Una historia que no deberíamos olvidar

Si repasamos la historia, si nos asomamos a los viejos reportajes fotográficos, nos encontraremos con un importante número de imágenes, de conjuntos escultóricos, muchos de gran valor artístico, que ya no salen a las calles y que la mayoría de nosotros no hemos llegado a conocer. ¿Dónde están esos “pasos”?

Por Eugenio Fernández Barallobre

“La Sagrada Cena” (Pasión por Madrid)

Se ha levantado el telón de una nueva Semana Santa y con ella, las calles de España, volverán a llenarse de cofrades con hábitos penitenciales y de hermosas españolas luciendo, con garbo y elegancia, la tradicional Mantilla de encaje y alta peineta.

De nuevo, los “pasos” que representan el drama de la Pasión de Nuestro Señor, saldrán a recorrer las plazas y calles de España, teniendo como fondo el ronco redoblar de los tambores y el agudo sonido de las cornetas y clarines.

La Semana Mayor, con sus distintas formas de manifestarse, algunas de ellas convertidas en postales en sepia del pasado, constituye una parte intrínseca del alma de España y, por ello, nuestro deber, como parte importante de nuestro sustrato cultural e idiosincrasia, es preservarla para que la hereden las generaciones venideras.

La Semana Santa, nuestra Semana Mayor, es la manifestación popular del hondo sentir religioso que informa al pueblo español y que se pone de manifiesto desde el Domingo de Ramos al de Resurrección, brillando ya la primera luna llena de primavera.

Desde el jubiloso recibimiento de Cristo en la jornada de Ramos hasta la alegría desbordante de la Resurrección, que nos enseña que la muerte no es el final, las calles acogen, silentes y recogidas, los diferentes momentos de la Pasión del Salvador.

Pasos como “la Cena”, “el Prendimiento”, “la Oración en el Huerto”, “la Flagelación”, “el Camino del Calvario”, “el encuentro con la mujer Verónica”, “San Juan Evangelista” por citar tan solo algunos de los que salen a nuestras calles en esta Semana, se mezclan con “Nazarenos”, “Ecce Homos”, “Crucificados”, “Urnas” y con las imágenes de muchas advocaciones Marianas para mostrar al mundo la forma en la que España entiende la Pasión de Nuestro Señor.

Durante estos días, serán muchos los españoles que, con devoción y recogimiento, salgan a las calles para, de una forma u otra, vivir esta celebración religiosa de hondo calado popular. Unos lo harán como cofrades, con sus rostros ocultos tras los antifaces penitenciales o vistiendo con orgullo y elegancia la tradicional Mantilla Española; otros, cargarán sobre sus hombros, como una penitencia, esas representaciones de la Pasión y Muerte del Señor y otros, simplemente se asomarán a calles y plazas para ver, con respeto, el paso lento de cualquier cortejo procesional. Todos, unos y otros, se acercarán a una realidad que tuvo lugar hace más de dos mil años y que ha marcado el devenir de la historia de la humanidad.

“La Segunda Caída” (Pasión por Madrid)

Sin embargo, si repasamos la historia, si nos asomamos a los reportajes fotográficos aparecidos en viejas publicaciones, tanto diarias como semanales, nos encontraremos con un importante número de imágenes, de conjuntos escultóricos, muchos de ellos de gran valor artístico, que ya no salen a las calles y que la mayoría de nosotros no hemos llegado a conocer.

¿Dónde están esos “pasos” que otrora recorrían nuestras ciudades durante la Semana Mayor? Puede que algunos de ellos permanezcan en el interior de los templos para evitar su deterioro provocado por las sucesivas salidas procesionales, sin embargo, otros, simplemente han sido destruidos de forma intencionada y consciente.

Siempre me produjo cierta perplejidad escuchar al locutor de turno, tanto en cadenas radiofónicas como televisivas, encargado de retransmitir alguna de las procesiones más señeras de nuestra Semana Santa, señalar que tal o cual imagen, participante en el desfile procesional, es una copia, ya que el original había ardido en 1931 o en 1936. En otros casos, refieren que tal o cual templo, donde se daba culto a la imagen en cuestión, ardió, destruyéndose la obra.

La forma sesgada de expresarlo puede dar a entender que el “paso” o el templo, al que está haciendo referencia, se quemó de forma fortuita o, simplemente, ardió por una suerte de combustión espontánea; evitando así, por medio de este subterfugio eufemístico, referir que realmente fue quemado, con premeditación y alevosía, por las desenfrenadas hordas de la izquierda y la ultraizquierda -las hordas rojas-, en aquel vergonzoso mayo de 1931 o al poco de comenzar la guerra civil, en que elementos de estas ideologías perversas decidieron, porque les dio la gana, que el arte, las tradiciones y el sentir del pueblo carecían del mínimo valor, más allá de formar parte de una pira para quemar en holocausto a su sectarismo y perversión, contando con la total inacción del gobierno republicano, sí, de esa II República tan loada y añorada por toda esta caterva que nos gobierna.

Uno de los casos más palmarios fue la destrucción en Málaga del Cristo de la Buena Muerte, de Pedro de Mena (1660), en mayo de 1931, por las salvajes hordas comunistas de las que son herederos directos los sociatas, comunistoides y pijoprogres que tenemos en el gobierno.

Sin embargo, hay muchos más casos repartidos a lo largo y ancho de la geografía patria, siendo uno de los menos conocidos el de Madrid que vio como una buena parte de su patrimonio histórico procesional se convertía en cenizas por obra y gracia de la perversa maldad izquierdosa.

“La Flagelación” (Pasión por Madrid)

En el Madrid de antes de 1931, en la tarde del Viernes Santo, salía a las calles la procesión del Santo Entierro, uno de los desfiles procesionales de más raigambre y solera de cuantos se celebraban en la Capital de España.

Hasta tal punto era relevante esta procesión que el artículo 107º del Reglamento del Cuerpo de Seguridad, publicado en 1908, lo refiere al hablar de la Sección Especial, señalando que: “Esta fuerza dará los piquetes en las procesiones del Viernes Santo, Dos de mayo y Corpus Cristi, y asistirá a todos aquellos actos, que por su solemnidad y por las personas de distinción y posición elevada que a ellos concurren, requiere la intervención de un personal selecto y acostumbrado a este trato especial», lo que deja bien a las claras que se trataba de uno de los actos anuales más importantes de cuantos se celebraban en aquel Madrid del primer tercio del siglo XX.

El “Encuentro de la Verónica” (Pasión por Madrid)

Pues bien, este desfile procesional, que salía la tarde del Viernes Santo de la iglesia de San Ginés, tuvo su origen en 1805, cuando el Consejo del Rey decidió que todas las procesiones que recorrían las calles a lo largo de la totalidad de los días de la Semana Mayor se refundiesen en una sola, logrando con ello darle mayor vistosidad y sentimiento religioso a estas celebraciones.

La procesión, constituía un recorrido por los instantes más trascendentales de la Pasión del Señor, una especie de procesión general a imagen de otras ciudades españolas. Un total de trece pasos formaban el cortejo procesional que desfilaba ante los Reyes y la familia real, situados en el balcón principal del Palacio de Oriente, y al que concurrían los Grandes de España, la aristocracia madrileña y miles de ciudadanos de toda clase y condición.

El orden de los pasos era el siguiente: “la Sagrada Cena” (Sánchez Araciel, s. XX); “la Oración en el Huerto” (Pedro A. Hermoso, s. XVIII); “el Prendimiento” (Sánchez Araciel, s. XX); “la Flagelación” (Pedro A. Hermoso, s. XIX); “Ecce Homo” (Pedro A. Hermoso, s. XVIII-XIX); “la Primera Caída” (no constan datos); “la Segunda Caída” (Sánchez Araciel, s. XX); “el Encuentro de la Verónica” (no constan datos); “el Cristo de Medinaceli” (s. XVII); “el Cristo de los Alabarderos” (Piqué Duart, s. XIX); “la Santa Urna” (no constan datos); “Nuestra Señora de la Soledad y Angustias” (no constan datos) y “la Dolorosa” (s. XX).

Hoy en día, prácticamente ninguno de estos “pasos” procesionales pueden contemplarse en la Capital de España, ya que la mayoría fueron destruidos, de forma intencionada, por las hordas comunistas, en la quema de conventos de 1931 y 1936, y otros se salvaron in extremis gracias a que fueron trasladados a Ávila donde algunos de ellos siguen saliendo a las calles.

“El Prendimiento” o “El beso de Judas” (Pasión por Madrid)

El paso de “la Sagrada Cena”, único que desfilaba sobre ruedas debido a su peso, fue uno de los que en 1936 se trasladó a Ávila, al igual que “el Prendimiento”, también conocido como “El beso de Judas”, y “la Segunda Caída” lo que evitó su destrucción.

“La Oración en el Huerto”, “la Primera Caída”, “el Encuentro con la Verónica” y “Nuestra Señora de la Soledad y Angustias” fueros quemados, en 1936, en el incendio intencionado de la Colegiata de San Isidro. Por su parte, “la Flagelación”, el “Ecce Homo”, “El Cristo de los Alabarderos” y “la Santa Urna” fueron destruidos durante la guerra civil. No hemos podido encontrar datos relativos a la imagen de “la Dolorosa” que se conservaba en la Capilla del Palacio Real, que suponemos también fue quemada al igual que otra imagen de la misma advocación, donada por Felipe II en el siglo XVI, y que también ardió de forma intencionada.

En consecuencia, además de las imágenes que fueron trasladadas a Ávila, de estos trece “pasos” que formaban el cortejo procesional del Santo Entierro del Viernes Santo madrileño, solo sobrevivió “el Cristo de Medinaceli”, de honda devoción en Madrid, gracias a ser trasladado fuera de España y no caer en manos de las criminales hordas rojas.

Esto es una muestra del “profundo respeto” que les merecía, a estos que presumen de una superioridad moral que jamás tuvieron -socialistas, comunistas, podemitas, pijoprogres y demás caterva-, el patrimonio cultural, las costumbres, las creencias y las tradiciones de España. Una historia que los españoles, y en especial los madrileños, no deberíamos olvidar; una parte más de esa verdadera memoria histórica que todos estos miserables quieren ocultar de manera consciente y alevosa.

Pero claro, quien hable de estos hechos, dicen que incita al odio; cuando, en realidad, los únicos que, a lo largo de la historia, han incitado al odio, y así lo han manifestado siempre que han tenido oportunidad, han sido ellos.

Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/

El Español Digital

Reconoceréis a esos traidores por sus gestos simbólicos, que insultan Mi Divinidad

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

08 de abril de 2014

Mi muy querida bienamada hija, los que son Mis enemigos no son los que no creen en Mí. No, son aquellos que saben bien Quién Soy, pero que me odian. No todos ellos entienden por qué me odian, pero pueden dividirse en dos grupos.

Al primer grupo no le gusta la Verdad. Ellos disfrutan participando en actividades pecaminosas, justifican cada obra y acción malvada, y satisfacen solo sus propias concupiscencias, a expensas de las necesidades de otros. Ellos se preocupan solo por sí mismos e imitan todos los rasgos del demonio. Luego, están los que saben Quién Soy y Lo Que Soy, pero que me rechazan por completo, a favor de Satanás, bajo cuyo hechizo se han quedado atrapados. Estas son las personas que harán no solo todo lo que es lo opuesto a lo que Yo les enseñé, sino que siempre me van a insultar, en toda oportunidad.

Así como la adoración satánica involucra símbolos, estos traidores Míos se burlarán de Mí, colocando dichos símbolos malvados del diablo delante de Mí. Pues en cada ritual en el que ellos participen, con el fin de adorar a Satanás, van a profanar Mi Cruz y todo que tenga que ver con Mi Pasión. Ustedes reconocerán a esos traidores por sus gestos simbólicos, que insultan Mi Divinidad. Dentro de poco, aquellos de vosotros con ojos que pueden ver la Verdad, serán capaces de distinguir entre aquellos que realmente están a Mi servicio y aquellos que no lo están.

Aquellos siervos consagrados que son leales a Mí, me honrarán durante la Semana Santa, con sus humildes gestos, incluyendo postrarse delante de Mi Santa Cruz y colocando sus labios, con un beso sellado, sobre Mis Pies. Su centro de atención será todo lo concerniente a Mí, Jesucristo, Mi muerte en la Cruz y Mi Promesa de redimir al hombre del pecado. Pero sepan esto: A partir de la Semana Santa, este año, van a aparecer las grietas y el significado de Mi Crucifixión se torcerá. Nuevas interpretaciones se presentarán ante los fieles y las mentiras brotarán de las bocas de Mis enemigos. Mi Pasión será burlada de sutiles maneras y no serán evidentes de inmediato. Pero cuando el centro de atención cambie de Mi muerte en la Cruz y cuando gestos extraños tengan lugar en Mis Iglesias, ustedes sabrán que este es el comienzo del desmantelamiento de Mi Iglesia en la Tierra.

Cuando Satanás ataque a la humanidad, su primer objetivo siempre estará en la familia, porque la familia representa todo lo que es de Mi Padre. Él destruirá los matrimonios, cambiará el significado de lo que es el matrimonio, fomentará el aborto, seducirá a la gente a cometer suicidio y dividirá y romperá familias. Luego destruirá y romperá Mi Familia – Mi Iglesia en la Tierra, porque eso es lo que él juró que me iba a hacer, en la hora final. Él ya ha comenzado a desmantelar Mi Iglesia y no se detendrá hasta que esta se haya derrumbado en un montón, a Mis Pies. Mi Padre ha permitido que un destructor, en la forma del anticristo, haga esto, pero solo hasta donde pueda llegar. Mi Iglesia es Mi familia y, mientras una gran parte de los hijos de Dios la dejará para seguir a una reestructurada iglesia falsa, muchos todavía se aferrarán a Mí y así Mi Iglesia – Mi Cuerpo – no puede morir.

Por favor, no me abandonen, Mis amados seguidores. Ustedes no deben sucumbir a este engaño. Si me aman, deben acordarse, de todo lo que les enseñé. No acepten nada nuevo, cuando se trate de Mi Santa Palabra. Nunca disculparé una palabra, que no haya salido de Mis Sagrados Labios.  Vosotros tampoco deberíais hacerlo.  Estáis Conmigo o contra Mí. Aceptad cualquier nueva interpretación de Mi Palabra, la cual está contenida en las Sagradas Escrituras, y me traicionaréis. Una vez hecho esto, tendréis qué engullir una doctrina totalmente nueva, que va a destruir vuestra alma. Os amo y si realmente me amáis, siempre permaneceréis fieles a Mi Palabra, la cual nunca va a cambiar.

Cualquier persona que diga que viene en Mi Nombre – ya sea un siervo consagrado, un líder en Mi Iglesia o un profeta – y declare que Mi Palabra es una mentira, no es de Mí.

Su Jesús

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