la Tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación y transmisión del fuego

Ante el silencio cobarde y la tibieza de muchos, seamos piedras que gritan. Como dijo San Antonio María Claret: «¡Ah! No es posible callar, Madre mía. No callaré aunque supiese que de mí han de hacer pedazos, no quiero callar; llamaré, gritaré, daré voces al cielo y a la tierra, a fin de que seSigue leyendo «la Tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación y transmisión del fuego»

Visión de María Valtorta sobre la venida del Paráclito

La venida del Espíritu Santo. Fin del ciclo mesiánico. No hay voces ni ruidos en la casa del Cenáculo. No hay tampoco discípulos (al menos, no oigo nada que me autorice a decir que en otros cuartos de la casa estén reunidas personas). Sólo se constatan la presencia y la voz de los Doce ySigue leyendo «Visión de María Valtorta sobre la venida del Paráclito»

¿Cuáles son los pecados contra el Espíritu Santo?

En el Evangelio se nos habla de ciertos pecados contra el Espíritu Santo, que no serán perdonados en este mundo ni en el otro (cf. Mt. 12, 31-32; Mc. 3, 28-30; Lc. 12, 10). ¿Qué clase de pecados son ésos?  Noción. Los pecados contra el Espíritu Santo son aquellos que se cometen con refinada malicia ySigue leyendo «¿Cuáles son los pecados contra el Espíritu Santo?»

Meditaciones sobre el Espíritu Santo: La Alegría

Día 6: La Alegría Una serie meditaciones sobre el Espíritu Santo que nos conducirán hasta la Solemnidad de Pentecostés, acompañadas por cantos de Harpa Dei. «Tengo siempre presente al Señor: con él a mi derecha no vacilaré. Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas» (Sal. 16:8-9) Descarga el texto Aquí

Meditaciones sobre el Espíritu Santo: La Ascensión del Señor

La Ascensión del Señor Una serie de meditaciones sobre el Espíritu Santo que nos conducirán hasta la Solemnidad de Pentecostés, acompañadas por cantos de Harpa Dei.  «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.» (Hech 1:11) Descarga el texto Aquí