¿Cuáles son los pecados contra el Espíritu Santo?

En el Evangelio se nos habla de ciertos pecados contra el Espíritu Santo, que no serán perdonados en este mundo ni en el otro (cf. Mt. 12, 31-32; Mc. 3, 28-30; Lc. 12, 10). ¿Qué clase de pecados son ésos? 


Noción. Los pecados contra el Espíritu Santo son aquellos que se cometen con refinada malicia y desprecio formal de los dones sobrenaturales que nos retraerían directamente del pecado. Se llaman contra el Espíritu Santo porque son como blasfemias contra esa divina Persona, a la que se le atribuye nuestra santificación. 


Cristo calificó de blasfemia contra el Espíritu Santo la calumnia de los fariseos de que obraba sus milagros por virtud de Belcebú (Mt. 12, 24-32). Era un pecado de refinadísima malicia, contra la misma luz, que trataba de destruir en su raíz los motivos de credibilidad en el Mesías.

 
Número y descripción.

En realidad, los pecados contra el Espíritu Santo no pueden reducirse a un número fijo y determinado. Todos aquellos que reúnan las características que acabamos de señalar, pueden ser calificados como pecados contra el Espíritu Santo. 
Pero los grandes teólogos medievales suelen enumerar los seis más importantes, que recogemos a continuación: 


 1º. La desesperación, entendida en todo su rigor teológico, o sea, no como simple desaliento ante las dificultades que presenta la práctica de la virtud y la perseverancia en el estado de gracia, sino como obstinada persuasión de la imposibilidad de conseguir de Dios el perdón de los pecados y la salvación eterna. Fue el pecado del traidor Judas, que se ahorcó desesperado, rechazando con ello la infinita misericordia de Dios, que le hubiera perdonado su pecado si se hubiera arrepentido de él. 


2º. La presunción, que es el pecado contrario al anterior y se opone por exceso a la esperanza teológica. Consiste en una temeraria y excesiva confianza en la misericordia de Dios, en virtud de la cual se espera conseguir la salvación sin necesidad de arrepentirse de los pecados y se continúa cometiéndolos tranquilamente sin ningún temor a los castigos de Dios. De esta forma se desprecia la justicia divina, cuyo temor retraería del pecado. 


3º. La impugnación de la verdad conocida, no por simple vanidad o deseo de eludir las obligaciones que impone, sino por deliberada malicia, que ataca los dogmas de la fe suficientemente conocidos, con la satánica finalidad de presentar la religión cristiana como falsa o dudosa. De esta forma se desprecia el don de la fe, ofrecido misericordiosamente por el Espíritu Santo, y se peca directamente contra la misma luz divina. 


4º. La envidia del provecho espiritual del prójimo,es uno de los pecados más satánicos que se pueden cometer, porque con él «no sólo se tiene envidia y tristeza del bien del hermano, sino de la gracia de Dios, que crece en el mundo» (Santo Tomás). Entristecerse de la santificación del prójimo es un pecado directo contra el Espíritu Santo, que concede benignamente los dones interiores de la gracia para la remisión de los pecados y santificación de las almas. Es el pecado de Satanás, a quien duele la virtud y santidad de los justos. 


5º. La obstinación en el pecado, rechazando las inspiraciones interiores de la gracia y los sanos consejos de las personas sensatas y cristianas, no tanto para entregarse con más tranquilidad a toda clase de pecados cuanto por refinada malicia y rebelión contra Dios. Es el pecado de aquellos fariseos a quienes San Esteban calificaba de «duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros siempre habéis resistido al Espíritu Santo» (Act. 7,51). 


6º. La impenitencia deliberada, por la que se toma la determinación de no arrepentirse jamás de los pecados y de resistir cualquier inspiración de la gracia que pudiera impulsar al arrepentimiento. Es el más horrendo de los pecados contra el Espíritu Santo, ya que se cierra voluntariamente y para siempre las puertas de la gracia. «Si a la hora de la muerte –decía un infeliz apóstata– pido un sacerdote para confesarme, no me lo traigáis: es que estaré delirando». 


¿Son absolutamente irremisibles?


En el Evangelio se nos dice que el pecado contra el Espíritu Santo «no será perdonado ni en este siglo ni en el venidero» (Mt. 12,32). Pero hay que interpretar rectamente estas palabras. No hay ni puede haber un pecado tan grave que no pueda ser perdonado por la misericordia infinita de Dios, si el pecador se arrepiente debidamente de él en este mundo. 
Pero, como precisamente el que peca contra el Espíritu Santo rechaza la gracia de Dios y se obstina voluntariamente en su maldad, es imposible que, mientras permanezca en esas disposiciones, se le perdone su pecado. 
Lo cual no quiere decir que Dios le haya abandonado definitivamente y esté decidido a no perdonarle aunque se arrepienta, sino que de hecho el pecador no querrá arrepentirse y morirá obstinado en su pecado. 


La conversión y vuelta a Dios de uno de estos hombres satánicos no es absolutamente imposible, pero sería en el orden sobrenatural un milagro tan grande como en el orden natural la resurrección de un muerto. 

 Fray Antonio Royo Marín

CATOLICIDAD 

Al declarar que la Voz del Espíritu Santo es del mal, sois culpables de blasfemia

8 de agosto de 2012

Mensaje del Libro de la Verdad 🏹

Mi muy querida bienamada hija, cuando las personas preguntan qué quiero decir por la Palabra de Dios, déjenme explicar. 

La Palabra de Dios, como está contenida en la Santa Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios, la Verdad, está siendo dada al mundo a través de estos Mensajes por el Don del Espíritu Santo. 

Estos Mensajes están siendo presentados por la Santísima Trinidad y son los únicos de su tipo jamás entregados a la humanidad por un profeta. 

La razón es que esta es la última Misión, la forma final de Comunicación e Intervención Divina siendo presentada al mundo a causa de Mi Segunda Venida. 

Nunca interfieran con el Poder del Espíritu Santo, ya que esto es un pecado muy serio.

En estos Mensajes, la Voz del Espíritu Santo está siendo derramada para salvar de la condenación eterna a la humanidad. 

Pueden negarme, a su Jesús, o a los Mensajes Divinos dados a ustedes por Mi amada Madre y serán perdonados. 

Porque todos ustedes tienen el derecho a discernir este tipo de Santos Mensajes gracias al Don de su libre albedrío. 

Sin embargo, cuando rechazan al Espíritu Santo y blasfeman públicamente en contra de Él, este es un pecado eterno y solo un milagro, aprobado por Dios Padre, puede salvar su alma. 

Deben permanecer en silencio si tienen duda sobre cualquier Mensaje Divino dado al mundo y rezar por el vidente. Recen y sigan su fe y continúen con sus maneras de honrar a Dios. Es muy importante que hagan esto. 

Al declarar que la Voz del Espíritu Santo es del mal, ustedes son culpables de una blasfemia de proporciones de tanta magnitud que esto es considerado un pecado imperdonable.

Necesitan pedir a Dios que los perdone ahora, porque si continuaran montando campañas deliberadas para bloquear la Voz del Espíritu Santo, la Voz de la Santísima Trinidad, y declarar que es un espíritu maligno, ustedes no serán, ni pueden ser perdonados, ya que este es un pecado grave 

Muchos Cristianos bien intencionados despedazan esta Obra. Los Mensajes, ellos dicen, no concuerdan con la Sagrada Escritura. 

Cuando ellos dicen esto, no conocen la Verdad, que está contenida en la Santa Biblia. 

Ellos o atacan estos Mensajes basados en habladurías de otros que afirman conocer la Verdad o los declaran ser mentira basados en su deficiente interpretación de la Verdad. 

Peor aún, ellos tuercen la Verdad y comparan estos Mensajes con nuevas y ridículas interpretaciones de la Santa Biblia. 

Escúchenme ahora, a su Jesús, mientras les digo esto: 

Los sumos sacerdotes en Mi Tiempo en la Tierra trataron de torcer la Verdad de las Leyes de Dios a fin de justificar su rechazo hacia Mí. 

Ellos utilizaron mentiras para impedir que la gente oyera Mi Voz. 

Me declararon un mentiroso, un falso profeta y me acusaron de herejía. 

Yo blasfemé en contra de la Leyes de la Iglesia, dijeron, y violé el Sábado(Sabbath) al efectuar la Cena Pascual en un día diferente al que ellos consideraban ser correcto. 

No solo me malentendieron, ellos rotundamente me rechazaron, porque no estaban preparados para darle la bienvenida al Verdadero Mesías, en ese momento. 

Ellos no estaban preparados.

Nunca pensaron que presenciarían la llegada del Verdadero Mesías en su tiempo de vida.

Tan envueltos estaban en sus ceremonias, su reglamentación jerárquica – la cual en ese momento exaltaba a sus líderes y los colocaba sobre pedestales como los verdaderos reyes de su iglesia – que ellos no tenían espacio en sus corazones para Mí, el Redentor de la humanidad. 

Lo mismo sucederá de nuevo a medida que preparo al mundo para Mi Segunda Venida. 

Los Fariseos no pudieron entender la importancia de la humildad. 

No pudieron aceptar cómo trabaja Dios, en que Él no exalta a los poderosos o a los más experimentados líderes religiosos en Su Iglesia, para revelar Sus planes o advertir a Sus hijos.

Dios eligió a los ignorantes, los humildes y a los generosos de corazón para entregar Sus advertencias a la humanidad.

Él levantó a los débiles y los eleva, a través del sufrimiento, para volverse puros de corazón para que así Él pueda dirigir cómo Él se comunica con ellos. De esta manera, el orgullo humano, por parte del profeta, es poco probable que interfiera con la Verdad.

Ellos rechazaron a Juan el Bautista y lo asesinaron. Asesinaron a los profetas antiguos. Atormentaron a almas elegidas, a través de quienes Dios se comunicaba. 

En el mundo de ustedes hoy día, ¿creen que será diferente? 

¿Aceptarán ustedes, devotos seguidores Míos, y aquellos que afirman ser expertos en Mi iglesia Cristiana u otras iglesias que creen en Mi Padre Eterno, la Palabra de Dios hoy día? 

No. Ustedes harán exactamente a los profetas, a los verdaderos profetas, como ha sido hecho a ellos desde el principio. Ustedes los denigrarán en Nombre de Mi Padre. 

Pero recuerden esto. Cuando la Verdad sea finalmente revelada a ustedes, no habrá vuelta atrás si son encontrados culpables del único pecado eterno. Es decir, si ustedes blasfeman en contra del Espíritu Santo.

Si blasfemaran en contra de Mí, Jesucristo, ustedes serán perdonados. 

Si niegan el Don de profecía ustedes, también, serán perdonados. 

Pero si bloquean(obstruyen) el último Plan de salvación al ridiculizar abiertamente y reuniendo creyentes de Mi Iglesia para consistentemente proclamar que la Voz del Espíritu Santo es falsa y mala, ustedes sufrirán la condenación eterna.

Vuestro Jesús

Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a08-ago-2012-al-declarar-que-la-voz-del-espiritu-santo-es-del-mal-sois-culpables-de-una-blasfemia-de-proporciones-de-tanta-magnitud/

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