones de los cruzados, el historiador Paul Crawford indica que «la evidencia sugiere fuertemente que la mayoría de los cruzados estaban motivados por el deseo de agradar a Dios, expiar sus pecados y poner sus vidas al servicio del ‘prójimo’, entendido en el sentido cristiano».  Esto puede resultar difícil de creer actualmente, por parecer una justificación idealista de las Cruzadas, pero eso era lo que movía a estos hombres a arriesgar sus vidas en tales peregrinaciones guerreras.

Mito número 3:
Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en 1099, masacraron a todos los hombres, mujeres y niños de la ciudad.

Ciertamente es verdad que muchas personas en Jerusalén encontraron la muerte después que los cruzados conquistaran la ciudad. Pero con relación a esto se debe considerar lo que significaba en ese momento de la historia que una ciudad fuera sitiada.

El principio moral aceptado en todas las civilizaciones europeas o asiáticas de esa época era que una ciudad que se había resistido a la captura y había sido tomada por la fuerza, pertenecía a los vencedores. Y esto incluía no sólo los edificios y los bienes, sino también los habitantes.  Por esta razón, cada ciudad o fortaleza tenía que sopesar cuidadosamente si podía permitirse resistir a los sitiadores.  Si no, era más sabio negociar los términos de la rendición.

En el caso de Jerusalén, los invasores intentaron defenderla hasta el último momento.  Y cuando la ciudad cayó, fue saqueada.  Se dio muerte a muchos habitantes pero otros muchos fueron rescatados o liberados.

Jerusalén año 1099

Hay que observar que en las ciudades musulmanas que se rindieron a los cruzados, la gente no fue atacada.  Se incautaban sus propiedades y se les dejaba libres de profesar sus creencias religiosas.

Cruzados y musulmanes

Sin embargo, hay que saber que las Cruzadas –de hecho- fueron guerras.  Como todo acto de guerra, la violencia fue brutal, además de haber ocurrido percances, errores y crímenes.

Mito número 4:
Las cruzadas eran una forma de colonialismo medieval revestido de apariencia religiosa.

La finalidad última de las Cruzadas era defender los santos lugares en Palestina, especialmente Jerusalén, y proporcionar un ambiente seguro para los peregrinos cristianos que visitaban aquellos lugares.  Sólo eso.

Jerusalén en manos de los cruzados

Los llamados “Estados Cruzados”, los cuales fueron fundados tras la primera cruzada, no eran nuevos asentamientos de católicos en un mundo musulmán, en forma de colonias. La presencia católica en los Estados Cruzados era siempre muy reducida, en general inferior al 10% de la población.

Mito número 5:
Las cruzadas se hicieron también contra los judíos.

Ningún Papa ha lanzado jamás una cruzada contra los judíos.

Sin embargo, entre los errores y percances de las Cruzadas está una persecución brutal a judíos en Renania (zona alemana del río Rin), hecha por una banda dispersa de la Primera Cruzada, que consideraban a los judíos como enemigos de Cristo y, por tanto, objetivos legítimos de la guerra, igual que los musulmanes.

La Iglesia condenó fuertemente estos asesinatos, que no formaban parte de las metas de las cruzadas.

Lamentablemente estos ataques a los judíos de Renania continuaron en la Segunda Cruzada, a pesar de los esfuerzos y las advertencias de uno de sus líderes, el monje cisterciense San Bernardo.  Al no ser escuchado, San Bernardo tuvo que apersonarse él mismo para hacer cesar las masacres, deteniendo al monje cisterciense que las causaba y devolviéndolo a su monasterio.

San Bernardo predicando la Cruzada- año 1146

El Papa Urbano II y los Papas sucesivos condenaron enérgicamente estos ataques contra los judíos.  Los obispos locales y los otros eclesiásticos y laicos trataron de defender a los judíos aunque con poco éxito.

Pero hay que insistir que estas desviaciones del movimiento no eran el objetivo de las cruzadas, sino que fueron parte de los errores y percances de la Cruzadas.

Mito número 6:
Los cruzados le enseñaron a los musulmanes a odiar y atacar a cristianos.

Aclara Paul Crawford, que nada está más alejado de la verdad.  El historiador señala que «hasta hace muy poco, los musulmanes recordaban las cruzadas como una instancia en la que habían derrotado un insignificante ataque occidental cristiano».

Precisa el Dr. Crawford:  «no fueron las cruzadas las que le enseñaron al Islam a atacar y odiar a los cristianos … fue Occidente quien enseñó al Islam a odiar las Cruzadas.  La ironía es grande».  ¡Un verdadero auto-gol!

La primera historia musulmana sobre las cruzadas no apareció sino hasta 1899.  Por ese entonces, el mundo musulmán estaba redescubriendo las Cruzadas.  El problema es que  «lo hacía con un giro aprendido de los occidentales».

La ironía es más grande -y el auto-gol más grave aún- cuando se puede inferir que esta visión que los Musulmanes aprendieron de Occidente, fue lo que originó la postura de Osama Bin Laden y la formación Al Qaeda.

Y es así como algunos musulmanes han llegado a tener una perspectiva verdaderamente extraña y muy tergiversada de las Cruzadas.  Tanto, que Bin Laden llegó a considerar a todos los judíos como cruzados (¿?) y a las Cruzadas como una estrategia permanente de parte de occidente contra el Islam.  ¡Insólito!

Mito número 7
La finalidad de la Cuarta Cruzada era saquear la ciudad de Constantinopla, de mayoría Ortodoxa.

La invasión de Constantinopla en 1204 no fue parte de las metas de la Cuarta Cruzada.  Pero el hecho fue que los cruzados invadieron y saquearon esta ciudad.

¡Y ésta sí fue una desviación muy grave y de consecuencias que aún perduran!

Los cruzados, camino a Tierra Santa, se desviaron con la finalidad de apoyar a un pretendiente al gobierno de ese imperio, a cambio de  que éste le diera apoyo económico para la cruzada.  Los cruzados cumplieron, pero el emperador pretendiente no pudo cumplir.  Entonces los cruzados atacaron y saquearon la ciudad cristiana más importante del mundo.

Papa Inocente III

A pesar de haber sido condenados por el Papa Inocente III en su momento, las heridas entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa, causadas por este brutal ataque, han continuado hasta el presente.

Aparte de la horrible motivación y del irreparable desastre causado, fue un error estratégico de guerra incomprensible:  destruyeron la ciudad que servía como muralla de protección a Europa de las invasiones musulmanas.

Constantinopla era un bastión de la cristiandad que defendía a Europa del avance de las fuerzas musulmanas.  Esta Cruzada causó un daño fatal a este bastión oriental.  Los Turcos Otomanes terminaron conquistándola para siempre en 1453.

Mapa del Imperio Otomano

Juan Pablo II, 800 años después de la Cuarta Cruzada, expresó su tristeza por esos eventos.  “Es trágico que los asaltantes, quienes partieron para asegurar el libre acceso de los cristianos a Tierra Santa, se voltearon contra sus hermanos en la fe.  El hecho de que eran cristianos latinos, causa gran pesar a los católicos” (JPII 2001).  “Cómo no podemos compartir a ocho siglos de distancia, el dolor y el disgusto” (JPII 2004).

Juan Pablo II junto al Patriarca Bartolomé I

Por fin en Abril de 2004, en el aniversario 800 de la captura de Constantinopla, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, aceptó formalmente las disculpas del Papa:  “El espíritu de reconciliación es más fuerte que el odio … Es un hecho que aquí se cometió un crimen hace 800 años … El espíritu de reconciliación de la resurrección nos impulsa a la reconciliación de nuestras iglesias”.


8.    ¿Y los musulmanes llegaron a invadir el continente europeo?

ESPAÑA:

En el año 711 los musulmanes cruzaron el Estrecho de Gibraltar y capturaron la Península Ibérica.

La reconquista de España duró 7 siglos y culminó cuando los Reyes Católicos retomaron Granada en enero de 1492.

La rendición de Granada

FRANCIA:

Veinte años más tarde invadieron Francia y la podrían haber conquistado si no hubiesen sido vencidos por Carlos Martel en el año 732 en la Batalla de Poitiers, al sur de París.

La Batalla de Poitiers

EUROPA ORIENTAL:

En el siglo 16 conquistaron la zona de Belgrado (actual Serbia), Hungría, Transilvania (parte de Rumania), y Moldavia (entre Bulgaria y Ucrania).

AUSTRIA:

Y llegaron hasta Viena en 1529, la sitiaron, pero el ataque fue rechazado.  Si este sitio hubiera tenido éxito, Alemania era el siguiente objetivo.

Viena sitiada en 1529

Intentaron sin éxito un nuevo ataque a Viena  en 1532.

Aún así, se produjo un segundo sitio en Viena en 1683.  Fuerzas cristianas trataban inútilmente de resistir.  Un Sacerdote Capuchino, el Venerable Marco da Aviano, enviado por el Papa al Emperador, aconsejó que todas las insignias imperiales llevaran la imagen de la Madre de Dios.  (Por cierto  desde entonces las banderas militares austríacas mantendrían la efigie de la Virgen a lo largo de dos siglos y medio, hasta que Hitler las hizo retirar).

Bandera militar austríaca del siglo XIX
(por un lado tenía el escudo de Austria
y por el otro la imagen de la Virgen)

Y ante este nuevo sitio de Viena, tuvo lugar el milagroso triunfo cristiano.  Al amanecer del 12 de septiembre de 1683, el venerable Marcos de Aviano, tras haber celebrado Misa, en la que sirvió de monaguillo el propio rey, bendice al ejército cerca de Viena:  65.000 cristianos se enfrentan en una batalla campal contra 200.000 otomanos.

La batalla de Viena, año 1683

La batalla dura todo el día y terminó con la victoria del ejército cristiano:  éste sufre solamente 2.000 pérdidas contra las más de 20.000 del adversario.  El ejército otomano se da a la fuga en desorden, abandonando todo el botín y la artillería.

Por este triunfo milagroso el Papa Inocencio XI, instaura la Fiesta del Santísimo Nombre de María el 12 de septiembre.

LA BATALLA DE LEPANTO:

La Batalla de Lepanto por Paolo Verones

Parecía como si el Islam pudiera lograr su objetivo de conquistar al mundo cristiano en su totalidad.

Los musulmanes ya habían arrasado con la cristiandad en el norte de África, en el medio oriente y otras regiones.

España y Portugal se habían librado después de casi 8 siglos de lucha. Pero la amenaza se cernía una vez más sobre toda Europa.  Los turcos se preparaban para dominarla y acabar con el Cristianismo.

El Papa San Pío V trató de unificar a los cristianos para defender el continente.  Por fin se ratificó la alianza en mayo del 1571. La responsabilidad de defender el cristianismo cayó principalmente en Felipe II, rey de España, los venecianos y genoveses.

Don Juan de Austria

Se declaró al Papa como jefe de la liga, Marco Antonio Colonna como general de los galeones y Don Juan de Austria, generalísimo.  El ejército contaba con 20,000 buenos soldados, además de marineros. La flota tenía 101 galeones y otros barcos más pequeños.

El Papa envió su bendición apostólica y predijo la victoria.  Ordenó además que sacaran a cualquier soldado cuyo comportamiento pudiese ofender al Señor.

San Pío V, miembro de la Orden de Santo Domingo, y consciente del poder de la devoción al Rosario, pidió a toda la Cristiandad que lo rezara y que hiciera ayuno, suplicándole a la Santísima Virgen su auxilio ante aquel peligro.

Poco antes del amanecer del 7 de Octubre la Liga Cristiana encontró a la flota turca anclada en el puerto de Lepanto.

Fresco de la Batalla de Lepanto en el Vaticano

Los turcos poseían la flota más poderosa del mundo, contaban con 300 galeras, además tenían miles de cristianos esclavos de remeros.

Los cristianos estaban en gran desventaja siendo su flota mucho más pequeña, pero poseían un arma insuperable: el Santo Rosario.  En la bandera de la nave capitana de la escuadra cristiana ondeaban la Santa Cruz y el Santo Rosario.

Batalla de Lepanto – óleo sobre tabla veneciano,
de finales del siglo XVI

Al comienzo de la batalla, el viento y las condiciones favorecían al ejército turco.  Mientras tanto, miles de cristianos en todo el mundo dirigían su plegaria a la Santísima Virgen con el rosario en mano, para que ayudara a los cristianos en aquella batalla decisiva.

Don Juan dio la señal de batalla enarbolando la bandera enviada por el Papa con la imagen de Cristo crucificado y de la Virgen, y se santiguó. Los generales cristianos animaron a sus soldados y dieron la señal para rezar.  Los soldados cayeron de rodillas ante el crucifijo y continuaron en esa postura de oración ferviente hasta que las flotas se aproximaron.

Estandarte enviado por el Papa

Los turcos se lanzaron sobre los cristianos con gran rapidez, pues el viento les era muy favorable.  Pero el viento que era muy fuerte, se calmó y comenzó a soplar en dirección favorable a los cristianos.  El humo y el fuego de la artillería se iba sobre el enemigo, casi cegándolos y al fin agotándolos.

En el fragor de la batalla de Lepanto
En el fragor de la batalla

La batalla duró desde alrededor de las 6 de la mañana hasta la noche, cuando la oscuridad y aguas picadas obligaron a los cristianos a buscar refugio.

El Papa Pío V, desde el Vaticano, no cesó de pedirle a Dios, con manos elevadas como Moisés.  El Papa estaba conversando con algunos Cardenales, pero de repente los dejó, se quedó algún tiempo con sus ojos fijos en el cielo y,cerrando el marco de la ventana, dijo:  «No es hora de hablar más, sino de dar gracias a Dios por la victoria que ha concedido a las armas cristianas».

Papa San Pío V y la Batalla de Lepanto
La Virgen le anuncia la victoria al Papa Pío V

Este hecho fue cuidadosamente autenticado e inscrito en aquel momento y, después, en el proceso de canonización de Pío V.

Las autoridades pudieron comparar el preciso momento de las palabras del Papa Pio V con los registros de la batalla y encontraron que concordaban de forma precisa.

Pero la mayor razón de reconocer el milagro de la victoria naval es por los testimonios de los prisioneros capturados en la batalla.  Ellos testificaron con una convicción incuestionable de que habían visto a Jesucristo, San Pedro, San Pablo y a una gran multitud de Ángeles, espadas en manos, luchando contra los turcos, cegándolos con humo.

Los cristianos lograron una milagrosa victoria que cambió el curso de la historia.  Con este triunfo se reforzó intensamente la devoción al Santo Rosario.

En gratitud perpetua a Dios por la victoria, el Papa Pío V instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias, después conocida como la Fiesta del Rosario, por decisión del Papa San Pío X.

La Virgen sobre la Batalla de Lepanto

Cuando San Pío X fijó la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de Octubre afirmó:  «Dénme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo».

APENDICE
¿Por qué Austria no cayó
en manos del Comunismo?

Austria está rodeada de países que fueron invadidos por las tropas soviéticas y añadidos al Bloque Comunista, los cuales estuvieron separados del resto de Europa por lo que se llamó la cortina de hierro.

Austria rodeada de comunismo
Mapa de Europa

Desde el punto de vista humano es incomprensible la liberación de Austria de las garras del poder soviético en 1955, precisamente un 13 de Mayo.

Las tropas Soviéticas se retiraron sin explicación.  Se había formado una cruzada de reparación del Santo Rosario implorando la intercesión de la Virgen de Fátima, que se difundió entre la población.

Santuario Mariazell en Austria

El Padre Capuchino Petrus Pavlicek, hizo una peregrinación a Mariazell, el principal santuario mariano de Austria, para pedir a la Virgen consejo en medio de la oscuridad que abarcaba a su patria.

El 2 de Febrero de 1946, Fiesta de la Presentación en el Templo, conocida como la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria (Virgen de la Luz), oraba ardientemente ante la imagen milagrosa cuando recibió una voz interior que le pidió: “Haz lo que te digo y tendrán paz”.

Padre Petrus Pavlicek

El Padre Pavlicek fue inspirado a implementar lo que la Virgen había pedido en Fátima.  Fundó la Cruzada de Reparación del Santo Rosario en 1947.  En esta cruzada los austríacos se unieron para honrar a la Virgen con un rosario perpetuo, implorando por la conversión de los pecadores, paz mundial y libertad para Austria.

La Cruzada incluía confesión, bendición de los enfermos, el Santo Rosario y se concluía con la Santa Misa. El padre llamaba estas devociones “asaltos de oración” y podían tomar hasta cinco días.  “La paz es un regalo de Dios y no de los políticos”, le decía a sus compatriotas, y “los regalos de Dios se obtienen con la oración que asalta al cielo como los soldados asaltan un fuerte- con confianza y determinación”.

Ntra Sra de Fátima en Austria

Se hacían  procesiones de la Cruzada con la estatua de la Virgen de Fátima el 13 de cada mes, y luego se escogió el 12 de Septiembre, la fiesta del Nombre de María para una procesión anual.  (Recordemos que el Papa Inocente XI había establecido esta fiesta en 1683 para conmemorar la victoria de los cristianos que defendían a Viena de la invasión musulmana. La situación de los cristianos parecía imposible pero vencieron por la intercesión de la Virgen y el rezo del Santo Rosario).  Ahora le pedían a la Virgen que los liberara del Comunismo.

El Primer Ministro de Austria, Leopold Figl, dijo al Padre Pavlicek: “Aunque fuésemos solo nosotros dos, yo iría. ¡Mi país lo exige!” En efecto se hizo presente, rosario y vela en mano, en cada ocasión solemne, acompañado de sus ministros.   El Primer Ministro que luego lo sucedió también asistía a las grandes procesiones.

La Cruzada continuó expandiéndose por toda Austria, desbordándose hacia Alemania y Suiza.  Para el año 1955, más de medio millón de austríacos (aprox. 10% de la población de aquel tiempo) se habían comprometido a rezarle diariamente a la Virgen de Fátima, pidiéndole por la conversión de los pecadores, paz en el mundo y libertad para Austria. Un número aún mayor participaba en las procesiones marianas y en los “asaltos de oración”.

Procesión con la virgen de Fátima
Procesión de la Virgen del Rosario de Fátima

Ante la gran sorpresa de todo el mundo, los soviéticos anunciaron en abril que sacarían sus tropas de Austria en el plazo de tres meses.  El 15 de mayo, las fuerzas aliadas que ocupaban Austria firmaron un tratado garantizando su independencia.  El 26 de octubre de 1955 partió el último soldado ruso del suelo austríaco.

En Viena las multitudes marcharon en procesión con rosarios y antorchas, agradeciéndole a la Virgen de Fátima la liberación del comunismo.  El Primer Ministro declaró: “Hoy, nosotros, que tenemos el corazón lleno de fe, aclamamos al Cielo con gozosa oración:  somos libres.  Oh María, te damos gracias”.

Procesión en Austria 1955

Buena Nueva

Gracias, Señor, por poder conocer la verdad acerca de las Cruzadas.

¡Qué misterio
que unas guerras de defensa legítima
 de los sitios por donde tú viviste como Hombre y de sus habitantes
hayan terminado en tantos problemas!

¿Será que el empuje espiritual y la entrega a Ti de los primeros cruzados fue abandonado después de la Primera Cruzada?
¿Por qué ésta sí tuvo los resultados esperados
y las demás no?

Ponemos estos interrogantes en tus manos,
y nos unimos al perdón pedido
por el Papa Juan Pablo II
sobre los abusos y errores de las Cruzadas.

Gracias, Señor, porque nos muestras
con la Batalla de Lepanto
el poder de la oración,
especialmente el poder del Rosario
y la intervención de tu Santísima Madre.

Que no olvidemos que Tú eres
el Señor de la Historia,
que Tú conduces a la humanidad hacia su meta,
que es la salvación de los seres humanos
y para eso requieres nuestra conversión.

Que recordemos también que
para nuestra salvación eterna
y para ver tu acción en  cuestiones temporales,
Tú requieres nuestro aporte.
Y nuestro aporte primero es confiar
en tu acción en y por nosotros,
y luego actuar,
pero siempre dejándonos guiar por Ti.
Amén.

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