El declive de la virtud en Occidente

¬ŅCu√°les son las virtudes de los que habitan las sociedades occidentales? Porque sin el ejercicio de las virtudes no se puede aspirar a un orden social justo ni tampoco a la felicidad individual.

Por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Frecuentemente acusamos a la clase pol√≠tica de carecer de valores, pero ¬Ņson los pol√≠ticos una excepci√≥n o se limitan a reflejar la carencia de valores (o, mejor dicho, de virtudes) de la sociedad que les vota? ¬ŅPuede un pueblo que ama la verdad y la honestidad votar a psic√≥patas, mentirosos patol√≥gicos y caraduras?

‚ÄúLa ciudad no se adorna con cosas exteriores, sino con la virtud de quienes la habitan‚ÄĚ, escrib√≠a Epicteto. ¬ŅCu√°les son las virtudes de los que habitan las sociedades occidentales? Porque sin el ejercicio de las virtudes no se puede aspirar a un orden social justo ni tampoco a la felicidad individual, afirmaci√≥n que hoy quiz√° sorprenda pero que Arist√≥teles ten√≠a claro hace 2.300 a√Īos: ‚Äúsin virtud no podemos ser felices, hasta donde los hombres pueden serlo[1]‚ÄĚ. Lo mismo defiende el cristianismo, ra√≠z de la civilizaci√≥n europea: la virtud es la piedra angular sobre la que se apoya la felicidad, la convivencia y la verdadera libertad del ser humano.

Considerar que la fuente de la felicidad es la virtud es justo lo contrario que creer que la fuente de la felicidad es el hedonismo, como preconizan con éxito los yonquis del poder, conscientes de que una persona esclavizada por la adicción a sus pasiones es más fácilmente subyugable.

La clase política no fomenta la virtud

En democracia la relaci√≥n entre gobernantes y gobernados es compleja y bidireccional. Lo normal es que el pol√≠tico se limite a adular a las masas, pero tambi√©n puede influir y crear opini√≥n. Sin embargo, ¬Ņqu√© pol√≠tico anima a sus votantes a tener esp√≠ritu de trabajo y sacrificio, a decir la verdad, a cumplir con la palabra dada o a luchar por el bien com√ļn? Convendr√°n conmigo en que m√°s bien promueven la mamandurria y que el concepto de ‚Äúverdad‚ÄĚ les es completamente ajeno, pues para ellos la mentira es normal, el fin justifica los medios y la sinceridad s√≥lo es la desventaja del ingenuo.

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Tampoco fomentan el imprescindible respeto al adversario pol√≠tico, al diferente, o a las minor√≠as. Por el contrario, aplican el rodillo y atizan los odios para fragmentar la sociedad en grupos enfrentados ‚Äďpobres contra ricos, catalanes contra madrile√Īos, espa√Īoles contra inmigrantes, vacunados contra no vacunados o mujeres contra hombres.

La clase pol√≠tica tampoco promueve la virtud de la responsabilidad, es decir, el coger el toro de la vida por los cuernos y asumir las consecuencias de los propios actos. De hecho, el Estado de Bienestar alivia a los ciudadanos de semejante ‚Äúcarga‚ÄĚ (anta√Īo considerada un rasgo de la adultez) a cambio de arrebatarles su libertad, trueque nunca explicitado pero inevitable.

Finalmente, ese mismo Estado de Bienestar es por su propia naturaleza contrario a la virtud del optimismo, definida por David Isaacs como ‚Äúla confianza razonable en las propias posibilidades‚ÄĚ para crear una familia, ganarse el sustento y progresar, es decir, para convertirse en un ciudadano seguro de s√≠ mismo e independiente. Por el contrario, se promueve la dependencia del Estado-Providencia, haci√©ndonos creer que sin su ben√©fica ayuda no podr√≠amos subsistir.

Sin el ejercicio de las virtudes tampoco existe verdadero progreso material y econ√≥mico. En 1987, una fuente tan autorizada como Juan Pablo II defini√≥ las causas morales de la prosperidad como una constelaci√≥n de virtudes: ‚Äúlaboriosidad, competencia, orden, honestidad, iniciativa, frugalidad, ahorro, esp√≠ritu de servicio; cumplimiento de la palabra empe√Īada, audacia; en suma, amor al trabajo bien hecho‚ÄĚ. Y a√Īadi√≥: ‚Äúning√ļn sistema o estructura social puede resolver, como por arte de magia, el problema de la pobreza al margen de estas virtudes‚ÄĚ. ¬ŅEst√°n los j√≥venes de hoy tan predispuestos como sus padres y abuelos a practicarlas?

La guerra contra la familia

A pesar de que la virtud es fuente de felicidad y prosperidad (o precisamente por serlo) existe una oscura agenda de poder que crea un sistema de incentivos contrario al ejercicio de las virtudes. A lo largo del tiempo, dicha agenda ha encontrado un obstáculo, una fortaleza otrora inexpugnable, llamada familia. En efecto, era en la familia donde se educaban las virtudes, y allí al Estado apenas le era permitido intervenir. Por ello, esta agenda de poder ha declarado una guerra abierta a la familia.

Aunque este asedio a la familia incluya sin duda una agenda económica empobrecedora (hace un par de generaciones un solo sueldo bastaba para mantener una familia de cuatro hijos, mientras hoy dos sueldos apenas pueden mantener a dos), es en la vertiente ideológica donde el ataque se está produciendo a mayor escala con cierto éxito, como muestran varios indicadores.

Los datos que voy a proporcionar se refieren a Espa√Īa, pero la tendencia es similar en el resto de Europa. Naturalmente, al interpretarlos como un deterioro de la salud emocional de la sociedad parto de ciertas hip√≥tesis, como que todos aspiramos a la felicidad, que el amor hace m√°s feliz que el desamor, que el amor que anhelamos es para toda la vida, que un matrimonio estable y duradero produce mayor felicidad a c√≥nyuges e hijos que un divorcio, que el aborto no hace feliz a la mujer que lo practica (y desde luego no al nasciturus con cuya vida se acaba), que el suicidio es una tragedia y que la compa√Ī√≠a (generalmente) es mejor que la soledad.

No por casualidad la ofensiva contra la familia est√° siendo particularmente virulenta en pa√≠ses de tradici√≥n cat√≥lica como Espa√Īa y comienza socavando su ra√≠z misma, esto es, el matrimonio. En efecto, lejos de promover la pac√≠fica y natural convivencia entre hombre y mujer, fomenta la lucha de sexos (por eso hay un Ministerio de Igualdad y no un Ministerio de la Familia). El aumento del n√ļmero de divorcios es buena muestra de ello: en Espa√Īa se ha pasado de 20.000 en 1982 (un a√Īo despu√©s de su legalizaci√≥n) a unos 90.000 en el √ļltimo a√Īo.

En este sentido, sorprende que el divorcio se tome tan a la ligera. A pesar de la perturbaci√≥n social que provoca y del enorme sufrimiento personal que lleva aparejado, especialmente para el c√≥nyuge abandonado y para los hijos (en su caso), no es contemplado como una plaga social, antes bien se banaliza e incluso se promueve, como hizo en Espa√Īa el siniestro t√°ndem Zapatero-Rajoy.

En efecto, reparti√©ndose el trabajo con fraternidad casi mas√≥nica, los dos expresidentes crearon y consolidaron, respectivamente, la ley del ‚Äúdivorcio expr√©s‚ÄĚ, que elimin√≥ de un plumazo los procedimientos dilatorios que exig√≠a la norma anterior para dar una oportunidad a la reconciliaci√≥n. Tal y como afirm√≥ en su d√≠a el CGPJ (en un informe que el gobierno de ZP ignor√≥), el divorcio expr√©s era ‚Äúuna figura desconocida‚ÄĚ en otros ordenamientos, ya que ninguno admit√≠a ‚Äúla voluntad unilateral de uno de los esposos sin la concurrencia de causa alguna o sin un plazo de reflexi√≥n durante el cual se madure la decisi√≥n de poner fin al v√≠nculo matrimonial[2]‚ÄĚ. Como consecuencia de esta ley, en tan s√≥lo dos a√Īos la tasa de divorcios se multiplic√≥ por 2,5 en nuestro pa√≠s. Parece l√≠cito preguntarse qu√© objetivo persegu√≠a el legislador, sino destruir.

Hemos mencionado la importancia de que los ni√Īos crezcan en un hogar estable con padre y madre, y obviamente el divorcio lo impide. Pero otra tendencia preocupante es el porcentaje de ni√Īos que nacen fuera del matrimonio, fen√≥meno cuyas negativas consecuencias individuales y sociales est√°n bien documentadas[3]. Pues bien, mientras que en 1980 s√≥lo el 4% de los ni√Īos nac√≠an fuera del matrimonio, hoy la cifra se acerca al 50%[4].

Otro indicador inquietante es la crisis de compromiso personal que hace que los j√≥venes se casen tarde, no se casen o no tengan hijos, consideraciones econ√≥micas aparte. En 1980 la edad media con que los j√≥venes se casaban era de 25 a√Īos; hoy es de 37. Asimismo, el √≠ndice de fecundidad ha pasado de 2,2 a 1,2 y el n√ļmero medio de miembros por hogar ha pasado de 3,6 a 2,5. Como consecuencia de todo ello, los hogares unipersonales han pasado del 10% al 26%[5] en lo que va camino de convertirse en una epidemia de soledad sin precedentes en la cultura tradicional espa√Īola.

Aborto e ideología de género

Sin duda, otro flanco del ataque a la familia y a la fecundidad por parte de quienes desean a toda costa reducir la poblaci√≥n es el horror del aborto, la cuesti√≥n moral m√°s relevante de nuestro tiempo. Un a√Īo despu√©s de aprobarse la ley en Espa√Īa (1985) se produjeron s√≥lo 500 abortos; al a√Īo siguiente se realizaron 17.000, y hoy se producen m√°s de 90.000 muertes violentas de nasciturus a los que se les niega el derecho a la vida y cuya silenciada voz pocos defienden. Esta aceptaci√≥n social del aborto se ha logrado mediante el enga√Īo, manteniendo el debate en el √°mbito de la casu√≠stica y, sobre todo, ocultando su fea realidad: ojos que no ven, coraz√≥n que no siente. Por eso no hay v√≠deos de abortos, salvo en algunas webs provida[6], y por eso existe una f√©rrea oposici√≥n a mostrar el latido o la ecograf√≠a del nasciturus a sus madres antes de que tomen ninguna decisi√≥n.

La √ļltima ofensiva contra la familia ha sido la ideolog√≠a de g√©nero, introducida en Espa√Īa por el t√°ndem PSOE-PP (recuerden, uno lo aprueba y el otro lo consolida). Que los poderes p√ļblicos hayan impuesto algo tan biol√≥gicamente acient√≠fico resulta chocante, pero que con ello se quiera confundir a los menores y empujarles a la transexualidad es una iniquidad. Suecia, pa√≠s pionero en la necesaria protecci√≥n de la dignidad de esta minor√≠a tan vulnerable, ha frenado por defecto las intervenciones y tratamientos hormonales en menores[7] por ser en gran medida experimentales y tener potenciales graves efectos adversos[8]. Pero lo m√°s preocupante es un dato apuntado por varios estudios cient√≠ficos[9] y recientemente destacado por medios como el New York Times[10], esto es, que las personas transexuales tienen un elevad√≠simo riesgo de suicidio. ¬ŅC√≥mo pueden los poderes p√ļblicos fomentar la transexualidad en menores si es cierto que cerca del 40% de los transexuales intentan o logran suicidarse[11] y que, incluso en pa√≠ses tan ejemplarmente tolerantes como Dinamarca, tienen una tasa de suicidio (en grado de tentativa) 7,7 veces superior a la de la poblaci√≥n general[12]?

La disolución programada de la sociedad occidental

De hecho, el constante aumento del √≠ndice de suicidios es otro grave problema que nuestra sociedad tiende a orillar. En Espa√Īa, la cifra alcanza hoy los 8,7 suicidios cada por 100.000 habitantes, es decir, m√°s del doble que la que hab√≠a en 1975, cuando toc√≥ un m√≠nimo hist√≥rico con una tasa de 3,8 por 100.000[13] (una de las m√°s bajas del mundo por aquel entonces).

Finalmente, cabe se√Īalar el aumento de la delincuencia como signo de la progresiva ca√≠da del orden social y familiar. En este sentido, aunque Espa√Īa siga siendo uno de los pa√≠ses m√°s seguros del mundo, la tasa de criminalidad y la poblaci√≥n reclusa se han multiplicado por 5 y por 4, respectivamente, desde 1978.

¬ŅQu√© conclusiones podemos sacar de estos datos? En primer lugar, que contrariamente a lo que nos dicen, en muchos aspectos la sociedad occidental va a peor, no a mejor. En segundo lugar, que existe una siniestra agenda de poder que promueve la destrucci√≥n de la virtud y de ese taller de virtudes llamada familia. Y, en tercer lugar, que las ideas tienen consecuencias, y que al borrar la l√≠nea que separa el bien del mal a trav√©s del relativismo, la sociedad europea, y muy particularmente la espa√Īola, ha entrado en un proceso programado de disoluci√≥n.

Familias desestructuradas, soledad, violencia, aborto, suicidio, confusión sexual, pérdida del sentido de la vida, infelicidad. Lo llaman progreso.

fpcs

Los días están contados para la supervivencia de Satanás y su ejército

Mensaje del Libro de la Verdad ūüŹĻ

13 de febrero del 2012

Hija Mía, por favor recuerda que el hombre solo tiene que ver alrededor de él, para saber los grandes cambios han venido al mundo.

Los acontecimientos diarios y normales ya no parecen lo mismo. El gozo que ustedes reciben, hijos, de la ganancia material han perdido su lustre. Ellas no atraen m√°s. Est√°n te√Īidas con una m√°scara de nada.

¬ŅPor qu√© es esto? ¬ŅNo saben que este es el flagelo del anticristo y su presencia en la Tierra lo que emite estas sombras?

El, el engendro de Satanás, infecta todos los niveles de la sociedad, incluyendo a los políticos, a las fuerzas militares, a las instituciones financieras, a las organizaciones humanitarias e incluso a las iglesias.

Ning√ļn sector, ha sido escatimado con el fin de que √©l pueda infligir dolor sobre la Humanidad, en estos sus √ļltimos d√≠as en la Tierra.

Recuerden que, Yo, su Jes√ļs, les he dado el poder del Esp√≠ritu Santo, para hacer que estos perpetradores del mal, sean impotentes. 

Cuantos más de ustedes se levanten en batalla a través de la fuerza de su fe, entonces más débil será el agarre del anticristo.

La oración, y especialmente la Cruzada de Oraciones dada a ti, Mi mensajera, ayudará a expulsar este mal.

Todo mal puede ser destruido por medio de la oración. Es así de simple.

Los días están contados para la supervivencia de Satanás y su ejército. No obstante, como una avispa cuando está muriendo, la picadura será la más dolorosa.

Muestren paciencia y perseverancia durante estas pruebas y ustedes, Mi ejército, en esperanza y confianza, marcharán en unidad hacia las puertas de Mi Nuevo Paraíso en la Tierra.

Vuestro Salvador, Jesucristo

Leer m√°s: https://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a13-feb-2012-los-ultimos-dias-de-satanas-al-igual-que-una-avispa-cuando-muere-la-picadura-sera-la-mas-dolorosa/

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